¿Cómo afecta la menopausia precoz por cáncer de mama?

Las pacientes jóvenes pueden experimentar síntomas más intensos porque la caída de los estrógenos es más brusca. Pero un adecuado abordaje puede devolver la calidad de vida a estas mujeres

Por Nuria Safont

El inicio de la menopausia suele darse entre los 45 y los 50 años. Sin embargo, algunas enfermedades pueden provocar una menopausia precoz en pacientes jóvenes que sufren. Es el caso, por ejemplo, de las mujeres de menos de 50 años que padecen cáncer de mama. Esta menopausia inducida, que así se llama médicamente, es debido a los medicamentos que se administran y puede empeorar la calidad de vida. Y es que la bajada de estrógenos es muy brusca y los síntomas habituales de este proceso son aún más intensos.

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Efectos de la menopausia precoz por cáncer de mama

Como nos explica la Dra. Margarita Feyjoo, jefa de Oncología del Hospital Uiversitario Sanitas La Moraleja, no todas las mujeres con cáncer de mama sufren esta menopausia precoz. Pero "en paciente jóvenes, cuyo cáncer de mama expresan receptores hormonales, puede estar indicado inducir la menopausia, para suprimir el nivel de estrógenos circulantes, producidos a nivel ovárico", aclara. De esta manera, no se producen estrógenos en los ovarios y no puedan estimular el crecimiento de las células tumorales, uniéndose a los receptores hormonales que estas células expresan.

Esta menopausia precoz no solo tienes efectos en la calidad de vida, también causa problemas en la salud de las pacientes, puesto que, como aclara la especialista, puede acompañarse de la  aparición de osteoporosis, alteraciones cardiovasculares, sofocos, sequedad de piel y mucosas, ganancia de peso y alteraciones metabólicas como aumento del colesterol. Hay que decir, como apunta la Dra. Feyjoo, que algunos de los síntomas asociados a esa menopausia precoz podrán desaparecer con la finalización del tratamiento, como los sofocos. Pero otros problemas como la osteoporosis, no.

Por eso, se hace necesario la búsqueda de medidas que reduzcan el impacto que pueden ocasionar esta enfermedad y los efectos de los tratamientos en las mujeres. 

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Un mayor cuidado de la salud cardiovascular y ósea

Según la Dra. Ana Santaballa, jefa de Sección del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia y miembro de GEICAM, que ha lanzado un programa de formación para pacientes con cáncer de mama bajo el título ‘Autocuidado en la menopausia para mujeres con cáncer de mama’, “la menopausia reduce la concentración de estrógenos en sangre y desprotege a las mujeres ante un evento cardiovascular, un riesgo que aumenta en el caso de las pacientes con cáncer de mama y con menopausia prematura, por ello, es esencial mejorar nuestros hábitos lo antes posible”.

Por otro lado, la menopausia también tiene un efecto fundamental sobre la densidad mineral ósea, por lo que es importante la vigilancia, la prevención mediante el ejercicio y la alimentación y el tratamiento con suplementos de vitamina D y calcio

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Evitar engordar

La menopausia inducida ralentiza el metabolismo basal y la tasa metabólica y es más fácil engordar. En este sentido, es crucial cuidar los hábitos dietéticos y hacer ejercicios que contribuyan a activar el metabolismo. Como explica la Dra. Clotilde Vázquez, hay que llevar una correcta alimentación, así como hacer cambios en nuestros hábitos para controlar el peso corporal, ya que la obesidad aumenta la posibilidad de sufrir una recaída.

En cuanto a los ejercicios, estos se adaptarán al estado físico de la paciente, pero es muy importante que esta se mantenga muy activa, combinando ejercicios aeróbicos y de fuerza, para mantenerse en forma, cuidar el corazón y no perder masa muscular. 

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Bienestar emocional, sexual y descanso

La menopausia inducida y que aparece de forma precoz, además de la propia enfermedad, afecta a la calidad de vida de las pacientes y a su bienestar emocional. Los expertos señalan que los síntomas como los sofocos y sudores nocturnos alteran la calidad del sueño y pueden provocar insomnio. Pero también afecta a la salud mental, ya que en algunos casos las mujeres tendrán que renunciar al deseo de ser madre. También a las relaciones de pareja y a la sexualidad.

La psicooncóloga Fátima Castaño indica que "cuando todas estas circunstancias comienzan a afectar en el día a día, es esencial buscar ayuda de profesionales sanitarios especializados o de las asociaciones de pacientes para poder alcanzar una adecuada calidad de vida.

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