Bután, el país que cuenta con un ministerio propio para controlar la felicidad de sus habitantes, vivió el 13 de octubre de 2011 un día histórico. Este pequeño reino budista, con 700.000 habitantes, ubicado en la zona oriental de la cordillera del Himalaya celebraba hace 15 años la unión en matrimonio de su rey Jigme Khesar Wangchuk con Jetsun Pema Wangchuck. Hasta el anuncio del compromiso ella era una bella plebeya que aguardó desde los siete hasta los 21 años para casarse con él, 10 años mayor.
La historia de la pareja: una larga espera
Jetsun Pema pertenecía a la aristocracia y se relacionaba, desde bien pequeña con las altas esferas del país. No en vano, su padre, Dhondup Gyalthsen, piloto aéreo, es nieto del gobernador de un importante distrito y su madre, Sonam Chuki forma parte de las familias más adineradas de Bután. Cuando Jigme Khesar Wangchuk conoció a aquella pequeña de 7 años, le prometió a su familia que si ambos estaban solteros cuando ella alcanzara la mayoría de edad, se casarían. Así lo hicieron y con esta entrada en la familia real, Jetsun se convirtió en la reina consorte más joven del mundo.
Una ceremonia budista
Ya en el esperado día, la ceremonia comenzó a las 4 de la mañana y se retransmitió por BBS, el canal oficial del país. Al inicio, eran los cánticos budistas y los sonidos de los tambores los que se llevaban el protagonismo y captaban la atención de miles de personas que se congregaron para celebrar el amor de la pareja. En el interior del templo, un monasterio del siglo XVII ubicado en la antigua capital, Punakha, 1.500 fueron los invitados al festejo de forma oficial. Dirigentes politicos, una representación del propio pueblo butanés y miembros de la familia real se contaban entre los asistentes.
No figuraban, sin embargo, representantes de otras casas reales a nivel internacional, puesto que el conocido como ‘Rey Dragón’ siempre quiso que su gran día fuera sencillo y cercano a los habitantes de la nación, tal y como indicó su jefe de prensa. El novio llegó a las 8 de la mañana al templo, escoltado por el primer ministro de Bután y por el jefe de la policía. Unos minutos más tarde, apareció la novia, acompañada por séquito de 100 personas en procesión, que iban lideradas por un caballo blanco.
La boda duró dos horas y la hora de comienzo, tal y como marca el rito budista, la fijaron los astrólogos de la Casa Real: las 8:20 de la mañana. Los novios fueron fieles a sus ritos: encendieron lámparas doradas, recibieron pañuelos sagrados de las manos del anterior rey y padre del novio y bebieron de un cáliz de ambrosía, que simboliza la vida eterna. Al concluir, el quinto ‘Rey Dragón’ coronó a su prometida con una corona brocada en la cabeza y ambos se desplazaron a saludar a los allí congregados.
Indumentarias tradicionales en seda a todo color
La pareja compartió su felicidad con la población de Thimphu, antigua capital de la nación, que estaba decorada para la ocasión con carteles que felicitaban al nuevo matrimonio. Estaban deslumbrantes durante toda la jornada, ataviados con el traje tradicional butanés, que mezclaba todo tipo de tejidos brocados, bordados y artesanales, realizados principalmente en seda y con abundantes motivos naturales y geométricos de colores.
El rey llevó un antiguo atuendo que había pertenecido al segundo monarca del país y lo acompañó de la representativa corona con la cabeza de un cuervo. Su prometida, conocida popularmente como 'la Kate Middleton del Himalaya', lució una vestimenta hecha a medida en seda cruda, bordada a mano con hilos de seda, llamada Kira. Del mismo corte tradicional fueron los otros dos diseños que los soberanos escogieron para los siguientes dos días de celebraciones, con numerosos espectáculos programados, en los que les acompañaron miles de ciudadanos.
Su declaración de amor
El recién casado se mostró muy enamorado: “Ella es un ser humano maravilloso, inteligente. Compartimos una gran cosa en común: el amor y la pasión por el arte”. Y es que no era la primera vez que el soberano dedicaba unas bonitas palabras a la anteriormente futura reina, ya lo hizo ante el parlamento: “Jetsun Pema es joven, cálida, y de buen corazón y carácter. Estas cualidades, junto a la sabiduría que llegará con los años y la experiencia, harán de ella una gran servidora de la nación".
“He estado esperando bastante tiempo para casarme, pero no importa cuánto uno tarde en casarse, con tal de que sea con la persona correcta. Yo estoy seguro de haberlo hecho con la adecuada”, diría el rey tras desposarse. Y con ello se rompió una importante tradición en la casa real de Bután: la poligamia. Su recién estrenada esposa pidió al monarca que renunciara a esta costumbre y él aceptó.












