TODA UNA PRINCESA

Charlene de Mónaco deslumbra en la ópera con su vestido joya de gala: asimétrico, color champán y cubierto de lentejuelas


La princesa prescindió de la tiara y dejó todo el protagonismo a los bordados de la espectacular creación y a unos pendientes de diamantes en Montecarlo


Charlene de Mónaco deslumbra en una noche de ópera con un vestido joya de gala, 2026.© GTRES
4 de octubre de 2026 a las 11:44 CEST

Charlene de Mónaco acompañó al príncipe Alberto II durante la primera visita de Estado de un presidente de la República Italiana al Principado, recibida oficialmente el 2 de octubre de 2026. Tras la ceremonia de bienvenida y las reuniones en el Palacio de los Príncipes, la pareja acudió con Sergio Mattarella y su hija, Laura, a la Ópera de Montecarlo, donde actuó la mezzosoprano italiana Cecilia Bartoli. Para la ocasión, Charlene cambió radicalmente el traje de Dior de la mañana por un espectacular vestido joya de Elie Saab.

Charlene de Mónaco y el príncipe Alberto en la Ópera de Monte-Carlo, 2026.© GTRES

Un vestido champán convertido en joya

La elección fue un vestido largo en tono champán, una tonalidad cálida que Elie Saab describe como un “warm sand”, y que en este caso funciona casi como una segunda piel. La silueta se ajusta al cuerpo en el torso y se abre después hacia una falda larga de caída fluida, dibujando una línea de sirena que acompaña la figura.

Lo extraordinario está en la superficie. La seda georgette y el encaje aparecen cubiertos de bordados, perlas y aplicaciones brillantes que convierten el vestido en una auténtica pieza joya. El efecto no es el de una lentejuela uniforme, sino el de una textura trabajada que capta la luz a medida que Charlene se mueve. La creación pertenece a la colección otoño-invierno 2026 de la casa y aparece comercializada por 16.750 dólares.

Charlene de Mónaco y el príncipe Alberto en la Ópera de Monte-Carlo, 2026.© GTRES

La manga que sustituye a la capa

El detalle más espectacular está en la construcción asimétrica. Una de las mangas deja completamente al descubierto el hombro, mientras que la otra se transforma en una suerte de capa integrada que cae ampliamente hasta rozar el suelo.

Es una interpretación especialmente sofisticada del vestido capa, una silueta recurrente en los armarios de las royals porque permite añadir dramatismo a un vestido de gala sin necesidad de recurrir a una cola tradicional. Aquí la capa no nace de la espalda: es la propia manga la que se expande y adquiere volumen, creando una línea casi escultórica alrededor de Charlene.

Charlene de Mónaco y el príncipe Alberto en la Ópera de Monte-Carlo, 2026.© GTRES

Sin tiara: el vestido como protagonista

Charlene completó la imagen con el pelo rubio recogido en un moño. En cuanto a las joyas, llevó unos pendientes de diamantes de Graff, pertenecientes a la colección Gypsy: una pieza circular pavé suspendida de una estructura de diamantes y rematada por varias pequeñas borlas.

Además, la ausencia de tiara no resulta extraña en el contexto monegasco. A diferencia de otras casas reales europeas, el Principado mantiene un protocolo de gala más flexible en este terreno, y Charlene suele apostar por una imagen más contemporánea y depurada incluso en las grandes cenas oficiales.

Charlene de Mónaco y el príncipe Alberto en la Ópera de Monte-Carlo, 2026.© GTRES

Del traje de Dior al vestido de Elie Saab

El cambio respecto a la mañana no pudo ser mayor. Para recibir a Mattarella, Charlene había elegido un traje de Dior en color marfil compuesto por una Bar jacket y pantalones de pierna ancha, en una estética coordinada con la princesa Gabriella. 

La princesa Charlene de Mónaco y su hija, la princesa Gabriella, durante la visita oficial del ministro italiano a Mónaco.© GTRES
La princesa Charlene de Mónaco y su hija, la princesa Gabriella, durante la visita oficial del ministro italiano a Mónaco.

Una noche que une Mónaco e Italia

La elección de Cecilia Bartoli para el programa de la noche fue todo un guiño. La mezzosoprano italiana, además de una de las grandes figuras de la lírica internacional, dirige artísticamente la Ópera de Montecarlo desde 2023, convirtiendo su presencia en un vínculo particularmente directo entre Italia y la institución cultural monegasca. El propio Quirinal situó la actuación como uno de los momentos centrales de la primera jornada de la visita de Estado.

Después del concierto, la agenda continuó con el acto oficial en el Palacio de los Príncipes, donde Alberto II ofreció una recepción en honor del presidente italiano. La visita tenía además un carácter histórico: era la primera vez que un presidente de la República Italiana realizaba una visita de Estado al Principado.