¿Qué riesgos corro si estoy embarazada o tengo un hijo durante la pandemia?

Aunque la crisis sanitaria provocada por el coronavirus parece que se está controlando, aún hay muchas madres que se preguntan si su hijo corre peligro. El especialista te aclara todas las dudas.

Dr. Eduardo Junco


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El coronavirus SARS-CoV-2 virus responsable de la COVID-19 no respeta a nadie. Infecta a todos los  seres humanos por igual, aunque hasta ahora les afecte de forma muy variable en intensidad y letalidad. La mujer embarazada está igualmente expuesta a este virus y su condición no hace variar casi nada la morbilidad que la infección provoca en mujeres no embarazadas. Sobre el feto, parece ser que por el momento, salvo excepciones, no ha generado efectos nocivos y sobre el recién nacido, el más vulnerable, igualmente en él, sus efectos son similares a los de los niños en el primer año de vida, es decir se infecta pero casi no manifiesta síntomas, aunque se han descrito algunos casos con síntomas que dieron lugar a un aumento de la  morbilidad. 

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¿Qué se sabe del embarazo, parto y el coronavirus?

En la actualidad, los conocimientos sobre la incidencia y la repercusión que sobre la salud de la embarazada y del recién nacido puede provocar la infección por la COVID-19 tienen sus orígenes en las publicaciones realizadas por los investigadores y clínicos chinos de las epidemias previas de los coronavirus SARS y  MERS y de la actual pandemia COVID-19 producida por el  SARS-CoV-2. Como es lógico, la experiencia en nuestro entorno está limitada a los dos últimos meses y todavía no existen estudios ni resultados suficientes para sacar conclusiones.

Las evidencias a las que llegan la mayoría de los autores, es que la actual infección COVID-19 no aumenta los riesgos ni la morbilidad de las mujeres embarazadas, sobre las no embarazadas. Que sí aumentan algunas de las patologías  del embarazo, como el CIR (crecimiento intrauterino retardado), el número de cesáreas, y también el número de recién nacidos prematuros, pero que cuando el embarazo llega a término los recién nacidos tienen un peso, una maduración y una vitalidad normal, no presentando ninguna alteración anatómica o funcional.

La trasmisión vertical de la enfermedad de la madre al feto durante el embarazo, no se constató en ningún caso y la trasmisión horizontal, de la madre al recién nacido tampoco, si se toman las medidas adecuadas de aislamiento, de higiene y de manejo.

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Madre gestante ¿es de alto riesgo?

El embarazo, el parto, el puerperio y la lactancia son situaciones que exigen cuidados especiales para la madre y una sobrecarga para sus funciones orgánicas y metabólicas. En definitiva, una situación diferente, que, además, conlleva la salud de otro organismo en desarrollo. La salud de su bebé.

Por lo tanto, aunque una mujer embarazada reaccione ante la enfermedad igual que si no lo estuviera, o de forma similar a otra que no lo esté, su situación temporal de embarazo hará que necesite de cuidados más constantes y cercanos y que se la considere potencialmente como un paciente con mayor número de complicaciones y por lo tanto de mayor riesgo.

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Cuidados médicos de la embarazada durante la pandemia

Los cuidados médicos deben estar dirigidos por un ginecólogo, pero en caso de infección por COVID-19 es muy conveniente que sea apoyado por un equipo multidisciplinar compuesto por otros especialistas que además de seguir su evolución en los nueve meses, deberá estar más  atento en el momento del parto. Especialista en neonatología se harán cargo del recién nacido para controlar y estudiar su evolución.

Las recomendaciones médicas a una embarazada sin enfermedad por COVID-19 durante la pandemia son las mismas que al resto de la población y se podían resumir en:

  • Aislamiento.
  • Lavado frecuente de manos con agua y jabón.
  • Mantener la distancia de seguridad en la relación.
  • Usar mascarilla y guantes.
  • Evitar llevarse las manos a la boca y los ojos.

Si ha comenzado con síntomas de infección por coronavirus:

  • Aislamiento precoz y riguroso.
  • Realizar test.
  • Evitar sobrecarga de líquidos y controlar la temperatura.
  • Pulsioximetria, radiografía de tórax, analítica y ecografía fetal.
  • Ingreso hospitalario según resultados y gravedad.

 

Cuidados del recién nacido de madre con infección por COVID-19

Si el recién nacido está asintomático, el manejo y los cuidados serán los mismos que otros recién nacidos aunque serán necesarias algunas pruebas para despistar el contagio.

  • Aislamiento estricto: la incubadora puede ser muy efectiva.
  • Evitar el contacto piel con piel.
  • Monitorización, saturación de O2, respiraciones, frecuencia cardiaca y tensión arterial.
  • Alimentación, si los test son negativos y no existen contraindicaciones será  la lactancia materna.
  • Toma de muestras, orofaringe, nasal, ombligo y sangre.
  • Test y exploraciones analíticas.

Si el recién nacido comienza a estar sintomático y aparecen, fiebre, malestar, llanto,  tos y dificultad respiratoria, habrá que practicar un aislamiento más estricto, y como el COVID 19 no tiene un tratamiento curativo específico, iniciar terapias de soporte protocolizadas para neonatos con distrés respiratorio en el periodo neonatal.

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Lactancia materna y coronavirus

Según todos los expertos, hasta la fecha,  la lactancia materna no está contraindicada y debe ser la opción más favorable para alimentar al bebé, tanto de madres contagiadas asintomáticas como sintomáticas. Esta será una decisión que se tomara entre el neonatólogo y la madre.

El uso de mascarillas tanto para la madre como para el bebé y las medidas de aislamiento e higiene (lavado de manos) deben ser estrictas y frecuentes, sobre todo indispensables en madres sintomáticas.

El virus no se transmite a través de la leche materna,  y además con la ventaja de que esta, aportará al bebé los anticuerpos que la madre está fabricando a los largo de su enfermedad.

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