La visita de Estado de los reyes Federico y Mary de Dinamarca a Estonia es la segunda en una serie de visitas de Estado a los países bálticos; la primera tuvo lugar en Letonia, en octubre de 2025, y más tarde esta semana visitarán Lituania. Como parte de su agenda, han acudido a un concierto y un banquete en el que no se esperaba, por parte de Mary, un despliegue de grandes joyas, pero ella es de esas mujeres que saben llevar a cabo gestos que te cautivan sin llegar a los excesos. Un vestido vintage de su etapa como princesa, la tiara de su boda y pequeños complementos con significado componen este look de gala tal especial, que carece de pretensiones, emociona por su simbolismo y fascina por su sencillez.
Mary de Dinamarca se viste de gala en Estonia
Haciendo gala de su compromiso con la sostenibilidad, Mary ha querido rescatar en esta velada un vestido satinado y azul marino que le vimos por primera vez hace más de 10 años, con motivo de las celebraciones de Año Nuevo en enero de 2015. Justo un año más tarde, y para el mismo acto, volvió a llevarlo, aunque se decantó por un choker de piedras azules como collar, y no es sino hasta ahora, en enero de 2026, que nos encontramos nuevamente con este precioso vestido liso -de escote redondo, fajín a la cintura, mangas tres cuartos y abertura frontal en la falda- en su "formato original". ¿A qué nos referimos?
Este martes en Estonia, el vestido se remata a la perfección con un collar statement de pedrería a dos tonos, el mismo que eligió la australiana para completar su look cuando estrenó este diseño. Aquí, además, se adorna con distintas condecoraciones: la estrella de la Orden del Elefante, el broche de su esposo, el rey Federico X, y la Orden de la Cruz de Terra Mariana, una distinción otorgada por el Gobierno de Estonia.
El colofón ha sido su tiara, la que se puso el día de su boda con el entonces príncipe Federico. Si bien no la heredó de su suegra ni de la abuela del novio, se convirtió en una de sus favoritas. Dos décadas más tarde, este idilio sigue intacto. Fue un regalo de la familia de su nuevo marido, aunque se desconoce todavía su verdadera procedencia. Solo sabemos que Margarita II y el príncipe Enrique de Dinamarca la adquirieron en una subasta y se la obsequiaron a Mary para que la luciera en su enlace. Peinada con un moño bajo de efecto pulido y raya al medio, coronó el estilismo aquel 14 de mayo de 2004 con esta alhaja elaborada con diamantes sobre una fila de flores de lis.
No la ha combinado, sin embargo, con los pendientes de diamantes montados sobre platino y perlas colgantes de los Mares del Sur en forma de pera que encargó a Marianne Dulong, una de sus joyeras de confianza, para el día de su boda. Puesto que se trata de un concierto, sucedido de un banquete de Estado, y no de una gala que exija un despliegue de grandes joyas, ha optado en su lugar por los pendientes de diamantes de talla rosa que provienen del set de la tiara bandeau de diamantes, realizada por Weishaupt & Sons en 1840.
Apuesta todo al azul marino en esta primera jornada
La parte antigua de la ciudad de Tallinn estaba cubierta de nieve cuando Sus Majestades el Rey y la Reina comenzaron una visita de estado a Estonia y en la Plaza del Ayuntamiento fueron recibidos el presidente Alar Karis y su mujer, Sirje. Mary empezó la jornada con un look elegante y, a su vez, contenido, que adelantaba -aunque en el momento no lo sabíamos- su elección para la noche.
Durante este primer encuentro, ya que era al aire libre, la mujer de Federico X permaneció aferrada a su abrigo calentito de lana italiana en tonalidad azul marino, de Max Mara. Un diseño envolvente con cinturón en el mismo tejido que fascina a otras reinas, como Máxima de Países Bajos, por su sofisticación, sencillez y la manera en la que marca la silueta, sin importar cuántas capas de ropa haya debajo.
Estrena un vestido de tweed con tocado a juego
El matrimonio danés asistió, posteriormente, a un almuerzo con el Primer Ministro de Estonia, Kristen Michal, y su Consejera, Evelin Oras, y también mantuvieron conversaciones con el Presidente del Parlamento, Lauri Hussar. Aquí pudimos ver que, debajo del abrigo, Mary llevó un vestido de tweed en azul marino, firmado por el diseñador danés Lasse Spangenberg, que jamás le habíamos visto y con el que dio inicio a su racha de estrenos en este viaje. Del escote redondo del vestido, sobresale un cuello de camisa en el mismo color.
Como hemos dicho, ella es una de las royals europeas que, al igual que la reina Letizia, apuestan en la mayoría de sus compromisos por prendas repetidas, así que sorprende cada vez que decide añadir un diseño de novedad a su guardarropa. Para hacer juego, encargó a la sombrerera danesa Katrin Cecilia Jacobsen la confección de un tocado trenzado que combina seda y el tweed azul oscuro usado para el vestido.
Cómo darle un giro a tu camisa: un broche de zafiro al cuello
En el plano joyero, recurrió al legado histórico de la familia de su marido con un broche de zafiro conocido como Flood Sapphire, que llevó prendido al cuello de la camisa. Esta pieza, fechada en torno a 1840, está protagonizada por un zafiro octogonal rodeado por un delicado halo de diamantes, con una segunda fila exterior de veintidós piedras de mayor tamaño. Perteneció originalmente a la reina María Sofía Federica, hija de Federico VI, y tras pasar por distintas manos acabó formando parte del Fideicomiso de Bienes Reales Daneses.










