Seguro que esto te resulta familiar: recuerdas que tienes que escribir a tu mejor amiga un mensaje de whatsapp y te dispones a ello. Desbloqueas la pantalla de tu móvil, algo capta tu atención y, de repente, te quedas mirando el teléfono porque has olvidado qué ibas a hacer. Más tarde lo recuerdas pero te preguntas qué le está pasando a tu cerebro. ¿Es que estás perdiendo memoria? En realidad, es que no has puesto tu atención en la tarea que ibas a realizar. Y esto que hemos descrito sucede con mucha frecuencia en la actualidad, cuando nos vemos casi obligadas a llevar a cabo varias tareas al mismo tiempo. Y esto al cerebro no le viene bien.
Por ello, la coach de desarrollo personal y gestión emocional Teresa Herrero nos advierte de que deberíamos dejar de lado esta obsesión por el multitasking y empezar a centrarnos en una sola cosa para no deteriorar más nuestra concentración, capacidad de atención y retención.
Al cerebro no le gusta la multitarea
El multitasking no es tan eficaz porque el cerebro humano no está diseñado para realizar varias tareas complejas al mismo tiempo. Lo que realmente hace es cambiar rápidamente de una tarea a otra, y cada cambio de foco tiene un coste cognitivo: se pierde concentración, energía y calidad. "Cada uno de esos cambios de foco implica un esfuerzo cognitivo: hay que “reconectar” con lo que se estaba haciendo, recordar en qué punto se quedó y volver a concentrarse", indica.
Esto se ve claramente en situaciones muy cotidianas. Por ejemplo, cuando estamos redactando un correo importante mientras respondemos mensajes de WhatsApp y revisamos notificaciones, es habitual olvidar incluir información clave, olvidar adjuntar archivos, cometer errores o tener que volver a leer y corregir lo que ya habíamos hecho. No porque no sepamos hacerlo bien, sino porque la atención está dividida.
Aunque tengamos la sensación de estar avanzando mucho, en realidad hacemos las cosas a medias, se nos escapan detalles y acabamos invirtiendo más tiempo del necesario. "El multitasking genera una falsa sensación de productividad, pero suele traducirse en más cansancio mental y menos eficacia real", advierte Teresa Herrero.
Cuando estamos redactando un correo importante mientras respondemos mensajes de WhatsApp y revisamos notificaciones, es habitual olvidar incluir información clave, olvidar adjuntar archivos, cometer errores o tener que volver a leer y corregir lo que ya habíamos hecho
Los riesgos de hacer varias cosas a la vez
Cuando el multitasking se convierte en una forma habitual de funcionar, "el cerebro permanece en un estado constante de alerta", agrega. La atención fragmentada mantiene activado el sistema de estrés, como si siempre hubiera algo urgente que atender.
A medio y largo plazo, esto puede provocar ansiedad, irritabilidad, el popular burnout, agotamiento mental y dificultad para desconectar, incluso fuera del horario laboral. Muchas personas sienten que no llegan a todo, aunque objetivamente hayan estado ocupadas todo el día. "El problema no es la cantidad de tareas, sino la falta de atención sostenida, que termina desgastando emocionalmente", recuerda la experta en coaching.
Multiplicidad, atención y memoria
Teresa Herror también nos explica que la multitarea deteriora la concentración porque impide que la atención sea profunda y estable. Cuando saltamos constantemente entre estímulos, la mente se acostumbra a una atención superficial y dispersa.
Esto también afecta a la memoria: para recordar bien algo necesitamos haber estado realmente presentes. "Si realizamos una tarea mientras respondemos mensajes o revisamos notificaciones, la información se procesa de forma incompleta. Por eso es habitual olvidar lo que se ha leído, repetir tareas o cometer pequeños errores. No es falta de capacidad, es exceso de fragmentación mental", puntualiza. Por ello, hay que empezar a pensar más en centrarnos en una sola tarea que en hacer muchas al mismo tiempo.
Cuando dedicamos un bloque de tiempo a escribir un informe sin mirar el móvil ni el correo, es habitual terminar antes y con mayor sensación de claridad,
Los beneficios de centrarte en una sola cosa
Cuando el cerebro se centra en una sola tarea, gana eficiencia, claridad y descanso. "El foco sostenido permite trabajar con menos esfuerzo y mejores resultados, porque no hay interrupciones constantes que obliguen a “reiniciar” la atención", nos adelanta.
Por ejemplo, cuando dedicamos un bloque de tiempo a escribir un informe sin mirar el móvil ni el correo, es habitual terminar antes y con mayor sensación de claridad, en comparación con hacerlo interrumpiéndonos cada pocos minutos. El cerebro entra en una especie de ritmo fluido que reduce el desgaste mental.
Además, se activa una sensación de avance real que tiene un efecto muy positivo en el bienestar emocional. Sentir que una tarea se completa genera calma, motivación y satisfacción. El monotasking, por tanto, no solo mejora la productividad, también reduce el estrés y favorece una relación más saludable con el tiempo, ayudando a vivir con mayor presencia.
Cuando estamos centrados en una sola tarea, también estamos más presentes en el ahora. La atención deja de saltar entre pasado y futuro y se ancla en lo que estamos haciendo en ese momento. Esa presencia plena no solo mejora el rendimiento, sino que nos permite experimentar mayor conexión con lo que hacemos y con nosotros mismos, algo clave para el equilibrio emocional.
Señales de que tu cerebro está saturado
Algunas señales habituales son:
- Dificultad para concentrarse incluso en tareas sencillas
- Sensación constante de prisa o urgencia
- Olvidos frecuentes y pequeños errores
- Cansancio mental al final del día, aunque no haya habido esfuerzo físico
- Irritabilidad o sensación de saturación
- Tener la sensación de no haber avanzado a pesar de estar todo el día ocupada
En el día a día, esto se traduce, por ejemplo, en abrir el ordenador sin saber muy bien por dónde empezar, cambiar de una tarea a otra sin terminar ninguna o acabar la jornada con la sensación de que has estado todo el día “apagando fuegos”, pero sin haber cerrado nada importante. Estas señales indican que la mente está sobrecargada y funcionando en modo reacción constante.
Pasos para hacer menos y aprovechar más
Teresa Herror insiste en que no se trata de cambiarlo todo de golpe, sino de introducir pequeños límites conscientes. Algunos ejemplos muy sencillos:
- Bloques de atención: dedicar 25–45 minutos a una sola tarea y, durante ese tiempo, silenciar notificaciones y cerrar pestañas innecesarias.
- Responder mensajes en momentos concretos en lugar de hacerlo de forma continua (por ejemplo, revisar el correo a determinadas horas y lo mismo con el WhatsApp).
- Hacer una cosa tan simple como comer sin pantallas, para entrenar al cerebro a estar en una sola experiencia.
- Avisar al entorno cuando necesitamos foco (“ahora no puedo, luego te escribo”), algo que también es un ejercicio de límites.
- Cerrar bien una tarea antes de empezar otra, aunque sea con una breve revisión.
Reducir el multitasking no va de ser más estrictos, sino de proteger la atención. Y proteger la atención es una forma directa de cuidar la salud mental. Y es que cada vez resulta más evidente que hacer muchas cosas a la vez no nos hace más eficaces, sino que nos genera más cansancio, dispersión y desconexión.
Aprender a reducir el multitasking y a trabajar con atención sostenida y focalizada no es solo una cuestión de productividad, sino de salud mental y bienestar emocional. El monotasking nos invita a proteger el foco, a poner límites y a recuperar una relación más consciente con el tiempo (que como sabemos es un bien escaso e ilimitado)
En definitiva, hacer menos a la vez no significa hacer menos en la vida. Significa estar más presentes en lo que hacemos, tomar decisiones con mayor claridad y vivir con menos estrés y más equilibrio y ser más felices.








