Todas las novias históricas que vistieron de Pierre Balmain, el diseñador que fascinó a la realeza y a las divas del cine
Dos estrellas del celuloide y varias princesas y aristócratas escogieron en la década de los 50 y los 60 al famoso creador francés para que creara los vestidos que llevarían en sus bodas
DecíaPierre Balmain (1914-1982) que la confección de vestidos es la arquitectura de movimiento y ello se reflejó en los diseños que ideó para novias de los años 50 y 60, que quedaron fascinadas con su saber hacer. La alta costura del couturier llegó hasta las más altas esferas, pues detalles como su silueta cintura de avispa (coetanea del New Look de Dior), sus hombros puntiagudos o su impecable costura causaron sensación más allá de su atelier parisino.
La revolución llegó cuando celebridades y mujeres de la realeza confiaron en su trabajo (especialmente sonada fue su labor para vestir a la reina Sirikit de Tailandia en su espectacular gira por Estados Unidos); muchas de ellas para un día tan importante como el de sus bodas. De algunas no existe un abundante registro fotográfico, como son la de Margarita de Luxemburgo o Chantal de Orleans. No obstante, de otros enlaces de princesas, aristócratas y damas del cine sí que podemos desgranar los detalles. Estas son las que triunfaron con una pieza salida del taller del francés.
Lugar: En la catedral de Nuestra Señora de Luxemburgo.
El vestido: Una creación de Balmain que parecía inspirada en el que tiempo antes Fabiola de Bélgica encargó a Balenciaga. Contaba con una silueta princesa y estaba elaborado con la mejor seda. Incorporaba una falda voluminosa, mangas largas, escote barco, cintura a la vasca y puños y cuello de armiño.
Los accesorios: Un velo con encaje de Manila perteneciente a la familia de la novia y la tiara de diamantes de El Congo, que pertenecía a la entonces gran duquesa Josefina Carlota, pues fue un regalo que le brindaron cuando el citado país era colonia belga y que creó la casa Van Cleef & Arples.
Lugar: En Bürgenstock, a orillas del lago Lucerna (Suiza).
El vestido: Un diseño con largo midi, fajín con lazada a la espalda, cuerpo abotonado, mangas jamón, cuello elevado y falda voluminosa con el que la actriz brilló e inspiró a novias hasta nuestros días.
Los accesorios: Una pequeña cartera, unos guantes de seda y una corona de rosas.
Lugar: En la Iglesia Parroquial de San Pedro, en Sintra, Portugal.
El vestido: Un damasco fue el tejido con el que se creó el regio look de novia de la princesa, que presentaba mangas francesas, cuello a la caja y corte recto y una extensa capa sobre la cola.
Los accesorios: Aunque el diseño ya era llamativo, los complementos no se quedaron atrás y giraron alrededor de su peinado, un gran moño alto pulido y trenzado en el que se encajaba la tiara de Nudos y Estrellas de la casa Saboya-Aosta.
Lugar: En la Basílica de Santa María la Mayor de Roma.
El vestido: Una prenda confeccionada en seda blanca con ribete de encaje holandés, con mangas francesas, cuello bañera y falda A, del atelier Balmain.
Los accesorios: Un voluminoso velo de tul y una tiara que pertenecía a la familia del novio. Se trataba de la tiara Borbón-Parma, de 1884, repleta de diamantes del legado familiar que se diseñó para la infanta María Antonia de Portugal, abuela del príncipe.
El vestido: El encaje fue el protagonista en un vestido de novia de silueta corolle, con cuerpo encorsetado y escote corazón al que se sumaron unas mangas largas extraíbles del mismo tejido con cuello de gorguera.
Los accesorios: La actriz llevó un ramo en cascada compuesto por una misma flor, una capota y un velo de tul corto.
El vestido: Pierre Balmain ideó para ella una pieza con una discreta cola redonda, mangas largas, cuello a la caja y cuerpo ajustado. Como tejido, encajes y bordados de Lyon (con la flor de lis capetina)
Los accesorios: Sobre un recogido alto y voluminoso con tupé incluido, la duquesa colocó en el centro una peina joya con historia. Por debajo del moño caía un velo amantillado, mejor conocido como manto, con los mismos motivos que presentaba el vestido.
Lugar: En la Abadía de Niederaltaich, a orillas del Danubio, en Baviera, Alemania.
El vestido: La archiduquesa confió en el francés, quien confeccionó para ella una pieza con escote de pico, busto ajustado, mangas ligeramente ajamonadas, corte a la cadera y falda con volumen terminada en una extensa cola.
Los accesorios: La protagonista del look fue la tiara de Austria-Este, con dos hileras de diamantes, tan espectaculares como sus pendientes largos. El conjunto terminaba con un velo amantillado muy largo.