1/12 © My Furniture

1. Situar una potente luz blanca en el salón

Está claro que con ella verás todo a la perfección, demasiado, incluso, pero ¿quién quiere vivir en un ambiente frío, estilo hospital, por muy bien que distinga los objetos? Sin olvidar que la luz blanca puede acabar en segundos con un perfecto proyecto de interiorismo. Necesitamos adaptar la temperatura de la luz a cada actividad y colocar distintas luminarias a diferentes alturas, que ayuden a crear ambientes más cálidos y acogedores. Recuerda que la temperatura de color se mide en grados Kelvin y que cuanto más bajos sean, más cálida será. Para un salón, lo ideal son unos 3000K, una especie de 'blanco cálido'. A partir de 4000K estaríamos ante tonalidades puras.

2/12 © Natuzzi

2. Pasar por alto los usos de una habitación

Aunque existen unas pautas generales a la hora de iluminar las estancias de la casa, estas deben ajustarse a las distintas ocupaciones que realizamos cada uno en ellas. Es decir, si tu salón es también despacho o el estar es un lugar de encuentro y de conversación con amigos y familiares, precisarás una iluminación que tenga en cuenta estos aspectos y que te proporcione la luz adecuada. Lo de 'café para todos' hace años que está en desuso, también en lo que a iluminación se refiere. 

3/12 © Cassina

3. Prescindir de las auxiliares

¿Qué sería de una película sin actores secundarios? Lo mismo que un proyecto lumínico solo con una luz principal, aunque sea la mismísima Meryl Streep, en un caso, o la más espectacular y grande lámpara de techo, en otro. La luz general es la que acaba con la oscuridad, pero la puntual es aquella que no solo crea ambiente y aporta calidez sino que te facilita la realización de las diferentes tareas. Además, un único punto de luz en el centro de la estancia puede hacer que te sientas como en la consulta del médico o en una película de terror, rodeado de sombras, que impiden que te ubiques bien. En este rincón de lectura, es el complemento ideal, junto al sillón Back-Wing de Patricia Urquiola para Cassina

 

4/12 © Essential Home

4. Rendirse al encanto de las lámparas XL

Antes de elegir esa luminaria de pie grande y excesiva, piensa en los metros cuadrados de tu salón y en las proporciones del mobiliario que la rodea. Somos conscientes de que los modelos XL dan mucho juego decorativo y ‘levantan’ cualquier ambiente, pero el equilibrio es siempre tu mejor baza. Busca la armonía en las proporciones, también en los modelos XS, ya que presentan el mismo peligro y, además, pueden dejar zonas sin iluminar.

5/12 © Porada

5. No incluir la luz natural

Muchas veces no nos damos cuenta de que tenemos un poderoso aliado en nuestro proyecto lumínico: el sol. Tanto por razones estéticas (hace que todo luzca resplandeciente), como de ánimo (es una inyección de vitalidad y alegría) o gasto (puede reducir notablemente nuestro consumo energético). Así que abre las ventanas, quita los obstáculos visuales que le impiden pasar a todos los rincones y di sí a los tabiques de cristal y a las cortinas y estores ligeros.

6/12 © Santa & Cole

6. Tener poca luz, fría y blanca en el dormitorio

Ni una verbena de fiesta ni una oscura cueva, el dormitorio necesita una iluminación cálida, amarillenta y acogedora que invite al descanso, como los modelos de pie y sobremesa de Santa & Cole. Eso sí, no se trata de dormir entre tinieblas sino de tener la luz donde y cuando la necesitas: junto a la cama, si te gusta leer; en la zona de los armarios, para no despertar a tu pareja; en el escritorio… 

7/12 © Hi-Macs

7. La misma iluminación en todas las estancias

Cada habitación requiere su propia cantidad de luz, en función del uso que haces en ellas. Así, por ejemplo, si colocas los focos de la cocina o del salón en el sitio correcto, evitando dejar zonas oscuras, pero sin que parezca de día, ahorrarás en la factura y lograrás una iluminación más adecuada al espacio.

8/12 © Vicugo Foto

8. Ni mucho… Ni poco

Tan malo es entrar (y vivir) en una estancia sobreiluminada, que en otra en penumbra, donde los objetos se muestran difusos. No por colocar más lámparas iluminarás mejor, la clave está en colocar las justas y en los sitios adecuados. Además, es norma obligatoria que toda iluminación general se rodee de modelos de pie o de sobremesa, colocados estratégicamente, para evitar decoraciones planas y crear ambientes llenos de matices: junto al sofá, en la isla de la cocina, en el escritorio, en la consola del recibidor… Un buen ejemplo es este ambiente diseñado por Egue y Seta.

9/12 © Alivar

9. Crear sombras donde no las necesitas

No se trata de colocar las distintas luminarias donde queden mejor sino donde garanticen una iluminación homogénea y sin zonas de sombras. Para ello, además es importante combinar distintos tipos de lámparas, que te ayuden a equilibrar proporciones y temperaturas lumínicas. 

10/12 © Belén Imaz

10. No controlar la cantidad ni la intensidad

Los reguladores de intensidad deben ser tus mejores aliados, si quieres disfrutar de la iluminación adecuada en cada situación: idónea y suave en tu momento de relax y descanso, pero también eficaz y directa, cuando te llevas el trabajo a casa o quieres leer en la cama, sin molestar a tu pareja y sin forzar la vista. Además, no hay nada más práctico y cómodo que encender la luz que deseas a golpe de interruptor. En este proyecto de Ábaton es un clara muestra de cómo crear zonas en un mismo ambiente.

11/12 © Vibia

11. Olvidarte de los puntos de luz

Si vas a hacer reformar, es uno de los principios básicos: tener suficientes tomas de corriente, para poder enchufar todos los aparatos eléctricos que tienes. Haz la prueba: apúntalos. Descubrirás que son más de los que pensabas (hasta el dispensador de agua necesita uno).

Otro aspecto que también puede fallar, es la ubicación de los interruptores, aunque solo te acuerdas de ello cuando tienes que levantarte de la cama para apagar la luz. Está claro, una buena planificación es el principio de toda decoración que quiera brillar por sí misma, como esta preciosa lámpara de Vibia

12/12 © Dyson

12. Iluminar el dormitorio solo con una lámpara de techo

O una luz tenue en la mesilla. El dormitorio ya no es lo que era, ahora no solo se duerme en él, sino que se trabaja, se contestan historias de Instagram o llamadas telefónicas, se lee o se hace yoga. Por eso, necesitas colocar distintos puntos de luz, que te permitan hacer estas y otras actividades. Luces indirectas, en la mesilla de noche, junto al rincón de lectura… La Lightcycle de Dyson ajusta la temperatura de color y luminosidad en relación a la luz natural que haya en ese momento, proporcionando, así, la más idónea en cada minuto del día. 

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