Alergia infantil: ¿Qué hacer si mi hijo la sufre?

Se trata de un problema hereditario que en algunos casos debe ser tratado con medicación. Te explicamos por qué se produce y cómo actuar cuando aparece un cuadro alérgico

Dr. Eduardo Junco


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Aunque las salidas de los pequeños (y mayores) fuera de casa están limitadas en tiempo y en espacio, las personas que sufren alergia pueden seguir experimentando los síntomas en esta estación, incluso dentro del hogar. Además, pueden darse otro tipo de reacciones alérgicas, como las denominadas 'de contacto' o las digestivas. Es necesario que los padres sepan cómo actuar en cada momento y pidan consejo. 

¿Qué son las alergias?

El organismo del niño se encuentra en constante evolución y maduración desde su nacimiento. Su sistema inmunológico, que está íntimamente ligado a las reacciones alérgicas, todavía está más afectado por esta situación. Cuando un pequeño nace tiene solo las inmunoglobulinas que la madre le ha transferido a través de la placenta y, desde el momento en que cortamos su cordón umbilical, se ha de hacer cargo de su inmunidad y, por tanto, de su defensa y sus reacciones ante los elementos del ambiente exterior.

Esta incompetencia inmunológica hace que durante las primeras semanas y meses de vida el organismo del niño esté más expuesto a padecer problemas y trastornos alérgicos, ya sean respiratorios digestivos o cutáneos.

Sabemos que la alergia, o más bien la condición alérgica es una característica que se transmite y que presenta una marcada 'familiaridad'. Su origen genético no está demostrado pero es evidente que de padres alérgicos suelen nacer hijos alérgicos.

Al tratarse la alergia de una reacción anómala o exagerada de los mecanismos de defensa y reacción de nuestro organismo ante estímulos externos, es más que probable que el aumento de esta patología y del número de niños alérgicos esté en relación con la cantidad de alergenos del medio ambiente, potencialmente causantes de la enfermedad.

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¿Por qué se producen?

Todas las sustancias contaminantes, colorantes, metales, productos químicos, anilinas, insecticidas, plaguicidas, herbicidas, conservantes, estabilizantes, etc, son sustancias tóxicas e irritantes que vertidas de una u otra forma al medio ambiente se pueden comportar, y de hecho, se comportan como alergenos potenciales cuando entran en contacto con nuestro organismo.

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¿Cómo podemos saber que se trata de alergia?

Los niños alérgicos tienen una característica especial que les hace reaccionar de una forma singular, aunque variable ante diferentes agentes externos o determinadas situaciones ambientales.

La mayoría de los pacientes de condición alérgica suelen serlo de por vida. Con mayor o menor intensidad, se ven afectados de forma variable, por temporadas y tienen respuestas alérgicas tanto del aparato respiratorio, como de la piel o del aparato digestivo. Hay que tener en cuenta que la diferencia de unas alergias a otras reside en la forma de respuesta o en el órgano o sistema afectado.

Pero además, la alergia puede aparecer súbitamente. Niños que nunca habían tenido alergia, en un determinado momento reaccionan ante un producto inhalado, un alimento o un medicamento y desde entonces quedan sensibilizados, reaccionando de forma anómala cuando el próximo contacto se produce.

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 Diferentes tipos de alergias en el niño

Aunque el mecanismo íntimo de la alergia es muy parecido en todos los casos, la forma de producirse y, sobre todo, de manifestarse suele ser variable de unos niños a otros.

Es evidente que la alergia respiratoria, la nasal, conjuntival, digestiva o cutánea, tienen diferentes causas y como es lógico manifestaciones diferentes.

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  •  Alergia respiratoria: es la más frecuente. Más de un 15% de la población infantil la padece. Aunque no es causa de enfermedad importante, la alergia respiratoria provoca grandes molestias, sobre todo, en la primavera que es la estación de la polinización. Se caracteriza por estornudos, picor nasal, rinorrea, tos y en algunos casos disnea (dificultad para respirar). Los síntomas se agravan en espacios abiertos y en días ventosos y húmedos.  
    Los alergenos más frecuentes son el polen de gramíneas, olivo y plantas ornamentales. También el polvo de casa, los pelos de los animales, hongos y bacterias. La contaminación atmosférica agrava de forma notable los síntomas de las alergi respiratorias.

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  • Alergia cutánea: la reacción alérgica más frecuente en la piel es la urticaria. Se caracteriza por la existencia de lesiones en forma de habones y pápulas de diferentes formas y tamaños que se acompañan de intenso picor. La alergia o dermatitis de contacto es otra forma frecuente de reacción alérgica de la piel.  
    Los alergenos más frecuentes son los metales, látex, detergentes, picaduras de insectos, productos químicos. 
  • Alergia digestiva:  Está producida por la reacción ante determinados alimentos, sus componentes o sustancias que los acompañan. Se manifiesta habitualmente por síntomas en el aparato digestivo. Vómitos, diarrea, estreñimiento y dolor abdominal son los más frecuentes. En ocasiones, la alergia digestiva puede dar también síntomas cutáneos. 
    Enfermedades como la celiaquía o intolerancia al gluten, la intolerancia a la lactosa, la alergia a las proteínas de la leche o de la clara de huevo suelen manifestarse en la infancia temprana. 
    Alergenos más frecuentes: lactosa, proteínas de la leche, proteínas del huevo, mariscos, pescados azules, conservantes, estabilizantes, etc.

¿Cómo debemos actuar?

Si los síntomas de enfermedad son confirmados por el pediatra como de origen alérgico el niño debe ser visto y estudiado por un especialista en alergia infantil para determinar cuál es la causa del problema.

Los medicamentos antialérgicos clásicos son los corticoides y los antihistamínicos pero la terapéutica más eficaz en las enfermedades alérgicas es la desensibilizante a través de vacunas que se ponen de forma preventiva y que elevan el nivel de inmunidad para los alergenos causantes de la enfermedad.

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