mujer con gripe

¿Por qué reduce la vacuna de la gripe el riesgo cardiovascular?

La enfermedad vírica puede tener relación con las enfermedades cardiovasculares, tal y como confirman los expertos

por hola.com

En estos momentos en los que las vacunas se han convertido en el centro de todas las miradas, debido a la pandemia de la COVID-19, un año más, puntual a su cita, estamos inmersos en la campaña de vacunación de la gripe, una enfermedad infecciosa bien conocida causada por el virus de la influenza, que afecta fundamentalmente al aparato respiratorio. Sus síntomas más frecuentes son la tos, secreciones nasales y otros como dolor de cabeza, muscular y fiebre. Aparece, año tras año, con la llegada del frío y quien la padece suele pasarla sin complicaciones más allá de las molestias inevitables durante unos días, pero en algunos casos puede complicarse, derivando incluso en afecciones respiratorias más graves como pueden ser la neumonía, la bronquitis e infección bacteriana.

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Vínculo con enfermedades cardiovasculares

Pero es que, además, esta infección puede tener una importante relación con las enfermedades cardiovasculares. Tanto es así, que la relación entre la gripe y los eventos cardiovasculares se conoce desde los años 1920-1930.  Son, de hecho, una de las enfermedades más frecuentes que presentan los pacientes hospitalizados por gripe y los expertos alertan de que pueden inducir un evento cardiovascular agudo o complicar un proceso adverso previo. Y estudios recientes también apoyan esta relación y muestran que la probabilidad de sufrir un evento cardíaco grave aumenta en pacientes que contraen el virus.

Para profundizar en esta relación, el equipo científico de Melio.es ha recopilado en una guía las claves para entender por qué la gripe está relacionada con los problemas cardiovasculares y cuáles son los factores de riesgo que deben tenerse en cuenta.

1. Estrés

Un claro enemigo de nuestra salud. No hay ninguna duda al respecto. Y en este caso concreto, hay que tener en cuenta que la respuesta inflamatoria que genera el sistema inmune ante la infección de la gripe produce un estrés en el sistema cardiovascular que se relaciona con el aumento de los eventos cardiovasculares.

2. Un porcentaje de los infartos se relacionan con la gripe

Los expertos comentan que en pacientes de alto riesgo cardiovascular, las posibilidades de sufrir un infarto de miocardio durante el brote de gripe y el tiempo posterior a la infección se sitúan  en torno al 10%.

3. Lo confirman los estudios

“Hasta el momento, existían estudios que demostraban que la vacuna antigripal tenía un papel muy importante en la prevención cardiovascular con una reducción del riesgo entre el 17-54%. Sin embargo, estudios más recientes indican que la vacuna de la gripe podría reducir un 41% la morbimortalidad en pacientes con alto riesgo cardiovascular”, apuntan desde Melio.

4. Pacientes más vulnerables

Lo cierto es que la vacuna contra la gripe no solo está recomendada de forma general para personas mayores de 65 años. También es conveniente que se la pongan las personas que pertenecen a grupos de alto riesgo de complicaciones derivadas de la gripe. ¿Quiénes se encuentran en estos grupos?

-Embarazadas.

-Personas que padecen diabetes.

-Pacientes con enfermedades pulmonares crónicas (incluido el asma).

-Pacientes con inmunodeficiencias o cáncer.

-Personas con insuficiencia renal y con alto riesgo cardiovascular, entre otros.

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¿Cuáles son los factores de riesgo cardiovascular?

En este último apartado se incluyen, por lo tanto, los pacientes con alto riesgo cardiovascular. Y nos planteamos quiénes son. Los especialistas nos detallan que son aquellas personas que han presentado en algún momento de su vida alguna enfermedad cardiovascular grave. ¿Cuáles son? Infarto agudo de miocardio, síndrome coronario agudo, ictus o enfermedad arterial periférica, que tienen más de un factor de riesgo cardiovascular (FRCV) o alguno mal controlado. Entre los factores de riesgo cardiovascular podemos citar el consumo de tabaco, la obesidad, la diabetes, la hipertensión arterial (HTA) y la dislipemia (alteración en los niveles de lípidos).

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