Durante años nos han dicho que el pantalón negro es la prenda comodín por excelencia. Da igual si es lunes o domingo, si hace frío o llueve, si el plan es formal o improvisado… ahí está él, dispuesto a resolver el look. A veces, no obstante, siento que abuso de su versatilidad. Me lo pongo sin importar el destino o el clima, y no puedo evitar preguntarme si es siempre la mejor opción, si acaso he caído ya en la costumbre de vestir lo mismo cada día. Por ello, he decidido contactar con una verdadera experta en la materia, la diseñadora Celia B, exponente máxima del colorido en la moda española: "¡No recuerdo los últimos pantalones negros que tuve! Creo que no hace falta ir de negro para ir elegante". Partiendo del polo opuesto, asumo que me va a tocar conciliar. Quizás, solo quizás, necesito darle un descanso a mis pantalones negros.
Vestir pantalones negros en todos tus planes, ¿sí o no?
A Celia pasa lo contrario. No hay planes a los que le gustaría vestir completamente de neutros: "¡No! Me encanta jugar con la moda y los colores y lo siento como una declaración de intenciones", responde tajante. Y bien es cierto que hay eventos, planes y contextos en los que este básico, el mítico pantalón negro, puede desafiar el protocolo, ya sea porque endurece "demasiado" el look o por la energía sobria que transmite. Vestir bien no es solo acertar con la prenda o la combinación, así en abstracto, sino con el lugar, la hora y la intención. Incluso el pantalón negro tiene días libres.
"El otro día me senté en una terraza, miré a mi alrededor, y todo el mundo llevaba abrigos y pantalones negros, es una pena que mucha gente haya perdido la ilusión por vestirse y divertirse a través de la ropa", explica. Tengo que admitir que esconde algo de razón, aunque a mí me cueste admitirlo, como devota absoluta del negro, el beige y el marrón, así que me propuse hacer el siguiente ejercicio: te daré cuatro planes en los que el pantalón negro es mi absoluto infalible y uno al que prometo jamás volverlo a llevar. Este es el nuevo Protocolo FASHION.
Sí: un maratón de reuniones ('afterwork' incluido)
No hay prenda que grite "profesionalidad" con más fuerza que un pantalón negro de traje con una caída impecable. Para un lunes de oficina, el modelo wide leg (con pinzas, por supuesto) es el favorito de las chicas más 'cool' de Madrid. Combinado con una camisa masculina y unos mocasines, el éxito está asegurado. Lo mejor es que, si la jornada se alarga y terminas brindando en una terraza con tus compañeras, puedes pasar del modo jefa al modo cena con amigas en tiempo récord con solo un pintalabios rojo.
Sí: una primera cita
Existe la falsa creencia de que para una cita hay que estrenar un vestido espectacular. Error. El exceso de información puede jugar en tu contra. Unos pantalones negros, combinados con un top un poco más especial, proyectan una imagen de seguridad y misterio irresistible. Pareces no haberte esforzado demasiado, pero el resultado es magnético. Un equilibrio ideal entre la imagen casual y relajada de unos vaqueros y la sensualidad explícita de una minifalda.
Sí: para el aeropuerto (o un viaje de 5 horas en tren)
Aquí es donde el pantalón negro, ya sea holgado y de traje o más similar a los que usas para hacer pilates, se convierte en tu mejor amigo, y no por cuestiones puramente estéticas. Te permite moverte con libertad, esconder cualquier arruga que se genere durante el trayecto y llegar a tu destino con un aspecto de celebrity aterrizando en LAX que ningún conjunto deportivo podría darte. Viajar cómoda no significa descuidar las apariencias.
Sí: un evento de gala
Desde que Yves Saint Laurent nos regaló el esmoquin femenino hace exactamente 60 años, el pantalón negro ha sido el gran rival del vestido largo en las alfombras rojas, cada vez lo es más. Para una boda de noche o una gala, un pantalón negro de talle alto, con una americana entallada a la cintura, pero de hombros estructurados, es la cima de la elegancia. Sin mencionar el sinfín de nuevas combinaciones que se pueden hacer más allá de la blazer clásica: blusas, capas, sobrefaldas... el pantalón de traje negro lo admite (casi) todo. Y es extremadamente cómodo para bailar hasta el amanecer.
No: un picnic en el parque
Como entenderás, no me costó mucho pensar en cuatro planes a los que llevaría (sí o sí) mi pantalón negro favorito. Para lo contrario, sin duda, tuve que pedir ayuda a nuestra diseñadora experta en color. De acuerdo con Celia B: "No encajan en planes divertidos al aire libre, mucho menos en verano, a pleno sol, a la orilla del mar...". Es cierto que pueden resultar muy formales o distantes en ambientes más relajados, como un parque, una barbacoa, la playa o la montaña, incluso en invierno. "Entiendo que sean funcionales para ir a la oficina, pero si el plan es divertirse y evadirse del día a día... ¡deja que tu ropa te ayude!", concluye la asturiana.
Consejos para atreverte con otros pantalones
Muchas nos aprovechamos de las mencionadas bondades del pantalón negro para eludir a toda costa el llevar prendas más llamativas, pero esto no significa que nos sea imposible cambiar, poco a poco, este hábito. Cada cierto tiempo, está bien romper nuestras propias reglas para sacar a relucir nuevas facetas que, tal vez, no conocíamos de nosotras mismas. Así lo ha vivido Celia: "Pasamos por etapas, también a la hora de vestirnos. Si en estos momentos te sientes cómoda vistiendo solo de negro, está bien. El color no desaparece: se queda en pausa. Y cuando vuelve, lo hace con una energía distinta, casi como un redescubrimiento que acompaña a una nueva etapa personal".
Entonces, te preguntarás: ¿qué me pongo en lugar del pantalón negro? Tranquila, no hace falta reinventar el armario. Basta con mover una ficha.
- Un pantalón de traje gris medio o marengo tiene la misma versatilidad, pero es más suave.
- El marrón chocolate estiliza de la misma forma que el negro y encaja mejor con planes de día. Además, sienta de maravilla a las pieles cálidas.
- Un vaquero oscuro de corte limpio, no tan holgado, funciona donde el negro se queda demasiado serio.













