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¿Antes o después? Alessandra Ambrosio comparte su transformación en el Burning Man

La ex modelo de Victoria's Secret no se ha perdido la cita anual en el desierto de Nevada

por Mara Mariño

Por mucho que hablar de desierto, vehículos circulando por la arena y vestidos futuristas pueda sonar a la descripción de la película Mad Max, son algunas características que comparte el festival Burning Man con la obra protagonizada por Mel Gibson. Su popularidad está empezando a ganar cada año más adeptos, lo que ha conseguido que muchos lo empiecen a considerar como el nuevo Coachella. Alessandra Ambrosio es una de las caras conocidas que ha empezado a frecuentar el evento. Como buena seguidora de los festivales, el ex ángel de Victoria’s Secret acudió el año pasado a la celebración con diferentes estilismos (uno de ellos con una capa con un diseño similar a las alas de una mariposa). Este año tampoco ha perdido la oportunidad de disfrutar del evento adaptando su estilo y dejando fotografías que formarán parte de la historia del festival. Sin embargo, como muchas instagrammers han empezado a mostrar en las redes sociales, no siempre la fotografía final es lo más parecido a la realidad.

Chiara Ferragni es una de las pioneras en liderar el movimiento "Real Life vs. Instagram" subiendo los planos más casuales con su pareja, algo que también ha dejado entrever Alessandra Ambrosio en su red social. La modelo se presentó en el aeropuerto de Los Ángeles, lista para emprender el rumbo a Nevada con un conjunto para viajar cómoda que estaba compuesto por unas gafas de sol de Garrett Leight (314,19 euros), unas zapatillas de cordones Golden Goose Deluxe Brand con un pantalón rosa, jersey anudado en la cintura, top blanco y mochila en la espalda como accesorio imprescindible para llevar todo lo necesario a mano. 

Su original peinado, trenzas senegalesas, un estilo que protege el pelo tipo afro, llamaba la atención en aquella combinación tan todoterreno especialmente pensada para aguantar el viaje en avión. No fue hasta después que la brasileña sacó el lado más artístico de su maleta para quedar inmortalizada en el plano del fotógrafo de moda Henrique Schmeil.

Para el festival que permite como ningún otro la vestimenta más creativa, la modelo de 37 años, haciendo gala de su estilo juvenil, llevaba un crop top blanco y un cinturón a modo de falda con lentejuelas, abalorios y arandelas metálicas que terminaba en flecos de la marca artesana australiana Ixiah (276,50 euros). A modo de accesorios, el más destacable era el tocado con largas plumas blancas que le daba el toque bohemio final al conjunto. El año pasado compartió con otras modelos como Martha Hunt o Sara Sampaio la esporádica experiencia, ya que en la ciudad de Black Rock, que es donde se desarrolla el festival, es una improvisada ciudad temporal que desaparece una vez finaliza el evento.

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