Mucho antes de convertirse en la mujer detrás de Goop, Gwyneth Paltrow fue uno de los grandes iconos de estilo de los años 90, tanto dentro como fuera de la pantalla. Sus looks de aeropuerto, sus apariciones en alfombras rojas y, sobre todo, los personajes que interpretó -desde la melancólica Margot Tenenbaum hasta la sofisticada Estella de Grandes esperanzas- construyeron un imaginario estético que sigue siendo referencia hoy. Ayer, en Nueva York, la actriz demostró que ese legado sigue intacto: cuatro cambios de look en un solo día, todos radicalmente distintos entre sí, mientras promocionaba Marty Supreme, su regreso al cine fuera del universo Marvel, junto a Timothée Chalamet. Del rosa empolvado al tailoring masculino, del chándal naranja al abrigo más sobrio, Gwyneth volvió a dar de qué hablar.
1. Rosa chicle y memoria emocional: el look con guiño a su Oscar
El primer look del día fue, probablemente, el más comentado. Para su aparición en Good Morning America, Gwyneth Paltrow apostó por un conjunto rosa chicle de seda perteneciente a la colección primavera–verano 2026 de Calvin Klein, diseñada por Veronica Leoni. Camisa satinada abotonada, pantalones capri ligeramente cropped y unos salones esculturales en el mismo tono, construían un look monocromático impecable.
El rosa ha sido históricamente uno de los colores fetiche de la actriz, y este look evocaba de forma directa el legendario vestido Ralph Lauren que llevó para recoger su Oscar en 1999 por Shakespeare in Love. De hecho, la propia Paltrow confesó hace unos meses que aquel vestido estuvo a punto de no ver la luz, ya que la marca también le envió una falda rosa chicle con un top tipo sujetador. Veinticinco años después, la actriz parece reconciliarse con aquella alternativa descartada. Gwyneth se cita a sí misma, revisita su propio archivo emocional y lo traduce a un lenguaje actual, limpio y sofisticado. Un ejercicio de auto-referencialidad con un toque divertido.
2. Traje gris: el poder del tailoring
El segundo cambio fue un giro radical. A la salida de otro compromiso promocional, la actriz apareció con un traje gris de lana de inspiración masculina, compuesto por una americana cruzada de escote profundo y pantalones de pierna ancha con una única pinza frontal.
No llevaba nada debajo de la chaqueta. Ni blusa, ni top. Gwyneth completó el look con medias, zapatos de tacón negros y el cabello liso, suelto, con una discreta raya lateral. Este look dialoga directamente con su personaje en Marty Supreme: Kay Stone, una estrella de cine envejecida de los años 30 que se convierte en el inesperado interés amoroso del personaje de Timothée Chalamet.
3. El chándal naranja de espíritu noventero
Si alguien pensaba que el siguiente sería un conjunto clásico, Gwyneth se encargó de desmontar esa idea. Para su aparición en Late Night With Seth Meyers, la actriz apostó por un chándal satinado en color naranja intenso, un guiño claro al imaginario pop de los 90, con ecos de El príncipe de Bel-Air.
Inicialmente, lo combinó con un abrigo corto de plumas negro y zapatillas deportivas blancas, protegiéndose del frío neoyorquino. Pero al llegar al plató, se despojó de las capas y cambió el calzado por unos zapatos de tacón blancos, elevando instantáneamente el conjunto. Este look resume a la perfección una de las grandes virtudes de la actriz: su capacidad para jugar y sorprender. Es atrevido, inesperado y divertido, pero sigue siendo absolutamente ella.
4. Gabardina oscura y elegancia clásica: el cierre perfecto
El cuarto y último look fue el más sobrio, pero no por ello menos interesante. Gwyneth apareció con un abrigo tipo gabardina en negro o azul marino muy oscuro, de doble botonadura, solapas marcadas y cinturón anudado a la cintura.
Debajo, se intuía una camisa blanca de sastrería y una corbata de rayas amarillas y azules, combinadas con pantalones azul marino y zapatos de tacón negros. Un estilismo casi andrógino, de inspiración clásica, que cerraba el día con una nota de elegancia atemporal.












