Así es el dormitorio infantil de los hijos de Santiago Abascal y Lidia Bedman: tres camas, madera natural y una decoración de cuento


El verde salvia, un gran armario empotrado de aire romántico y una biblioteca con estanterías invisibles dan personalidad a este espacio pensado para descansar, jugar y fomentar la imaginación


Santiago Abascal y Lidia Bedman© lidiabedman
Violeta PeronaRedactora decoración
16 de octubre de 2026 a las 13:02 CEST

Lidia Bedman es una de las damas más elegantes de la política. Conocida por su estilo impecable, ha trasladado su pasión por la moda al mundo del interiorismo. La creadora de contenido, licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas, aplica su toque personal y el gusto por la alta decoración en su propio hogar, donde concilia su trabajo —tiene su propia firma de moda masculina, Litorale— con la maternidad. Centrada en el cuidado de sus tres hijos, ha enseñado al detalle la habitación de Hernán, Jimena y Santi. Un espacio pensado para el descanso, pero también para fomentar la creatividad de los más pequeños de la casa. 

Así ha decorado Lidia Bedman la espectacular habitación de sus hijos

Un refugio silvestre: el papel pintado de inspiración botánica que transforma el dormitorio

"Tres camas, el mismo papel de siempre y una nueva historia por empezar". Con estas palabras presentaba Lidia Bedman la transformación del dormitorio de sus tres hijos. El más pequeño, Hernán, ya tenía por aquel entonces un año y podía empezar a compartir espacio con los dos mayores, Jimena, que nació en 2013, y Santi, en 2015. Un cambio que exigía una reestructuración completa para integrar a todos en el mismo ambiente. El resultado es un ejercicio de optimización en vertical impecable, donde la arquitectura a medida convive en perfecto equilibrio con el papel gráfico que ya vestía la pared de la habitación. 

Aquí no hay duda de que el papel pintado es el gran protagonista. Con una estética woodland, cuyo estampado recrea la flora y fauna propias de los cuentos infantiles, su color en un azul verdoso crea una atmósfera de calma y actúa como regulador emocional, ideal para el descanso, pero también estimula la creatividad y es un tono atemporal, lo que permite que la habitación evolucione con el niño sin necesidad de pintar a corto plazo. 

Así es la habitación infantil de los niños de Lidia Bedman y Santiago Abascal© lidiabedman

Para no saturar el espacio, se ha optado por una solución de interiorismo muy acertada: la combinación a dos alturas. En la parte superior, el papel botánico. Para la inferior, molduras en tono blanco que actúan a su vez como zócalo protector y aportan mucha más luz a la habitación. 

Arquitectura a medida: literas en verde salvia y roble para optimizar el espacio

El corazón de este dormitorio infantil es la estructura en bloque de tres camas hecha con carpintería a medida. Para aprovechar toda la altura del espacio y que el centro quede libre como zona de juegos, se ha apostado de manera muy inteligente por un diseño vertical y en forma de L. 

Media Image© lidiabedman

El conjunto está dividido en tres camas diferentes con máxima funcionalidad. La litera superior se ha dispuesto de tal manera que no obstaculiza el paso de la luz natural; la cama principal, equipada también con su propia barrera abatible, destaca por su altura accesible para el día a día. Y la tercera, en formato cama nido, está integrada en la zona inferior del mueble de madera, un recurso para no restar espacio visual mientras no se use la cama. 

El verde salvia con un acabado mate pone la nota de color a todo el cuarto infantil, una elección cromática que garantiza serenidad, pero también añade ese toque sofisticado y elegante a toda la vivienda. Además, el diseño incorpora listones de madera de roble natural, tanto en la escalera como en las barandillas, generando un contraste cálido que suma textura. 

Armarios empotrados con visillo para un orden ligero y romántico

El almacenaje es uno de los recursos más importantes en una casa, pero cuando hablamos de tres hijos, aún más. Un gran armario empotrado de suelo a techo y de estética romántica y provenzal de la carpintería clásica resuelve este problema gracias a la capacidad de almacenar y también de los altillos que integra. El diseño apuesta por los cuarterones vestidos con visillos interiores y tiradores de pomo artesanal, un guiño nostálgico que nos traslada a la decoración de otras épocas. 

Media Image© lidiabedman

Este recurso aporta tres ventajas al dormitorio. Por un lado, añade ligereza visual, ya que se ha diseñado en una pared donde no interrumpe el paso de la luz. El visillo tapa el interior, ocultando la ropa y el calzado diario, pero dejando intuir la profundidad del espacio. Y, en tercer lugar, el blanco hueso del armario conecta directamente con el arrimadero moldurado de la pared principal y el rodapié de gran formato, integrando el mueble como si fuera parte de la propia arquitectura original de la vivienda.

Rincón de lectura con estanterías invisibles 

La sabiduría ocupa siempre un gran lugar y, para evitar que sus primeros libros ocupen toda la estancia, es mejor adelantarse y diseñar un rincón donde organizarlos y que estén al alcance de los niños. Lidia Bedman ha optado por una biblioteca "invisible" en una de las paredes laterales. Aquí la lectura eleva la decoración y se convierte incluso en un recurso de diseño gracias a las tres baldas flotantes invisibles, confeccionadas en metacrilato. 

El rincón de lectura en la habitación de los hijos de Lidia Bedman y Santiago Abascal© lidiabedman

¿Y por qué se ha recurrido a este modelo? Para los expertos es una gran solución para habitaciones pequeñas, puesto que se eliminan las pesadas estanterías, se cede más protagonismo al papel pintado y, además, se exhiben las portadas de los cuentos como si de obras de arte se tratase. 

Fibras naturales y textiles mullidos: la clave para un ambiente cálido y acogedor

Más allá del mobiliario, para que una habitación se sienta como ese refugio de paz y calma ideal para bajar las revoluciones, se necesita también poner el foco en las piezas de decoración y los textiles. En un cuarto como en este, en el que las paredes hablan por sí solas gracias al llamativo papel pintado, es necesario apostar por elementos que no saturen la estancia y que además contribuyan a esa atmósfera cálida, propiciando la luminosidad y la amplitud. Así que vemos cómo se ha apostado por materiales de tacto amable y por las texturas orgánicas, que minimizan la frialdad de los acabados en blanco lacado. Las fibras vegetales, las maderas nobles y las telas mullidas se funden para generar un clima dulce y muy acogedor, además de proporcionar una sensación de bienestar inmediato. 

Así es la habitación infantil de los niños de Lidia Bedman y Santiago Abascal© lidiabedman

Una gran lámpara tejida en ratán corona el dormitorio. Su composición no solo añade una nota artesanal con un guiño a la estética nórdica, sino que también contribuye a tamizar la luz. Para la ropa de cama, tejidos suaves como el lino y el algodón en una paleta cromática en blanco impoluto. Su caída fluida transmite una sensación de confort inmediato y una elegancia relajada, sin necesidad de artificios.

El pavimento, de madera con lamas anchas de roble, actúa como la gran base tectónica de la estancia. Un tipo de suelo idóneo para andar descalzos. Su veta natural vista abraza la pisada y proporciona ese fondo cálido y orgánico sobre el que destacan piezas lúdicas de acabado acolchado, como el icónico balancín de peluche.