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portada distorsion© Gtresonline

¿Qué es la disociación psicológica y cómo se manifiesta?

Se trata de un amplio concepto que hace referencia a la desconexión que sufren algunas personas entre sus pensamientos, sus emociones, sus recuerdos y su propia identidad


Actualizado 9 de marzo de 2020 - 10:17 CET

En los últimos años, son muchos los conceptos relacionados con la psicología relativamente desconocidos que están sonando con fuerza. Uno de ellos es la disociación, un amplio término que hace referencia a la desconexión que sufren algunas personas entre sus pensamientos, sus emociones, sus recuerdos y su propia identidad. Las disociaciones se pueden presentar en diferentes niveles, pudiendo ir desde un leve distanciamiento del ambiente hasta casos más graves como consecuencia de la experiencia física y emocional. En los casos leves, la disociación puede ser considerada como un mecanismo de defensa. Por ejemplo, cuando sufrimos un accidente de coche, nuestra mente puede 'bloquear' ese momento para que, al recordarlo, no resulte doloroso y no sintamos ningún tipo de emoción. Puede que, como medida de protección, hasta nos sea muy complicado rememorar lo sucedido.

La disociación no deja de ser una 'distancia de seguridad', un mecanismo adaptativo que se activa de forma instintiva y que 'desconecta' nuestra mente de la realidad. Cabe destacar que todos podemos presentar síntomas de distanciamiento y desconexión de la realidad en algún momento y que no debe ser causa de angustia. Un ejemplo completamente cotidiano que se produce con relativa frecuencia es cuando nos encontramos en el tren o autobús y, estamos tan absortos en nuestros pensamientos que, sin darnos cuenta, nos pasamos de parada. O cuando nos metemos de lleno en una película o en la lectura de un libro e ignoramos por completo lo que ocurre a nuestro alrededor.

Mujer llorando© Gtresonline
La disociación es un mecanismo adaptativo que se activa de forma instintiva y que 'desconecta' nuestra mente de la realidad.

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Síntomas de la 'falta de conexión'

Hay cuatro maneras principales mediante las cuales la disociación de procesos psicológicos cambia la manera en que una persona experimenta la realidad.

  • Despersonalización: este fenómeno se produce cuando la persona no se reconoce en su propio cuerpo o mente. Tiene sensación de extrañeza o distanciamiento de uno mismo, como si fuera un autómata. Por ejemplo, pueden no reconocer su imagen al mirarse al espejo. La despersonalización es una experiencia relativamente común y su diagnóstico debe realizarse solo cuando los síntomas provoquen un verdadero malestar o deterioro de la actividad normal de la persona.
  • Desrealización: se da cuando la persona siente que vive el mundo como si no fuera real. Este genera un sentimiento de torpeza al no poder distinguir si lo que está viviendo realmente está sucediendo en ese preciso instante, como si estuviera viviendo en un sueño o en una película. Es decir, percibe el mundo de manera distorsionada y distante sin poder remediarlo.
  • Amnesia disociativa: se trata de la amnesia originada por un acontecimiento traumático o estresante, que produce una incapacidad para recordar información personal importante. La mayoría de las amnesias consisten a menudo en el olvido de un acontecimiento importante, como la asistencia a una boda o el día del propio cumpleaños. Esta pérdida de memoria difiere de un olvido o un descuido por el malestar y angustia que padece la persona que lo padece.
  • Alteración de la identidad: la confusión de la identidad es una sensación de confusión respecto a quién es uno mismo. Por ejemplo, podemos realizar una actividad que nos está aportando emociones positivas y que, en cambios, antes no nos resultaba agradable. También puede ocurrirnos pensar que tenemos una edad que no se corresponde a la realidad. En definitiva, la persona tiene dudas sobre quién es realmente.

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