Pocos colores cuentan con tantas adictas como el rojo. Aunque se trata de un tono arriesgado, hay madrinas de bodas que lo escogen por su carácter favorecedor y por la personalidad que otorga a aquellas que lo eligen para sus looks, como demostró en su día Matilde Solís durante la boda de su hijo Carlos Fitz-James Stuart con Belén Corsini.
Lucir este tono de forma correcta pasa por entender cómo combinarlo en su justa medida, ya sea con mantilla, con tocado o con accesorios de tendencia. Por su luminosidad y brillo, este color es perfecto para enlaces celebrados por la mañana y en estos nueve estilismos de madres del novio reales descubrimos las claves para acertar al decantarse por vestidos rojizos.
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© @alpoydel. Foto: @plata.formaCon turbante
Nada mejor que un patrón sin demasiadas estridencias, que realce los puntos fuertes de una mujer madura para lograr un resultado favorecedor y atemporal. Lo vemos en esta madrina de rojo, llamada Ana, que apuesta por un diseño a medida de Poydel, con hombros estructurados, cuerpo ablusado, silueta recta, corte bajo el pecho, mangas francesas y cuello a la caja. En lo relativo a los accesorios, confió en un elegante tocado turbante de Masario, sandalias metalizadas de Bimani y una sofisticada gargantilla.
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© @kinvitadasDiseño satinado
No hace falta mucho para conseguir un look de madrina espectacular. Nos lo demuestra Lourdes, quien en la boda de su hijo confió en un mismo tejido satinado rojo y en una silueta fluida para deslumbrar. El suyo es un vestido perfecto para un enlace de día, muy ligero, con mangas francesas, hombreras y cuello a la caja, que contaba con una capa que le otorgaba más movimiento todavía. Como accesorios, confió en unas plataformas nude, unos guantes de piel, un bolso a juego y un tocado tipo plato.
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Sencillo y con mantilla clásica
La iglesia de Santiago Apóstol, en Málaga, acogió la boda del hijo de Isabel, una elegante madrina que dio la vuelta a las redes. Esta madre del novio se decidió por el trabajo del diseñador Alejandro de Miguel (en quien había confiado en anteriores ocasiones) para que ideara su vestido rojo que llevaría con mantilla. Junto a este diseño de silueta escultórica, mangas largas y escote barco con ondas, realizado en crepe fluido y de color rojo coralino, llevó unos estudiados accesorios. Fueron un calzado de tacón a juego, joyas de herencia familiar, un bolso negro con cierre de Swarovski y una mantilla negra. "Elegí llevar mantilla porque es un símbolo cargado de historia y significado y, especialmente, porque sabía que a la novia, María, y a sus abuelas, Natalia y Pilar, les hacía mucha ilusión”, nos contó.
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© @jorgevazquezatelier. Foto: @mercedesperezphotoCon pamela a juego
Fátima, madre del novio, apostó por el tono más intenso de la paleta cromática para la boda religiosa de su hijo, en la que lució un diseño de Jorge Vázquez Atelier. La propuesta consistía en un vestido largo de aire clásico, confeccionado en un tejido ligero y vaporoso que aportaba fluidez y movimiento al conjunto. Las mangas largas, el escote a la caja y el sutil drapeado a la altura de la cintura definían la silueta de la pieza. Para completar el estilismo, eligió unos pendientes con piedras talladas en forma de pera y un collar de perlas, que acompañó de una pamela tradicional adornada con plumas, obra de Sombreros Conchitta.
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© Foto: @monicaortdominCon mantilla negra y vestido de tweed
Numerosos elogios recibió en la red el look de madrina de boda de esta madre del novio, llamada Leonor Cisneros. Tantos halagos no eran para menos, pues su vestido, realizado en seda rústica por Poydel, era estiloso y refinado. Protocolario, pero con un toque rompedor, el look se componía de un traje abrigo con solapas cruzadas, escote de pico y mangas francesas con vuelta colocado sobre una base de terciopelo, todo en rojo, unos guantes de Varade, un bolso a rayas y un conjunto de collar y pendientes (de diamantes y rubíes). El detalle más sofisticado fue su mantilla, que ponía la nota clásica al estilismo.
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© @fatimagonzalezatelier_. Foto: @pelillosderaton_weddingUn vestido con falda plisada
Para acompañar a su hijo en el día de su boda, Marta confió en Fátima González Atelier con un vestido que jugaba la combinación de texturas. El conjunto, perfecto para una celebración de etiqueta, combinaba una falda plisada de acabado satinado con un cuerpo del mismo tono, confeccionado en la solicitada seda rústica, que le sumaba carácter al resultado. La creación se completaba con una capelina a juego, que llevó en la mano y colocó sobre los hombros durante la ceremonia. Fiel a una estética sobria y refinada, optó por un collar de perlas de tres vueltas y un bolso nude como únicos complementos, mientras que dejó su melena suelta y prescindió de cualquier tipo de tocado.
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© Historias que empiezan con un síUna silueta recta y una mantilla de chantilly
En una boda celebrada en el cortijo sevillano Torre de la Reina, la madre del novio demostró que la sencillez también puede dar lugar a un estilismo memorable. Para la ocasión, eligió un vestido rojo de líneas depuradas que combinaba a la perfección con su delicada mantilla de Chantilly. El diseño, de largo hasta el suelo, se caracterizaba por su silueta columna, la cintura entallada, las mangas francesas y el escote cuadrado. Como broche final, incorporó unos pendientes largos de perlas y un pequeño bolso joya dorado. Una elección que pone de manifiesto el poder del rojo, un color lleno de vitalidad que realza las facciones y que favorece aún más al rostro con la ayuda de un labial a juego.
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© @redondobrandDe escote asimétrico
Mabel deslumbró en una boda celebrada en 2024 con una propuesta de inspiración hollywoodiense que, aunque llevó en un enlace religioso, podría emplearse en uno civil. La madrina lució un diseño exclusivo de Redondo, la firma del diseñador madrileño Jorge Redondo, confeccionado a medida en crepé rojo y adornado con plumas de avestruz a tono. Un estilismo lleno de fuerza y sofisticación que cedía todo el protagonismo al vestido, equilibrado con un peinado natural y elegante: una melena corta, suelta y capeada, con ondas suaves y volumen.
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© Nolita StudioEn terciopelo
En esta boda, que se celebró en Sevilla, con una ceremonia en la Iglesia de Santa Ana, en Triana, y una posterior celebración en Los Frailes de San Alberto, el terciopelo fue la elección de la madrina. Para la ocasión, la madre del novio apostó por una propuesta invernal de Obando Costura que combinaba elegancia y toques actuales. Aunque a primera vista parecía un vestido, se trataba en realidad de un conjunto de dos piezas en rojo cereza, un tono intenso que es muy apropiado para bodas de invierno. El diseño destacaba por un cuerpo con escote y bajo asimétricos, unas plumas que nacían de los hombros, unas mangas francesas y una falda de corte columna. Para protegerse del frío sin renunciar al estilo, completó el look con zapatos de salón, también de terciopelo, un bolso de mano a tono y guantes oscuros. Todo ello, acompañado de una mantilla de chantilly con historia, dio forma a un estilismo de lo más inspirador.




