Relaciones y autonomía

Hacer siempre caso a los demás tiene un coste emocional (y así afecta a tu felicidad, según la psicóloga Ana Lombardía)


Hay consejos que suman, y otros que restan. Una experta en parejas habla sobre las consecuencias que tiene dejarse llevar por comentarios de terceros y cómo puedes gestionar esa situación para que la salud de tu relación no se resienta


Pareja feliz en la playa © Getty Images
Paula MartínsColaboradora de Moda y Estar Bien
27 de enero de 2026 - 7:00 CET

Cuando una relación empieza a tambalearse, no siempre sucede por lo que ocurre dentro, sino por lo que se escucha fuera. Un comentario lanzado sin mala intención, una comparación innecesaria o una opinión que no pediste puede sembrar dudas donde antes había calma. Los juicios y las opiniones externas pueden dañar mucho tu relación si cuentas con las herramientas adecuadas para gestionarlas.

Cuando el foco se desplaza hacia lo que opinan otros, el vínculo pierde su propio centro. Ana Lombardía, psicóloga y sexóloga, y experta en salud y bienestar de pareja en We-Vibe (www.we-vibe.com/eu/), manifiesta que, aunque esas voces que a veces escuchas y parecen criticar tus relaciones, no siempre son malintencionadas, pueden dañarte mucho: "Cuando damos demasiado peso a opiniones ajenas -familia, amistades, redes sociales o incluso 'expertos' sin contexto- corremos el riesgo de desplazar nuestro propio criterio y el de la pareja". 

chica ensenando anillo compromiso amiga© Getty Images

Cómo afecta a tus relaciones dar peso a las opiniones ajenas

Sin embargo, merece la pena tener en cuenta que una relación siempre debe construirse entre quienes la forman. Ya sea entre tu madre y tú, con tus amigos o tu pareja. Cuando le das prioridad a los comentarios externos, pueden aparecer consecuencias negativas que te generan malestar y terminan fracturando o poniendo en duda ese vínculo. 

De pronto empiezas a cuestionar dinámicas que antes te funcionaban, solo porque no encajan con lo que otros consideran normal, o parecen estar cuestionadas constantemente. "Esto puede generar dudas innecesarias, comparaciones, o conflictos que no nacen del vínculo en sí, sino de expectativas externas", explica la experta.

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Puede que te haya pasado. Cuando alguien te responde con un "a mí eso que ha hecho no me parece bien", "¿no te parece raro?", y frases similares, te sientes ofendida o mal por no haber actuado o pensado como la otra persona parece que haría. Pero quién pronuncia estas palabras no siempre lo hace para lograr este objetivo, sino que, como señala Ana Lombardía, "muchas opiniones están atravesadas por la historia personal, los miedos o los valores de quien aconseja, que no siempre encajan con la realidad de la relación que juzgan".

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Por qué las opiniones ajenas también importan

Eso no significa que debas aislarte. De hecho, la mirada externa también puede ser valiosa. "Igualmente, es importante contar también con una mirada ajena, que nos dé perspectiva, pueda opinar, con quien podamos debatir sobre la relación", matiza la psicóloga. La diferencia está en a quién eliges para abrir ese espacio.

Por eso es clave que sea alguien adecuado: "Alguien de confianza, en cuyo criterio confiemos y que no tenga conflicto de intereses al respecto". Una opinión así no sustituye a la pareja, sino que acompaña sin invadir.

chicas hablando cocina© Getty Images

De hecho, contar con apoyo cercano puede fortalecer el vínculo. La diferencia es que, no hay que delegar en estas opiniones todo el poder, sino, simplemente escucharlas, entender de dónde vienen y ver si merece la pena tenerlas en cuenta o no: "Una relación de pareja será más saludable si hay amigos o familia cerca que nos apoyen, nos den ideas, cuestionen ciertas cosas o que estén cuando lo necesitemos", explica Lombardía. 

De hecho, hay situaciones, además, en las que la mirada ajena es imprescindible para ver las situaciones desde fuera y con perspectiva. Ana Lombardía lo deja claro: "Por supuesto, estas miradas ajenas son también muy importantes para detectar casos de abuso o maltrato, que nos ayuden a no normalizar conductas nocivas para nosotros, entre otras cosas". 

chica hablando chico© Getty Images

Cómo saber qué consejos tener en cuenta y cuáles no

Entonces, ¿cómo saber si un consejo suma o resta? Según la experta, "Los consejos saludables suelen ampliar la mirada, invitan a reflexionar y respetan nuestra capacidad de decidir". Es decir, imponen, no presionan ni dictan lo que se supone que hacer. Para poder analizar mejor a cuáles puedes darle importancia o no, la psicóloga propone algunas estrategias:

  • Pregúntate desde dónde habla quien opina. Ana Lombardía invita a reflexionar: "¿habla desde su propia experiencia no resuelta?, ¿desde prejuicios?, ¿desde una visión rígida de cómo 'debe' ser una relación?". El origen del consejo dice mucho de su impacto.
  • Tener en cuenta que, aunque venga desde el cariño, no siempre ayuda. "La clave está en si ese mensaje nos ayuda a entender mejor nuestro vínculo o nos aleja de él".  Si te genera más ruido que claridad, quizá no sea el camino.
  • Fortalece el diálogo interno y con tus relaciones: "Trata de tener claro qué necesitas, qué te funciona y qué no,. Además, háblalo abiertamente con tus relaciones" recomienda Lombardía.
  • Pon límites. La experta aconseja "establecer límites emocionales con el entorno, entendiendo que escuchar no implica obedecer ni justificar nuestras decisiones". Escuchar puede ser un acto de respeto sin renunciar a tu criterio.
  • Revisar por qué pedimos consejo. Como señala Ana Lombardía, "a veces no queremos orientación, sino validación o alivio emocional". Detectarlo ayuda a no confundir acompañamiento con dirección.
chica pensando rayo sol ventana© Getty Images

Al final, todo vuelve al mismo punto. Las relaciones pasan por distintas fases y no siempre pueden ser lineales. Lo importante es saber salir de los bucles, hablar de lo que sucede con sinceridad y llegar a acuerdos: "Es fundamental aceptar que no existe el vínculo perfecto y que las decisiones importantes se construyen desde la comunicación, la honestidad y la revisión constante entre las personas implicadas, no desde el ruido externo". Porque una relación sana no se define por lo que otros opinan, sino por cómo se vive desde dentro.

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