Hay plantas que solo verlas enamoran. O, al menos, son perfectas para quienes están en plena fase de enamoramiento. Son plantas cuyas hojas tienen forma de corazón, como la Hoya Kerrii. Esta suculenta de hojas carnosas no solo enamora por su apariencia, sino también por lo fácil que resulta cuidarla. Pero es que, además, es una planta resistente, que se adapta bien a casi cualquier entorno y capaz de llenar de vida cualquier espacio. De hecho, es fácil verla en green corners, en mesas de oficina y hasta en tiendas de decoración. Si ya la tienes, sabrás los sencillos que son sus cuidados, pero si no, te ofrecemos una completa guía con las necesidades más importantes que necesita la Hoya Kerrii.
© Supratchai - stock.adobe.comOrigen y características de la Hoya Kerrii
Originaria del sudeste asiático –concretamente de Tailandia, Laos y Vietnam–, la Hoya Kerrii pertenece a la familia de las Apocynaceae, la misma que la popular flor de cera u hoya carnosa. En su hábitat natural, donde las temperaturas son cálidas y constantes, se la ve como planta trepadora o colgante, agarrándose a los troncos de los árboles en busca de luz y humedad.
Si hay un motivo por el que destaca la Hoya Kerrii es por sus hojas: son gruesas, de un color verde intenso y forma de corazón. Con el tiempo, puede desarrollar tallos largos y producir flores cerosas agrupadas en racimos, de color crema o rosado, que desprenden un aroma dulce. Eso sí, es bastante difícil que florezca en el interior. De hecho, para conseguirlo debe ser una planta madura (entre 2 y 5 años) y recibir los cuidados de luz, riego y humedad adecuados.
© icedmocha - stock.adobe.comLuz: el equilibrio justo para crecer
Uno de los secretos para mantener tu Hoya Kerrii sana es ofrecerle mucha luz indirecta. Colócala en una zona de tu casa en la que reciba mucha luz, pero protegida de los rayos directos del sol. De hecho, un exceso de sol puede ser un problema y ocasionar que aparezcan manchas marrones o negras en sus hojas. En cambio, si la dejas en penumbra, su crecimiento será más lento y el color de sus hojas perderán intensidad.
En verano, puede estar en el exterior en una zona con un clima templado, y evitando que le den los rayos directos del sol en las horas más intensas. Dentro de casa, colócala junto a una ventana con una cortina fina que filtre la luz.
© vodolej - stock.adobe.comTemperatura y humedad: el ambiente perfecto
Si quieres que tu original suculenta prospere, es importante mantenerla en un ambiente donde haya unas temperaturas entre 18 y 28 °C. De hecho, prospera mejor en un ambiente cálido que frío (por debajo de 10 °C, sus hojas pueden dañarse hasta provocar la muerte de la planta). Además, tampoco soporta las corrientes de aire.
En cuanto a la humedad, se adapta al interior de las casas sin problemas, aunque agradece un poco de humedad ambiental. Si tu casa es muy seca (por ejemplo, por la calefacción en invierno), puedes colocar un humidificador cercano o un plato con guijarros húmedos bajo la maceta –sin que las raíces toquen el agua–. Así mantendrás la humedad a su alrededor sin riesgo de que las raíces se pudran.
© Bussaba - stock.adobe.comCómo regar la Hoya Kerrii: menos es más
El peor enemigo de la Hoya Kerrii es el exceso de agua. Como otras suculentas, esta variedad almacena el agua en sus hojas y puede soportar periodos de sequía. Por eso no necesita agua de más. De hecho, la clave está en dejar secar completamente el sustrato entre riegos.
Durante la primavera y el verano, cuando está en crecimiento, riégala una vez cada 10 o 15 días. En cambio, en invierno, reduce la frecuencia a una vez al mes o incluso menos, según la temperatura que haya en tu casa.
En cualquier caso, es preferible quedarse corto a pasarse: si las hojas se arrugan ligeramente, significa de que necesita agua. Ahora, si aparecen blandas o amarillentas, es que te has pasado.
© Vanchuree - stock.adobe.comEl sustrato ideal
Puesto que el exceso de agua es un problema, también es importante tener en cuenta que el sustrato debe evitar encharcamientos. Así que elige una tierra ligera y aireada, que garantice un buen drenaje. Una buena idea es usar sustrato para cactus y suculentas. También puedes preparar una mezcla de turba, perlita y corteza de pino a partes iguales. Lo importante es que deje que el agua fluya para que las raíces respiren.
Algo clave es que la maceta tenga agujeros de drenaje. Si la tienes en una maceta decorativa, sácala y deja la maceta con agujeros aparte para que elimine el exceso de agua.
© Narupon - stock.adobe.comAbono y nutrientes
Aunque no hace falta abonar la Hoya Kerrii, sí que agradece ciertos apliques para que se mantenga fuerte. En verano, durante los meses cálidos, puedes usar un abono líquido para suculentas. Aplícalo disuelto en el agua de riego una vez al mes o cada mes y medio. En cambio, cuando empiecen a bajar las temperaturas y la planta empiece el periodo de reposo, suspende la fertilización.
Cuando la planta es adulta puede llegar a florecer si se le han aplicado los cuidados correctos. En este caso, aplica un fertilizante con más potasio y fósforo para estimular la floración.
© LT - stock.adobe.comReproducción y trasplante
Reproducir la Hota Kerrii no es complicado, pero sí que lleva tiempo. La manera más sencilla y habitual es mediante esquejes. Para hacerlo, los tallos de la planta tienen que tener por lo menos un nodo visible, ya que ese es el punto donde surgirán nuevas raíces. Ten cuidado al comprarla, ya que muchos esquejes que se venden como hojas individuales no llegan a desarrollarse, precisamente, porque carecen de ese nodo. Pueden mantenerse verdes durante meses, incluso años, pero nunca formarán una planta completa. Así que fíjate bien.
Para multiplicar la Hoya Kerrii, corta un trozo de tallo de unos 10 centímetros y déjalo secar durante un día. Después, plántalo en sustrato húmedo y bien drenado. Coloca la maceta en un lugar cálido y con luz, y pulveriza de vez en cuando hasta que broten raíces.
En cuanto al trasplante, hay que hacerlo cada dos o tres años, cuando las raíces asomen por los agujeros o la maceta quede pequeña. Aprovecha ese momento para renovar parte del sustrato.
© Bussaba - stock.adobe.comEnfermedades y problemas comunes
Aunque es una planta resistente, la Hoya Kerrii también puede sufrir ciertos problemas. El más común es el exceso de riego, que provoca la pudrición de raíces y que las hojas se pongan blandas. Si te pasas con el riego, la única solución es trasplantarla cambiando el sustrato por uno seco y eliminando las raíces dañadas.
Otras plagas que puede sufrir son ataques de cochinilla o ácaros, sobre todo en ambientes secos. Si notas pequeñas manchas blancas, limpia las hojas con un paño suave humedecido en agua y jabón neutro.
© Bowonpat - stock.adobe.comSeñales de alerta
Además del exceso de riego y la presencia de ciertas plagas, hay ciertas señales que te avisan de que la planta está sufriendo determinados problemas:
- Hojas con manchas oscuras: la planta ha recibido demasiada luz solar directa.
- Hojas arrugadas: falta de agua o ambiente muy seco.
- La planta no crece: esqueje sin nodo o condiciones de poca luz.
- Cuidado con la savia lechosa: aparece al recortar hojas o tallos. Es tóxica para mascotas, por lo que conviene manipularla con cuidado.




