Adolescente estudiando con un bolígrafo y un cuaderno.©AdobeStock

Adolescentes

¿Cómo conseguir que mis hijos se marquen objetivos reales?

Establecerse metas es una habilidad importante que suele adquirirse en la adolescencia y es importante que ayudes a tus hijos y lo hagáis juntos.

Sentirse perdidos en la adolescencia es algo normal. Nuestros hijos suelen sentirse un poco perdidos en este mundo, no saben muy bien qué hacer con su vida o hacia dónde enfocar su futuro profesional, entre otras muchas preguntas que se plantean. Es parte fundamental de su crecimiento y evolución y, además, es saludable. Como lo es que aprendan a reconocer estas preguntas, analizarlas y marcarse metas alcanzables para conseguir su objetivo. Y es en ese aspecto donde los padres pueden echarles una mano. Se trata de ayudarles a que su objetivo sea real y seguir el camino que les conduce a él.

Para alcanzar esos objetivos, la motivación es vital y fijarse metas a corto plazo, sin frustrarse por el camino y ver que lo que queremos es alcanzable. Pero, ¿saben los adolescentes enfrentarse a esto? Es una de las partes del crecimiento y una de las bases para tener éxito como adulto. Por eso, hemos hablado con Nano López Romero, coaching especializado en la relación entre padres y adolescentes.

En primer lugar, nos surge la duda ¿son realmente capaces los adolescentes de fijarse metas por sí mismos?

Sí, todos somos capaces de marcarnos objetivos siempre y cuando lo tengamos claros. Nos han enseñado a querer conseguir el éxito, incluso sin fijarse mucho en el para qué y sí en el cómo.

La adolescencia es la etapa de desarrollo donde nuestra parte cognitiva, como los pensamientos lógicos, el descubrimiento de nuevas capacidades para ver las cosas en términos relativos y abstractos, o la capacidad para aprender nuevos conocimientos, confronta con otra etapa, en busca de la independencia, donde el desarrollo es moral, emocional y que suele ser muy variable y sobre todo nos hace vulnerables.

Estamos en una constante lucha. Una constante duda de no saber qué queremos o si nuestras decisiones son las correctas. Siendo adolescente, creamos un muro donde convertirse en adulto puede ser un camino de espinas. Sin darnos cuenta, vamos evolucionando hacia el futuro y en muchísimas ocasiones no nos paramos a reflexionar o a hacer un descanso para saber, hacia dónde nos dirigimos.

¿Es importante entonces que lo hagan?

Es muy necesario, porque, sobre todo, si no reciben una educación donde el fracaso no se viva como una oportunidad de aprender, enseguida aparecerán la frustración e incluso la baja autoestima. El ser humano, está en una constante búsqueda de la felicidad y la estabilidad emocional es muy importante para conseguir esa felicidad, y este es otro dato a tener en cuenta. Personalmente, conozco personas que tienen un importante puesto de trabajo y sin embargo, no se sienten realizados. Este sería un claro ejemplo de la importancia que tiene.

¿Qué dificultades encuentran a esta edad?

La principal dificultad es la de tener una visión macro y no micro. Por ejemplo: imagínate un chaval que juega al futbol y sueña con ser jugador del Real Madrid, sin saber si sus cualidades son las necesarias (aunque para él, sí que lo son). Aquí, el autoconocimiento y el desarrollo de sus propias fortalezas puede ser una importante herramienta de valor, porque hay que poner el foco en lo que más destacamos.

¿Pero qué ocurre si no sabemos qué es? Ahí está la dificultad. Hay que intentar que, desde pequeños, aprendan a conseguir pequeños objetivos (micro), para ayudar a desarrollar la autoestima, ver el fracaso como oportunidad de aprendizaje, y sobre todo aceptación. Ir aumentando los objetivos según avanzamos en el desarrollo, y tomar decisiones aunque no sean correctas. Y siempre en coherencia entre lo que quieres y lo que puedes.

¿Deben los padres jugar un papel activo o ayudarles en la sombra?

Los padres son el primer foco de conexión. Comenzamos a hacer cosas aprendiendo con un aprendizaje de primer orden (copiar lo que vemos). Por lo tanto, el ejemplo de lo que ven es la primera piedra con la que construyen su camino.

¿Cómo podemos ayudarles como padres?

Como padres lo primero que tenemos que hacer es tomar consciencia de que escuchar es ‘oír más interpretar’. Escuchar para entender y no para responder Por lo tanto debemos aprender a escuchar. Y hay varios tipos de escucha: debemos de tener una escucha empática que nos ayude a conectar con la emoción. Necesitamos estar atentos a lo que dice y siente nuestro hijo. Ser paciente y parafrasear lo que nos dice para confirmar que le hemos entendido. No olvidemos que para nosotros es difícil apagar nuestra radio interna no objetiva que se enciende sin querer.

¿En qué deberíamos hacer hincapié?

Una de las cosas más importantes es la motivación. Esta motivación la podemos dividir en dos puntos:

  1. MOTIV. Debo de tener un MOTIVO importante. Si no existe ese motivo no sentiremos lo necesario para que luchemos contra la pereza que da tener que comenzar algo. Y ante todo, entender que ese motivo tiene que ver con la propia persona. Una conexión interna .
  2. ACION. Sin poner ACCIÓN a ese MOTIVO, evidentemente simplemente se queda en una intención. No sirve simplemente con estar motivado, si nosotros no sabemos marcarnos los objetivos, difícilmente los conseguiremos.
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