¿Es perjudicial despedirte de tu perro cuando sales de casa?

Cuanto más percibimos que el perro sufre nuestra marcha, más difícil se hace despedirse para salir a la calle. ¿Esta separación es traumática para el can? ¿Qué se puede hacer para dulcificarla?

Por David Navarro

De entre todos los comportamientos que más solemos destacar de los perros sobresale como nos hace sentir cuando volvemos a casa: nos hacen una fiesta, nos sentimos queridos, especiales y vemos esa reacción como un motivo para corresponder al animal con un saludo similar. Eso nos hace plantear, si al regreso saludamos: ¿porque cuando salgo a la calle no me voy a despedir?

Decir adiós cuesta más que decir hola

Sin embargo, al decir adios a nuestra mascota un halo de melancolía parece recorrerle, y lo hace de forma proporcional a la tremenda alegría que nos produce al regreso: con una honda pena nos mira con ojos bajos, se acerca queriendo acompañarnos, y no será extraño que gima y ‘masculle’ un llanto apagado, que no haga sino producirnos cierta incomodidad a la hora de salir al exterior. ¿Qué hacer? ¿Nos decantamos por no pronunciar nada que parezca una despedida y salir furtivamente? ¿Pero eso no sería traicionar doblemente a nuestro amigo? ¿Y si llora: es porque está sufriendo estrés?

Para comprender cómo se debe actuar de la manera más correcta ante los saludos del perro, al llegar y al despedirnos, es primordial comprender qué pasa por la cabecita del can en ambas situaciones. Por suerte, la mente de los perros es bastante sencilla y atiende a objetivos muy concretos y nada enrevesados. 

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Traductor del idioma ‘can’

Lo que el perro quiere y querrá siempre es estar a nuestro lado y tener la máxima actividad física posible. Como mamífero gregario, para su forma de entender la vida toda división de la manada es una pérdida dramática, pues pone en riesgo la supervivencia del grupo. Por eso, cada vez que en la calle tú te separas de la familia (tal vez porque vas a comprar algo, pero con intención de volver en breve), él no sabe que volverás y su instinto le dice que podría ser la última vez que te verá, no te pierde de vista, incluso te ladra y trata de llamar la atención de la familia. Les dice algo así: “¿Pero no veis que le vais a perder para siempre?” Así funciona la naturaleza, el resto de mamíferos no tienen dispositivos móviles, no hacen planes y la vida para ellos solo es el presente, por lo que un adiós puede ser definitivo.

No es un tema de amor, no tiene nada que ver con el abandono, ni con fallarle, ni nacerá en él a priori una huella de ansiedad o estrés insuperable. Cuando regresas tu perro monta una fiesta porque se alegra de que hayas salido indemne de allá donde hayas estado, pero debes saber que minutos antes de que tu aparezcas por la puerta ni recordaba que existías, pero ahora que estás frente a él quiere demostrarte que forma parte de tu equipo (porque se acuerda de ti) y te sugiere que sigáis juntos todo el tiempo que sea posible, jugando, ejercitándoos y cazando, preferiblemente.

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Cuanto te vas lo que te dice el perro es: “¿Sobrevivirás? ¿Sobreviviré? ¿Encontrarás la forma de regresar a casa? ¿Necesitarás mi ayuda? Debo ir contigo”. La única conclusión feliz para el perro es que le lleves contigo en tu paseo, el resto, si son gestos de despedida no le aporta nada positivo. Aunque el perro haya ido contigo miles de veces a la calle y conozca el barrio, en su forma de pensar siempre estará la duda sobre si hará falta defenderte de los depredadores y si os volveréis a ver una vez separados: todo eso va en su ADN.

Entonces, ¿cómo debo reaccionar cuando me voy de casa?

Despedirte de tu perro al salir es solo una forma de alargar una ruptura que va a ocurrir igualmente y que él no va a comprender de ninguna de las maneras. A él no le ayuda que le toques, le des cariños o le hables con voz confiable, si lo que realmente vas a hacer es irte, porque todos esos gestos significan para él: “estamos juntos, no nos vamos a separar”. Y sin embargo, tras despedirte, te vas. Si te despides no haces nada grave, pero realmente no tiene ningún sentido para tu perro, por lo que es más práctico intentar no escenificar la despedida ni la ruptura y simplemente irte.

Lo ideal es que si tu perro está distraído o incluso duerme, te vayas sin decir adios. Claro, desde una perspectiva humana eso parece una canallada, pero en la clave canina tiene todo el sentido: el perro al despertar no se pondrá a buscarte loco de dudas, en absoluto, cuanto tú no estás presente: no existes. Sí existe el recuerdo de las rutinas que mantenéis juntos, el recuerdo de tu olor o incluso el tono de tu voz. Pero el perro no extrae esos recuerdos para preguntarse “¿dónde estará ahora?”. Eso no ocurre, como tampoco nace en él la decepción por haberle dejado solo o el deseo de venganza, todo eso son actitudes humanas completamente fuera de la lógica animal.

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