Un enlace de cuento

La boda en Salamanca de Claudia: del vestido creado por la diseñadora de Kate Middleton a su tiara de cine


Esta espectacular novia llevó un lujoso look con numerosas piezas hechas a medida, entre ellas un diseño de Phillipa Lepley


Vestido de novia viral clásico de Phillipa Lepley con seda del Lago di Como© Dos más en la mesa
Estrella AlbendeaColaboradora de Novias
3 de febrero de 2026 - 19:00 CET

“Elegí a Phillipa Lepley, la célebre diseñadora británica conocida por vestir a numerosas aristócratas y hasta a la princesa Kate Middleton en múltiples ocasiones. Me hacía una enorme ilusión llevar un vestido que hiciera referencia a la moda británica porque mi ahora marido es británico”. Con estas palabras inicia el relato de su gran día Claudia, una novia viral con un look clásico y de corte royal, que deslumbró en su boda en Salamanca. La estilosa recién casada tenía claro, desde el primer momento, que el suyo sería un diseño de alta costura. Buscaba un acabado a medida, hecho desde cero para ella, pero estaba desilusionada: “tenía unas expectativas muy altas. Imaginaba un proceso mágico, exclusivo, con un trato exquisito y personal. Y entonces, casi como por destino, la vida me llevó al atelier de Phillipa Lepley”.

Vestido de novia de Phillipa Lepley con seda del Lago di Como© Dos más en la mesa

Gracias a la reputación del taller, se acercó a conocer su forma de trabajar y allí encontró el espacio y la confianza que necesitaba. Para nuestra protagonista, la diferencia radical de esta firma frente a otras residía en que importaba tanto el proceso como el resultado final. “La experiencia con Phillipa y su equipo fue exactamente todo aquello que yo había imaginado y que pensaba que ya no existía”, nos cuenta.

Entonces expuso cuál era su idea, el tipo de prenda que deseaba para su ‘sí, quiero’: quería una propuesta clásica, atemporal, por la que no pasara el tiempo, pero que tuviera guiños juveniles y notas de actualidad. En el centro debían estar la artesanía y la calidad del tejido y fue precisamente en esta casa donde descubrió que ambas premisas se daban la mano.

Novia con tiara y velo bordado© Dos más en la mesa

Un estilismo con guiños a la realeza

Los ingredientes que debía tener esta pieza confeccionada a su medida debían ser una larga cola de cuento, un cuerpo estructurado y una falda con movimiento. El resultado debía completar la esencia de la propia Claudia, no camuflarla o esconderla. “Un vestido digno de una boda real, que me hiciera sentir como una princesa… pero sin verme disfrazada”, apunta. Además, fijándose en la estética que escogía a diario, diseñadora y clienta dieron con el escote Bardot asimétrico, que luce a menudo y que iba más allá de las tendencias.

Vestido de novia viral clásico de Phillipa Lepley con seda del Lago di Como© Dos más en la mesa

Nuestra protagonista define el proceso de creación de su diseño como una experiencia única y artesanal: “un proceso couture tradicional que ya casi no existe”. Buscando ese efecto majestuoso, optaron por un tejido con brillo, traído desde la zona del Lago de Como. “seda italiana, el Heavyweight Italian Duchess Satin, de la mejor calidad. La tonalidad específica de blanco la eligió Phillipa inspirándose en la famosa piedra salmantina con la que no solo la catedral, sino también la mayoría de sus calles están construidas”, señala. La diseñadora buscó el color que casara a la perfección, ni demasiado cálido, ni demasiado frío.

Corona de novia hecha a medida© Dos más en la mesa

Destaca Claudia la precisión con la que se trabajó sobre su propia silueta. “En total, el proceso consistió en ocho pruebas, cada una más especial que la anterior. En las primeras citas, el equipo de Phillipa dedicó muchísimo tiempo a construir una imagen completa de quién soy yo: no solo físicamente, sino también en cuanto a personalidad, estilo y esencia, y también en conocer el lugar y los detalles de la boda, información importantísima para su equipo para poder hacer el diseño perfecto. A partir de ahí, cada fitting se centró en perfeccionar cada línea, cada proporción y cada detalle”, dice.

Vestido de novia viral clásico de Phillipa Lepley© Dos más en la mesa

La prenda la sentía, confiesa, como una extensión de sí misma. Fue un paso a paso repleto de emociones. “Conocía bien a todo el equipo y sabía exactamente quién había cosido cada parte, quién había trabajado cada capa, quién había colocado cada estructura… y eso hacía que la experiencia final fuera aún más especial”, recalca.

velo de novia tres metros hecho en un telar de 200 años y ramo blanco© Dos más en la mesa

Anécdotas para el recuerdo

Reconoce esta novia viral que su mejor momento en las pruebas fue su segunda cita. En este encuentro pasaron horas y horas buscando la mejor opción, colocando retales sobre su propio cuerpo, para escoger qué acabado y qué detalles serían los mejores. “De repente, mientras construían un nuevo diseño, noté que todas las caras del equipo cambiaron al mismo tiempo, al igual que la de mi madre. Yo todavía ni me había visto en el espejo, ya que ni siquiera habían corrido las cortinas, pero ya podía sentir que algo muy especial estaba ocurriendo. En cuanto me vi, lo supe. Era mi vestido soñado. Vivir ese momento tan mágico con la mejor mujer de mi vida, mi madre, fue algo que jamás olvidaré”, declara.

Escote Bardot para novias© Dos más en la mesa

"La anécdota más loca de todas fue el viaje del vestido a España. Una vez terminado, mi madre volvió a volar a Londres para acompañarme a mi fitting final y viajar conmigo y con el vestido de regreso a España. Cuando lo recogimos y lo llevamos a casa, nos dimos cuenta de lo que realmente pesaba… ¡no era un vestido normal que pudiéramos manejar entre una o incluso dos personas! Además, teníamos que transportarlo completamente vertical y sin doblar, así que en el último momento Max se compró un billete de avión para volar con nosotras al día siguiente, únicamente para poder ayudarnos a trasladarlo y volver a Londres al día siguiente. Al subir el vestido al avión, tuvimos la suerte de que había una fila entera libre junto a nosotras. Los azafatos, muy amablemente, nos dejaron colocar el vestido cuidadosamente ocupando los tres asientos completos. Voló más cómodo que nadie. Fue una auténtica aventura que jamás se me olvidará".

Velo de novia bordado© DOSMASENLAMESA

Una joya bordada

El estilismo no estaba completo hasta que no añadió un velo catedral de tres metros, diseñado por la firma, una creación compuesta por dos capas tipo blusher, “elaborado en un tul de seda francés de lujo creado en telares con más de 200 años”. Las flores, realizadas con lentejuelas, cristales y perlas, que incluía eran las habituales de un jardín inglés, el que tenía la propia Phillipa Lepley. “Era tan dulce, tan delicado y tan romántico que parecía complementar el vestido de una manera perfecta. Las flores bordadas a lo largo de todo el velo daban la sensación de flotar sobre el tejido y me rodearan suavemente”.

Papelería de boda© DOSMASENLAMESA

A esta pieza sumaron una tiara hecha para la ocasión por Andrew Prince, cuya idea base era una diadema anterior que había encantado a Claudia. Ella buscó hacerle unos ligeros cambios para que la joya fuera un reflejo fiel de su personalidad y él aceptó. “Andrew es un joyero británico reconocido por haber diseñado numerosas coronas y joyas que han brillado en icónicas películas y series, como el live action de La Cenicienta, Downton Abbey, La Reina Victoria o El intercambio de princesas, entre otras, lo cual a mí, viniendo del mundo del cine, me hacía muchísima ilusión”, revela. Como compañeros, nuestra protagonista llevó unos discretos pendientes de perlas australianas que habían pertenecido a su abuela.

Ramo de novia blanco y verde© Dos más en la mesa

Inglaterra como inspiración para el ramo

Buscando la máxima armonía entre elementos, la diseñadora y la novia trabajaron para encontrar el perfecto ramo, a fin de que casara con el vestido y con el velo bordado. Lo imperial, lo clásico, lo femenino y lo actual debían estar representados en esa propuesta floral. “Teníamos clara la importancia de conseguir la fluidez irregular y asimétrica, pero a la vez armónica, del velo: un ramo que reflejara sus capas y estuviera lleno de diferentes texturas”. 

Además, buscaron que hubiera detalles, aunque pequeños, con gran importancia y belleza. “Queríamos que el ramo no fuera muy grande, para no opacar el look, ya que lo verdaderamente importante era el conjunto visual completo, no el impacto de cada pieza individual”, comparte Claudia. Finalmente, la elección incorporó flores inglesas, en un claro homenaje al país del prometido: lirios del Valle, astilbe blanco y verde, rosas blancas de jardín en formato pequeño y la variedad conocida como encaje de la reina Ana. Todo ello montado por el equipo de Elena Suárez.

Bata y camisón de novia en los preparativos de boda© Dos más en la mesa
Bata y camisón de novia© Dos más en la mesa

En su gran día, la joven no renunció al peinado que siempre le identificaba: el cabello largo, suelto y liso. Aunque la corriente apuntara a llevar la melena recogida cuando se utiliza una tiara, ella no quiso prescindir de su esencia. En lo que relativo al maquillaje, decidió optar por la naturalidad a la que es fiel en su día a día. Si bien hizo varias pruebas con diferentes profesionales, no terminaba de reconocerse con esas propuestas, por lo que decidió maquillarse a sí misma. "No pude estar más feliz con la decisión".

velo de novia hecho en un telar de 200 años y coche clásico de boda© Dos más en la mesa

Unidos por una pasión

La ilusión de nuestra protagonista se multiplica cuando hablamos de su historia de amor. Claudia María Carbajo Martin y Max Sebastian Critchlow se conocieron por obra del destino. “Nuestra historia parece escrita para la gran pantalla y confirma que los guiones más bellos no nacen en un estudio de cine, sino en las manos del propio destino. Yo, española… Él, inglés… Y así, cuando menos lo esperábamos, el cine se convirtió en el hilo invisible que nos unió cuando coincidimos en la National Film and Television School (NFTS), una de las escuelas de cine más prestigiosas del mundo, donde, entre miles de solicitudes, la vida quiso que nuestros caminos se cruzaran”.

Vestido de novia clásico de Phillipa Lepley© Dos más en la mesa

Claudia es un año mayor que Max y fue elegida como tutora para los alumnos que entraron al año siguiente. A ella le tocó acompañar a quien terminaría siendo su marido. Se hicieron amigos rápidamente y su amistad se extendió durante dos intensos años. “Nunca había conocido a un chico como Max… creo que ya existen pocos hombres como él. Y así, poquito a poquito, me enamoré de mi mejor amigo. Él debía de sentir lo mismo, porque, de repente, en un mágico día 16, una mañana encontré un sobre con el número 1 por debajo de mi puerta. Lo abrí y supe que era de él. Decía que me preparara para recorrer Londres, por todos nuestros lugares especiales donde habíamos vivido momentos increíbles como amigos”, rememora. 

Look de novia de Phillipa Lepley con seda del Lago di Como© Dos más en la mesa

Cada sobre era una nueva pista y la última era una declaración de amor, con letra de Taylor Swift, que acabó en beso. Desde aquel primer gran paso, la pareja tuvo claro que quería casarse. Dos años después, Claudia se despertó con una nueva gymkana de pistas repartidas por Londres, que terminaban en el aeropuerto. “Y allí estaba Max, con nuestras maletas preparadas para un viaje sorpresa. Yo no tenía ni idea de lo que estaba pasando, ni adónde íbamos, ni cómo había podido hacer mi maleta sin enterarme. El destino: Capadocia. Yo estaba sin palabras; llevaba años soñando con ese lugar, pero nunca se lo había dicho a nadie”, nos cuenta.

Pedida de matrimonio© Claudia y Max

Con un vestido blanco que había escogido Max, desayunaron en una espectacular terraza, a la mañana siguiente. “Fue en ese momento, a la luz del amanecer, con el cielo encendido en tonos dorados y millones de globos aerostáticos flotando como si de un sueño se tratara, que Max se arrodilló. Ahí me confesó que tres años atrás, cuando éramos solo amigos, yo le había contado que mi pedida soñada era en un globo o con un desayuno al amanecer”. Se había pasado meses investigando qué lugar podría ser su escenario perfecto para este momento.

Boda religiosa en la Catedral Nueva de Salamanca© Dos más en la mesa
Boda religiosa en Salamanca© Dos más en la mesa

Boda de verano en Salamanca

Su gran día llegó un 16, el del pasado mes de agosto de 2025. Esta fecha era muy importante, dado que el 16 les ha acompañado en muchos momentos inolvidables de la relación, en los más relevantes. Reunieron a sus invitados para esta cita en la Catedral Nueva de Salamanca, en una ceremonia que se ofició en español e inglés por igual. “El gran coro Tomás Luis de Victoria, acompañado por dos órganos, interpretaba piezas españolas y británicas que envolvían la catedral en un eco angelical, reflejando de manera mágica la unión de nuestras dos culturas”, relata Claudia.

Boda viral en Salamanca© Dos más en la mesa

La entrada a la iglesia

"El momento más especial para mí fue, sin duda, el camino hacia el altar. Llevo soñando con ese instante toda mi vida y, al pensar que había encontrado al amor de mi vida y que por fin estaba viviendo ese momento tan esperado, me temblaba todo el cuerpo de la emoción. Caminé despacio hacia el altar del brazo de mi padre, mi padrino, el doctor Miguel Ángel Carbajo (uno de los cirujanos de obesidad más prestigiosos del mundo, pionero y creador de la técnica BAGUA–OAGB). Mis ojos se inundaron de lágrimas de tanta emoción y amor que estaba sintiendo.

 Mis lágrimas de felicidad empezaron a caer y, cuando por fin llegué al altar y mi querido padre me entregó al amor de mi vida, Max me dio la mano. Nos la apretamos fuerte y nos susurramos lo mucho que nos queríamos y lo felices que estábamos de estar a solo unos segundos de decirnos el 'sí, quiero'".

Boda en la Catedral Nueva de Salamanca© DOSMASENLAMESA

Tras esta parte de la jornada, se trasladaron a Monte Abajo, la finca de la familia de la novia. “Casarnos en casa fue todo un honor y sueño hecho realidad”, reconoce Claudia. El aperitivo tuvo lugar en una zona de terraza con vistas a las encinas centenarias, mientras que el banquete se desarrolló en plena dehesa, bajo las estrellas. 

Música de boda© DOSMASENLAMESA

Durante el cóctel, los convidados pudieron disfrutar de diferentes experiencias: “Cuarteto Dalí interpretó canciones modernas al estilo Bridgerton inglés, Loal Art pintaba retratos en vivo y montamos un rincón de cócteles con nuestras dos bebidas favoritas, un guiño a nuestras culturas, especialmente a la británica con el Pimm’s. El detalle más especial para nosotros fue que durante el cóctel servimos nuestro propio jamón ibérico 100% de bellota, artesano y criado en la finca por mi familia”.

Boda en Salamanca con vestido con seda de Phillipa Lepley y velo bordado© Dos más en la mesa

Para servir un delicioso menú, los novios confiaron en La Villa del Mentidero, un catering que, reconocen, estuvo impecable. Para el cóctel reservaron 16 canapés y en el convite sorprendieron a todos. “Nadie podía comprender cómo era posible crear una cocina tan excepcional saliendo de una carpa de catering temporal en mitad del campo. Fue absolutamente de locos, increíble”, apostillan. 

Mesa de bodas de noche© DOSMASENLAMESA

Dos culturas, una sola celebración

En la organización de su deseado enlace, la pareja trabajó durante meses a fin de que fuera un reflejo fiel de ellos y que aunara ambas culturas. Aquellos días de preparativos, confiesan, fueron una experiencia preciosa. La madre de la novia se volcó en la planificación: “después de tantos años soñando con este momento, poder vivir juntas cada etapa de la organización fue un verdadero regalo”. Para ella, tan solo tienen palabras de agradecimiento. 

Ya en Salamanca, el gran apoyo de la familia fue la wedding planner Cayetana en Rosa, quien les orientó con ciertos proveedores y coordinó el día. “Tener un equipo presente en el día de la boda, para mí, es un auténtico must, porque nos permitió relajarnos y disfrutar plenamente de cada momento del día sin preocuparnos de nada”.

Decoración de bodas con lámparas© DOSMASENLAMESA
Seating plan boda© Dos más en la mesa

Con el mismo interés, los protagonistas se volcaron en idear toda la decoración de este ‘sí, quiero’ de forma que trasladara a los asistentes a un entorno mágico: “digno de un cuento de hadas, un bosque encantado y sentirnos dentro de una película. Nuestro deseo era lograr un ambiente propio de una gala inglesa en un palacio real, pero… bajo las estrellas, entre la naturaleza, en medio del campo charro y rodeados de majestuosas encinas centenarias”.

Rincón de bienvenida boda y seating plan© DOSMASENLAMESA

Un montaje a lo grande

Y esto se tradujo en una gran mesa imperial de 75 metros ubicada en pleno campo e iluminada por lámparas de cristal de estilo provenzal, colocadas por Luces de Cuento. En este enclave tomaron asiento convidados de 35 nacionalidades diferentes que crearon un clima muy acogedor y un ambiente en sintonía que la pareja no podrá olvidar jamás. 

“En cuanto a la decoración floral, teníamos en mente un proyecto que capturara a la perfección nuestro estilo hispanobritánico: lo español, más bohemio, natural y campestre; y lo británico, más majestuoso, artístico y estilizado”.

Menú de boda© Dos más en la mesa

Buscando el equilibrio entre entorno y montaje, apostaron por una paleta de colores terracota e inspirados en la naturaleza, que no desentonaran con el escenario. Mostazas, mieles, naranjas apagados, burdeos, verdes y blancos. Tonalidades algo diferentes a las que marcaron la estética de la ceremonia, porque en la catedral preferían que la decoración floral fuera sutil. Se decantaron por el blanco, por su simbolismo y su vínculo con lo sagrado.

Decoración de bodas© Dos más en la mesa

Para la papelería, Claudia confió en una amiga de la familia, Elena Giménez Balmori, que se encargó de dar forma a las invitaciones, las minutas, el seating plan y los detalles para invitados. “Elena es una artista y pintora excepcional y además alguien muy especial para mí, ya que ha diseñado prácticamente todas mis invitaciones desde que nací, desde mis cumpleaños, hasta mi bautizo”, específica. Juntas se volcaron en dar con un estilo clásico, de base vintage y muy elegante, con guiños a los dos países de los novios. 

Niños de arras pajes y damitas© Dos más en la mesa

Instantes destacados

"Nuestro baile nupcial fue toda una aventura: no solo tuvimos que aprender a bailar durante muchas horas en casa, sino que además decidimos crear nuestro propio mashup con tres canciones distintas que representaban nuestra historia, todo producido por nosotros juntos. Fue un momento muy especial tanto como durante el proceso, como en el momento del baile delante de todos".

Boda en Salamanca en verano© Dos más en la mesa

"Mi sobrina Catalina Carbajo, de tan solo 10 años y ya varias veces campeona nacional de gimnasia rítmica, abrió la celebración dedicándonos la coreografía que la llevó al premio de España, lo cual nos dejó a todos completamente impactados. Más tarde, el hermano de Max, Jack Critchlow, un cantante emergente británico con temas sonando en BBC Radio 1, se subió al escenario para cantar junto a la banda, poniendo la fiesta patas arriba. Los dos fueron épicos e hicieron que nuestra celebración fuera absolutamente inolvidable.

La sorpresa final llegó de nuestra parte y, en honor al gran hobby de Max, sorprendimos a los invitados desde la cabina del DJ, mezclando juntos nuestra propia sesión con nuestras canciones favoritas. Fue un placer estar arriba de la cabina de DJ viendo cómo todos nuestros amigos gritaban las canciones y se lo pasaban genial".

madre de la novia boda Salamanca© Dos más en la mesa

En todos los meses de preparativos, esta recién casada aprendió que, al crear la boda soñada, no merece la pena dejarse llevar por tendencias, opiniones u expectativas externas, solo por aquello que hace felices a los novios y los representa. Que todo ello sea posible, defiende, depende de seleccionar proveedores que se vuelquen con el enlace en el que participan, que entiendan la visión de la pareja. La ilusión y la confianza en las ideas de los prometidos también resultan un valor diferencial. El montaje de Claudia y Max era un gran reto logístico y dio vértigo a algunos profesionales que no fueron los elegidos, por eso, aconsejan: “es importante tener reuniones con ellos antes de tomar decisiones, para ver cómo conectáis personalmente y cómo conectan con el proyecto”.

Baile nupcial© Dos más en la mesa

La otra gran recomendación de nuestra protagonista está vinculada al día de la boda: desconectar, porque todo esfuerzo ya estaba hecho. “Decidí sencillamente disfrutar a tope, sin preocuparme de si todo salía perfecto o no. Y gracias a eso viví cada momento con la máxima intensidad”, desvela. Por eso, admite, lo más importante es que una se casa con el amor de su vida. “Max y yo decidimos no separarnos ni un solo segundo en toda la tarde/noche y vivir cada instante juntos, de la mano. Fue el mejor regalo que pudimos hacernos”, concluye.

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