Hay muchas cosas que podemos hacer para mejorar el aspecto de nuestra piel antes de la boda: ser constantes con nuestra limpieza facial cada noche, recurrir a tratamientos específicos, llevar una alimentacion saludable, protegernos del sol... y, aun así, hay factores que escapan a nuestro control. Quienes sufrimos de acné lo sabemos bien: puedes llevar meses cuidándote y que, justo cuando menos te lo esperas, aparezca un nuevo brote.
Y no, el acné no es algo exclusivo de la adolescencia: yo misma sigo lidiando con él en la treintena. En mi caso, además, tengo la piel muy sensible y cicatrizo bastante mal, así que algunos granitos me han dejado manchas en el rostro incluso sin haberlos tocado y utilizando protección solar a diario. Por eso, pensando en todas esas novias que pueden encontrarse en una situación parecida, me surgió una pregunta: si quisiera que esas marcas fueran lo menos visibles el día de mi boda, ¿cuándo y cómo tendría que empezar a tratarlas?
Le trasladé mis dudas al doctor Javier Pedraz, dermatólogo de IML CLINIC, y su primera recomendación fue clara: no conviene esperar a que la boda esté a la vuelta de la esquina. "Lo ideal es acudir entre seis y 12 meses antes, especialmente si se trata de manchas complejas como el melasma. Como plazo mínimo recomendamos tres meses de antelación, ya que permite realizar el tratamiento de forma segura y que la piel llegue completamente recuperada al evento".
No todas las manchas son iguales (ni se tratan de la misma manera)
Aunque tendamos a meterlas todas en el mismo saco, una mancha que queda después de un granito no es lo mismo que un léntigo solar o un melasma. Y saber qué tenemos es precisamente el primer paso para poder tratarlo correctamente.
- Los léntigos solares son esas pequeñas manchas marrones, generalmente bien delimitadas, que aparecen principalmente como consecuencia de la exposición solar acumulada. El doctor Pedraz explica que "suelen responder muy bien al láser y ofrecen resultados rápidos".
- La hiperpigmentación postacné, por su parte, es la alteración de color que puede permanecer en la piel después de que desaparezca la inflamación de un granito. Y aquí está ese problema que tantas conocemos: el acné se va, pero su recuerdo permanece. "Suele tratarse con una combinación de despigmentantes, peelings y láser", señala el dermatólogo.
- El caso del melasma es algo diferente. Este suele manifestarse en forma de áreas o parches de pigmentación, especialmente en el rostro, y en cuya aparición pueden intervenir factores como la exposición solar o los cambios hormonales. "Es el más complejo, ya que es una alteración crónica que requiere un tratamiento combinado y mantenimiento para evitar recaídas", advierte el experto.
¿Puedo tratar la mancha si la boda es en verano?
Es una pregunta especialmente importante teniendo en cuenta que buena parte de las bodas se celebran entre los meses comprendidos de mayo a septiembre, periodo en el que se concentra la mayor incidencia y radiación solar en España. ¿Significa eso que debemos olvidarnos del láser durante esos meses? No necesariamente.
"Es viable y seguro realizar estos tratamientos con láser en épocas del sol siempre que se seleccionen correctamente y el paciente siga una fotoprotección estricta. La tecnología actual permite realizar determinados procedimientos durante todo el año, aunque cada caso debe valorarse de forma individual", apunta el especialista.
Puede que tengas que aparcar temporalmente el retinol antes de la boda
Hay otro detalle que quizá no tengamos tan presente cuando comenzamos un tratamiento para eliminar las manchas: nuestra rutina facial en casa puede cambiar. "Según el procedimiento, puede ser necesario suspender temporalmente retinoides y ácidos exfoliantes para evitar irritaciones", explica el doctor Pedraz. ¿Qué sí deberíamos mantener? "Son fundamentales el fotoprotector SPF 50+, los antioxidantes como la vitamina C y los despigmentantes pautados por el especialista".
Y si tan importante es saber cuándo empezar, también lo es saber cuándo parar. Porque a pocas semanas de la boda, el objetivo deja de ser corregir para convertirse en cuidar y evitar cualquier reacción inesperada. "Como norma general recomendamos finalizar los tratamientos que puedan producir inflamación o descamación entre tres y cuatro semanas antes de la boda. En las últimas semanas se priorizan procedimientos suaves que aporten luminosidad e hidratación sin tiempo de recuperación".
Al final, quizá esa sea la mejor estrategia de belleza preboda: no intentar solucionarlo todo a última hora. Si hay algo de nuestra piel que queremos mejorar, consultar con tiempo permite hacerlo de forma individualizada y, sobre todo, llegar a la boda con una preocupación menos en una lista que, organizando un evento como este, sabemos que ya es suficientemente larga.









