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Kate Moss regresa al Met para probar que sigue siendo la musa que fue hace 9 años

Casi una década después, la modelo inglesa vuelve a romper el 'dress code' y acude de corto a la gran noche de la moda

por Amaia León

Las tops models siempre lo serán, sin necesidad de vestidazos que avalen su condición. Así lo ha demostrado la mujer que revolucionó la industria de la moda allá por 1992, cuando protagonizó la campaña más inolvidable de Calvin Klein. Kate Moss ha vuelto a desfilar por la alfombra roja de la Gala Met 2018, casi una década después de que lo hiciera por última vez, y para este regreso no ha elegido ni un diseño de paillettes dorados, ni una falda sirena, ni una combinación de pantalón y vestido de cola. Un sencillo little black dress -con la exclusividad que aporta la firma de Anthony Vaccarello para Saint Laurent, eso sí- ha sido suficiente para colarse entre los momentos más comentados y reafirmar su estatus como el icono de moda que fue, es y será.

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Mientras las modelos veinteañeras como Kendall Jenner, Bella Hadid o su hermana Gigi se han ceñido al dress code más clásico de cualquier gala y han optado por espectaculares diseños largos -vestidos, en el caso de las hermanas Hadid, y un mono, en el caso de Jenner-, Kate Moss, a sus 44 años, llegó el Museo Metropolitano de Arte con un mini vestido de crepe negro con escote halter y espalda descubierta que cuesta, aproximadamente, 6.600 euros. Como única decoración del diseño, las plumas negras que rodean el cuello, un detalle que fue la estrella de la pasarela Primavera/verano 2018 de Saint Laurent y que en esta gala bautizada Cuerpos celestes: la moda y la imaginación católica parece haberse elegido como referencia a un ángel... caído. 

La modelo de Croydon completó el look de su regreso con un clutch y unas sandalias de tiras, estas de Jimmy Choo, dos complementos tan sencillos como el little black dress y en el mismo color. Solo los pendientes de diamantes, el anillo y los dos braceletes ponían la nota brillante y llamativa a su estilismo.

A diferencia de esta noche, en la que Kate Moss ha posado junto a un orgulloso Anthony Vaccarello y otras modelos y socialités -como Amber Valleta, Anja Rubik y Carlota Casiraghi-, todas vestidas de Saint Laurent, cuando acudía a la Gala MET por última vez en 2009, la top inglesa subía las famosas escaleras acompañada únicamente por el creador de su vestido, Marc Jacobs. 

En esa gala titulada La modelo como musa, Moss también elegía un modelo corto, aunque más llamativo. Con una asimetría a modo de toga y un turbante del mismo tejido dorado -un accesorio que Jacobs recuperaba esta temporada-, las sandalias con plataforma terminaron entonces de convertirla en la diosa del que fuera uno de sus diseñadores de cabecera. Ahora, Kate Moss parece haber cambiado el estilo lujoso de Jacobs por el rock sexy y minimalista de Vaccarello, aunque lo que nunca es su condición como musa entre las musas.

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