La actriz Emma Watson se ha sincerado. Se ha abierto en canal y le ha contado recientemente al exmonje, escritor y podcaster Jay Shetty qué fue lo que sintió cuando se preguntó, con intención de escucharse de verdad, si era feliz. "Me di cuenta de que tenía una vida y una carrera que desde fuera parecen un sueño", le comentó. Luego, según ha revelado ella misma, se cuestionó: "¿De verdad eres feliz, Emma?". Y en este punto señala: "Tener que admitir ante mí misma que no lo era fue una de las cosas más aterradoras que he tenido que hacer nunca".
Emma ha hecho estas declaraciones en el pódcast de Jay, On Porpouse. Un programa que, a través de conversaciones con distintas personalidades, aborda temas de desarrollo personal, salud mental y propósito vital. Al fin y al cabo, el objetivo de Shetty, autor de Piensa como un monje, según ha dicho él mismo, es hacer viral la sabiduría. Emma repara en el programa en una cuestión muy interesante. Quizá te hayas formulado su pregunta en más de una ocasión. Pero ¿hasta qué punto es bueno hacérsela? Esto es lo que nos ha contado Rodrigo Díaz, psicólogo y divulgador.
'No nos enseñan a mirar hacia adentro'
"Esta es una de las grandes trampas de nuestra época: confundir éxito con bienestar material", explica Rodrigo. "Nos educan para alcanzar metas visibles, logros, estatus, seguridad, poder..., pero raramente nos enseñan a mirar hacia adentro", sostiene. Asegura que "cuando todo encaja por fuera pero algo duele por dentro, aparece la culpa: con todo lo que tengo no debería sentirme así". Y nos cuenta que ese conflicto interno es tan desconcertante como profundamente humano.
Desde una perspectiva existencial, el psicólogo recuerda que "la felicidad no surge de cumplir expectativas externas, sino de vivir de forma coherente con lo que somos". Nos explica que cuando esa coherencia se rompe, el cuerpo y la emoción empiezan a hablar. Aparecen la apatía, el vacío, la culpa, la ansiedad y la desconexión. Pero para el experto el problema no es sentir esas cosas sino ignorarlas y juzgarlas. "Emma Watson pone palabras a algo que muchas personas viven en silencio: el miedo a mirarse con honestidad".
Para Rodrigo, "reconocer que uno no está bien, incluso cuando "todo va bien" o "lo tiene todo" puede resultar aterrador", como bien dice Emma Watson. "Implica aceptar que quizá haya que cambiar, renunciar, redefinir la propia identidad o decepcionar a otros", detalla el psicólogo. Sin embargo, recuerda que esto puede ser, a la vez, un primer acto de valentía. "Escuchar las emociones no significa dejarlo todo de golpe ni tomar decisiones impulsivas", apunta. "Significa detenerse, hacerse preguntas y permitirse sentir sin juicio", agrega.
Un acto de valentía
Rodrigo explica que "a veces, el cambio no empieza con una gran ruptura, sino con pequeños ajustes". Habla de poner límites, recuperar espacios propios, redefinir prioridades y pedir ayuda. "No todo malestar pide huida", matiza. "A veces, lo que pide es sentido, pausa y reflexión".
Según el psicólogo, "cuando una persona se atreve a escucharse, incluso en medio del miedo, empieza a construir una vida más alineada, más propia y, paradójicamente, más serena. Porque estar bien no siempre es tenerlo todo. A veces es, simplemente, atreverse a escucharse a tiempo y hacer los cambios que el corazón nos dicta".







