Hay bodas que reúnen todos los ingredientes para convertirse en una cita inolvidable: una localización especial, una cuidada celebración y una lista de invitados en la que no faltan rostros conocidos. Así fue la de Giulia Sagliocco y Chidi Ajufo, que reunió en Barcelona a 450 familiares y amigos y nos dejó, además, varios looks de invitada marcados por el color y los estampados.
La hija de Lorena Giavalisco y Pino Sagliocco, presidente de Live Nation España, y el actor británico de origen nigeriano, al que hemos visto en The Gentlemen, se dieron el ‘sí, quiero’ en la basílica de Santa María del Mar. Hasta allí llegaron Eugenia Martínez de Irujo, Ana Duato, Almudena Fernández, Ainhoa Arteta o Estrella Morente, cuyas elecciones de estilo demostraron que no existe una única fórmula para acertar como invitada.
La modelo Almudena Fernández posaba junto a la radiante novia y dejó claro que el print también puede convertirse en un gran aliado para una boda. La también ecoactivista eligió una creación larga de Stella McCartney confeccionada en seda, con un llamativo dibujo que combinaba rojo, rosa, negro y rosa claro.
Tampoco faltó a este enlace la hija de la duquesa de Alba. Y es que si algo caracteriza el armario de Eugenia Martínez de Irujo es que no teme experimentar con el color, los estampados o las prendas más bohemias. Un estilo perfectamente reconocible al que volvió a ser fiel en esta boda, a la que acudió acompañada de su marido, Narcís Rebollo.
Para la ocasión escogió el modelo Rossi de la firma Antik Batik, un vestido largo disponible por 495 euros que está confeccionado en una ligera malla de algodón y presenta una silueta delicadamente entallada. Los bordados florales multicolor se extienden por toda la prenda creando un sutil juego de transparencias y tienen, además, una curiosa conexión con la propia Eugenia: están inspirados en sus pinturas, y además, este verano lo lució también su cuñada, Bárbara Mirjan.
Como toque final, Eugenia recuperó unos vistosos pendientes de San Eduardo Joyeros que ya le habíamos visto estrenar en julio, una pieza en forma de flor realizada con cuarzos en verde lima.
El negro fue la apuesta de Ainhoa Arteta, un color elegante y atemporal que la soprano también suele escoger para sus apariciones sobre los escenarios. En esta ocasión lució un vestido con escote corazón que dejaba las clavículas al descubierto y llamaba especialmente la atención por sus voluminosas mangas abullonadas. En el centro del escote, un aplique de pedrería añadía el toque de luz y combinaba con su brillante clutch metalizado.
Pero su presencia en esta boda fue mucho más allá de su look. Arteta, gran amiga de Pino Sagliocco y su familia, protagonizó uno de los momentos más emotivos de la ceremonia al interpretar el Laudate Dominum de Mozart.
Ana Duato, una invitada que se atreve con los tonos claros
También Ana Duato, que acudió junto a su marido, Miguel Ángel Bernardeau, apostó por una opción poco convencional. La relajada etiqueta de esta boda parecía permitir el blanco y los tonos claros, por lo que la actriz escogió un vestido largo de satén con profundo escote en ‘V’, drapeado en la cintura y abertura lateral en color crema.
La intérprete atraviesa, además, un momento especialmente feliz en el terreno familiar. Su hijo, Miguel Bernardeau, no deja de cosechar éxitos con La bola negra, la película dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi que coprotagoniza con Guitarricadelafuente. Tras su paso por Cannes, donde se llevaron el premio a Mejor Dirección, la cinta se postula como una posible candidata en las nominaciones de los Oscar.
Otra de las protagonistas musicales de la ceremonia de esta boda fue Estrella Morente, que eligió uno de los colores más vibrantes entre las invitadas. La artista lució un sofisticado vestido satinado en azul turquesa acompañado de una capa que cubría sus brazos y aportaba todavía más presencia al conjunto. La artista interpretó Nada te turbe, mientras que Chanelle Haynes hizo lo propio con The First Time Ever I Saw Your Face.
A la salida de Santa María del Mar, Tim Ries y un coro sorprendieron a los recién casados con Oh Happy Day, mientras una lluvia de pétalos blancos acompañaba sus primeros pasos como marido y mujer. Después, la celebración se trasladó a la Casa Llotja de Mar, donde la gastronomía tuvo también un papel protagonista gracias a una propuesta de Rafa Zafra y Catering Vilaplana, creaciones de Albert Adrià y una espectacular tarta de siete pisos firmada por Christian Escribà.
Ya entrada la madrugada, las raíces nigerianas de Chidi cobraron protagonismo y los trajes tradicionales llenaron de color la fiesta. Los invitados participaron en la tradición de rociar con billetes a los recién casados antes de una última sorpresa: Hombres G, grandes amigos de Pino Sagliocco desde hace años, se subieron al escenario para ofrecer un concierto que terminó con todos cantando y bailando Devuélveme a mi chica.








