Durante los tres días que ha durado la visita de Estado del presidente de Vietnam, Tô Lâm, y su esposa, Ngô Phương Ly, a Copenhague, Mary de Dinamarca ha protagonizado numerosos actos en los que ha vuelto a demostrar su habilidad para adaptarse a cualquier situación sin renunciar a su sello personal. Desde la recepción de bienvenida, con un vestido azul de tweed y tocado, hasta el banquete de Estado en el Palacio de Christiansborg, donde recuperó un diseño de lentejuelas y terciopelo que estrenó en 2014, la Reina ha alternado prendas de estreno con otras de su fondo de armario. Un recorrido estilístico de lo más interesante que analizamos al detalle y que reafirma que la reina de los daneses es, actualmente, una de las royals mejor vestidas del panorama internacional.
Un diseño de tweed con tocado a juego
La primera cita del viaje fue la recepción en el aeropuerto de Copenhague al matrimonio presidencial, donde la Reina apostó por su color preferido para las grandes citas: el azul marino. Volvió a lucir un vestido de tweed firmado por el diseñador danés Lasse Spangenberg, el cual estrenó el pasado mes de enero durante su visita oficial a Estonia y que presenta un cuerpo entallado, cuello a contraste, manga larga y una falda de corte trapecio, una silueta que combinó sobriedad y feminidad.
Le sumó una diadema de acabado plisado y velo de red, que aportaba una imagen más elegante y atemporal. También recuperó el bolso rectangular Mortimer, de Anya Hindmarch, en un tono rojizo, y completó el conjunto con unos zapatos y unos guantes a juego con el bolso, una combinación que aportó un toque de color al estilismo y confirmó su habilidad para renovar las prendas de su armario mediante pequeños cambios.
Un abrigo de hace 20 años
La reina de los daneses ha demostrado en numerosas ocasiones su absoluto compromiso con la moda circular, y no es raro que recupere prendas y accesorios de hace años. Esta semana ha reafirmado que un buen abrigo, de calidad y diseño atemporal, puede durar para siempre. En su caso, eligió un diseño azul marino de Prada que estrenó en febrero de 2006, con motivo del bautizo de India Handwerk. El modelo, de líneas clásicas, incorpora una trabilla en el cuello y un cinturón con detalles de piel marrón.
Para actualizar la prenda, Mary lo combinó con una llamativa falda de cuadros, que aportó color y dinamismo al conjunto, y unas botas altas de piel con tacón ancho, una opción cómoda y práctica para sus compromisos diurnos. Con esta elección, Mary volvió a demostrar su habilidad para recuperar piezas de su armario y darles una nueva vida mediante combinaciones diferentes, sin renunciar a la elegancia ni a la funcionalidad.
Un look de gala transformable
El estilismo más esperado era, como ocurre en este tipo de visitas, el del banquete de estado, una cita que siempre muestra la imagen más espectacular, regia y deslumbrante de royals y mandatarios. Sin duda, brilla más que los demás. Confirmando su truco de estilo favorito, le dio una cuarta vida a uno de sus looks de gala preferidos, modificándolo para que parezca totalmente diferente. Se trata de un modelo de lentejuelas del diseñador danés Jesper Høvring que estrenó en 2014. En azul profundo, cuenta con un cuerpo cubierto de pequeños destellos con un escote asimétrico que deja uno de sus hombros al descubierto y una falda larga de terciopelo, entallada y con caída hasta el suelo.
Completó el conjunto con una histórica tiara de zafiros y diamantes que perteneció a la reina Alejandrina de Dinamarca y que regresó a la Colección Real en 2024, antes de ser transformada en una pieza convertible que también puede lucirse como collar o broche. Añadió unos pendientes a juego, la banda azul celeste y un pequeño bolso de mano en la misma gama cromática.
Su nuevo vestido en el color de tendencia
Para la segunda cena junto al presidente de Vietnam y su esposa, celebrada en la Gliptoteca de Copenhague, estrenó un vestido midi de Roland Mouret en tono ciruela. Contaba con silueta depurada, escote barco y drapeado sobre uno de los hombros, que realzó su figura con un cinturón del mismo tejido. El diseño, rematado con un broche floral extraíble, se convirtió en una alternativa al clásico negro en los estilismos de noche.
El toque más especial del conjunto lo pusieron los zapatos, unos salones de Dolce & Gabbana que Mary estrenó en 2022 y recuperó para la ocasión. Confeccionados en encaje de lúrex plateado y adornados con broches de cristales de colores, aportaron luz y sofisiticación adicional. Haciendo frente a las bajas temperaturas, completó con un abrigo de lana afieltrada de Harris Wharf London que le vimos por primera vez el año pasado. Recogió su melena en un moño para dejar a la vista sus pendientes de brillantes y coordinó el maquillaje de ojos, en tonos morados, con el color del vestido.
Con pantalones para la despedida
Para decir adiós a la pareja presidencial vietnamita, Mary de Dinamarca apostó por un conjunto con pantalón que combinó sencillez y elegancia. Eligió una blusa fluida en tono rosa, de caída delicada, que contrastó con unos pantalones burdeos especialmente favorecedores. De cintura alta y silueta ligeramente acampanada, alargaban visualmente las piernas y aportaban estructura al estilismo sin restarle comodidad. La despedida tuvo lugar en el Palacio de Amalienborg, donde Tô Lâm y su esposa firmaron el alféizar de una ventana del Palacio de Christian VII, siguiendo una tradición por la que los jefes de Estado extranjeros dejan su nombre al término de una visita oficial o de Estado a Dinamarca.














