¿Sabes cuánto azúcar puede tomar tu hijo?

El Dr. Eduardo Junco nos aclara qué cantidad de este alimento pueden tomar los más pequeños de la casa, nos ayuda a distinguir entre los azúcares naturales y los refinados y nos enumera los riesgos de tomar demasiados dulces

Dr. Eduardo Junco


Colabora desde hace más de 20 años en la revista ¡HOLA! con artículos de divulgación y actualidad​ médica. ​En esta pequeña sección encontrarás información sobre todos los temas que afectan a nuestra salud y bienestar diarios​. Y todo ello contado con un estilo ameno, didáctico y profesional.​

La respuesta a la pregunta de cuánto azúcar pueden tomar los niños podemos imaginarla: cuánto menos mejor. Pero para tener una idea más clara de cuáles son los efectos de este alimento, el Dr. Eduardo Junco nos ayuda a comprender mejor las propiedades de este ingrediente, la dependencia que provoca y cuáles son los efectos perjudiciales del azúcar en el organismo de grandes y pequeños. Para empezar, nos habla de sus propiedades organolépticas.

El sabor dulce, uno de los cinco sabores básicos, es el sabor mejor aceptado por los niños y también por la mayoría de los adultos. Es el sabor más placentero, el más gratificante y uno de los sabores que generan mayor dependencia. Las papilas gustativas receptoras de este sabor se encuentran distribuidas a lo largo de los bordes de la lengua pero sobre todo en la punta. La edad en que los niños tienen mayor propensión a los sabores dulces se encuentra entre los 6 y los 12 años, aunque esta atracción se mantiene a lo largo de toda la infancia.

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Los alimentos dulces

El sabor dulce de los alimentos y de las bebidas está siempre relacionado con una de estas dos condiciones. O contienen azúcar en alguna de sus formas, o contienen edulcorantes. Las frutas, las mermeladas, los pasteles, los dulces, los helados, las golosinas, los caramelos, el chocolate, las chuches, las bebidas, una gran cantidad de alimentos que son los favoritos de la mayoría de los niños y que tienen un marcado sabor dulce.

Los niños seleccionarán siempre y sin duda alguna, todos los alimentos de la dieta que tienen el sabor dulce, como sus preferidos.

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Los azúcares naturales y los azúcares refinados

Los azúcares contenidos en los alimentos naturales, como en los cereales, las frutas y las verduras son beneficiosos para la salud de los niños, pues suelen ser de absorción lenta. Por el contrario, los azúcares refinados que suelen estar presentes en los alimentos procesados, son de absorción rápida, se metabolizan de forma diferente y si existe predisposición y/o abuso son más perjudiciales para la salud.

Los alimentos con alto contenido en azúcares refinados pueden dar lugar, si se toman en exceso, a sobrepeso, obesidad o a desequilibrios metabólicos de la glucosa.

En la dieta alimenticia de los niños se recomienda consumir menos hidratos de carbono purificados (azucares refinados) y más hidratos de carbono complejos (cereales integrales, arroz, legumbres, verduras y frutas). Los dulces, golosinas, caramelos, chuches, bebidas refrescantes azucaradas y el azúcar blanco refinado, son los menos recomendables.

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Como conseguir evitar el azúcar en su dieta

Es muy probable que el sabor dulce cree dependencia. Los niños consumidores habituales de alimentos con azúcares refinados son los que más los demandan y más los consumen. Se han creado un hábito, una costumbre y una dependencia que no favorece en nada su salud.

Y ello es consecuencia de la equivocada actitud de los adultos que les rodean y les educan, pues en muchas ocasiones utilizaron este tipo de alimentos como premio o estimulo y acostumbraron al niño a tomar frecuentemente este tipo de alimentos.

Nuestro consejo es que estos alimentos deben ser considerados como complementarios e infrecuentes en la dieta de los niños, y aunque pueden ser permitidos, para no hacer llamativas diferencias, deben ser solo consumidos muy de vez en cuando y en escasa cantidad. Por tanto, si queremos saber cuánto azúcar refinado pueden comer, la respuesta ya la adelantábamos al principio, lo menos posible. 

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Caramelos, golosinas, “chuches”

Los caramelos, las golosinas, las chuches y todo este tipo de “alimentos” no tienen ningún beneficio para la salud y no poseen ninguna virtud dietética ni nutricional que aconseje su consumo por parte de los niños. Su composición, además de llevar colorantes, saborizantes y otras sustancias poco recomendables, está saturada de azúcares refinados, los cuales se absorben y metabolizan rápidamente elevando las cifras de glucosa y generando un trastorno metabólico de adaptación.

Además, su consumo abusivo da lugar al deterioro de la dentadura, con aparición de la placa dental y de las caries.

Al tomar las golosinas entre horas, disminuyen el apetito para la siguiente comida y hacen disminuir la ingesta de otros alimentos con características dietéticas y nutricionales mucho más importantes y más beneficiosos para su salud.

Finalmente, el uso de las golosinas como premio o estimulo o como medio de ganarnos su confianza, es una actitud educativa, equivocada y reprochable.

Efectos perjudiciales del abuso de caramelos y golosinas

  • Al contener elevada cantidad de azúcares refinados de rápida absorción, alteran el metabolismo de los hidratos de carbono y favorecen la obesidad.
  • Al tomarlos fuera de horario, disminuyen el apetito para las comidas de alimentos más necesarios y más sanos.
  • Favorecen la aparición de la placa dental y de caries dental.
  • Los colorantes, conservantes y saborizantes que suelen entrar en su composición pueden no ser bien tolerados y provocar reacciones adversas.

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