Rosie Huntington-Whitelet

El mini vestido de fiesta de Rosie Huntington, la versión 2018 del gesto que reinó en los 90

En el desfile de Alexander Wang, la modelo propone la forma más lujosa de llevar la tendencia que los grupos 'grunge' pusieron de moda

por María Muñiz

A estas alturas de la moda, ha quedado más que claro que todo vuelve: las tendencias que reinaron décadas atrás regresan cada cierto tiempo. La última confirmación de este fenómeno llega de la mano de la modelo Rosie Huntington-Whiteley, una de las invitadas al último desfile de Alexander Wang, primera de las citas de la Semana de la Moda masculina de Nueva York. Si ya en su momento tuvimos que reconciliarnos con el chándal, las cangrejeras o la riñonera, ahora el vestido corto de fiesta de la maniquí, diseñado por el mismo Wang, hace que lo hagamos con un gesto -también made in los 90- que aportaba comodidad a la par que rebeldía: llevar una camisa anudada a la cintura.

El diseño de Rosie Huntington-Whiteley que recupera esta tendencia pertenece a la colección Otoño/invierno 2018-2019 del diseñador. De hecho, la modelo lo llevó a imagen y semejanza del look que vimos a pie de pasarela, sin cambiar apenas ningún detalle. Tanto en pasarlea como en la calle, el cuerpo principal, un pichi ajustado de lentejuelas metalizadas y adornado con un fino cinturón, se suma a un top transparente, de cuello alto terminado en encaje y efecto segunda piel que destaca por unas mangas que, como medias para los brazos, cubren hasta los dedos de las manos. Sin duda, es un estilismo que habla por sí solo y que poco necesita para completarse. Así, en lo que se refiere a los accesorios, Rosie tampoco incluyó demasiadas variaciones con respecto al de la pasarela del californiano, eligiendo los mismos stilettos con los que en su día se complementaba esta pieza. 

La única diferencia entre el look de pasarela y el de Rosie es que esta ha decidio prescindir de las medias negras, posiblemente porque no son tan necesarias en junio como en invierno. De este modo, además, consigue que el vestido adquiera más presencia, lo mismo que sucede con la camisa semitransparente con brillantes que, anudada a la cintura, cae sobre el vestido como una segunda falda.

Este detalle tan especial nos recuerda al origen de este gesto, a aquel Kurt Cobain de Nirvana o a cualquier componente de esos grupos de estética grunge, que hicieron que sus camisas de franela marcasen un antes y un después en la moda, no sólo llevándolas al modo clásico, sino sobre todo como un extra, anudadas sobre los pantalones. Cazadoras, jerseys, sudaderassss siguieron sus pasos para dar practicidad a nuestros looks al liberar manos y brazos cuando el tiempo mejoraba, perdiendo, en parte y desgraciadamente, su herencia rockera.

Pero años más tarde, un rebelde Hedi Slimane, en aquella colección de Saint Laurent Otoño/invierno 2013- 2014, se enfrentaba a comentarios de todo tipo al subir a la pasarela esta camisa de cuadros. Una vez más, la firma se convertía en dictadora de tendencia inspirando a trendsetters de la talla de Alexa Chung o Cara Delevigne y, después, a modelos como Taylor Hill o influencers que empezaban ya a emerger, que recuperaron el gesto grunge, llenando de personalidad, rebeldía y sensualidad el street style. Ahora, es uno de los diseñadores más admirados de los últimos tiempos, Alexander Wang, el que reinventa -en clave de lujo y con aplicaciones brillantes- la camisa grunge y la devuelve a su posición original: anudada a la cintura.

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