Que una planta sea de exterior no significa que la puedas cultivar en cualquier soporte y en cualquier condición. Algunas prefieren un suelo determinado, otras necesitan más control sobre su crecimiento y, en muchos casos, se desarrollan mejor en maceta que directamente en la tierra del jardín.
Tanto si tienes una terraza, un patio, un balcón o un jardín (por qué no) cultivar las plantas en una maceta tiene varias ventajas: puedes decidir cuánto riegas, qué sustrato usas e incluso moverlas según la estación o la orientación del sol.
A continuación, te mostramos varias plantas que prosperan mejor en maceta: no solo se adaptan especialmente bien a este tipo de cultivo, sino que también aportan color, vida y personalidad a cualquier espacio exterior, por pequeño que sea. ¡Vamos allá!
© Lapasmile - stock.adobe.comGeranio
El geranio (Pelargonium) es la estrella indiscutible de las terrazas y jardines mediterráneos. Es una de las plantas que mejor crece en maceta, donde puede ofrecer una hermosa y larga floración desde que empiezan a subir las temperaturas en primavera hasta el otoño. Eso sí, los riegos y la luz deben ser moderados.
La principal ventaja de cultivar el geranio en maceta es que es más fácil controlar la calidad del sustrato, que debe ser suelto y estar aireado, evitando el exceso de humedad que tanto perjudica a sus raíces. Al tenerlo en maceta, sus flores lucirán más y ayudas a que la planta mantenga una forma compacta y equilibrada. Es la planta perfecta si buscas llevar de color tu exterior con una especie de fáciles cuidados y resistente al sol.
© larisikstefania - stock.adobe.comLavanda
Esta aromática es perfecta para esas personas que disfrutan con los aromas naturales y las plantas rústicas. La lavanda (Lavandula) tiene un sistema radicular que agradece los sustratos ligeros y con muy buen drenaje, algo fácil de controlar cuando se cultiva en maceta. En el jardín, el exceso de agua puede dañarla, especialmente si el sustrato es compacto y no drena bien, mientras que en un contenedor puedes protegerla con un sustrato arenoso y riegos puntuales. Además, cultivar la lavanda en maceta es muy fácil.
A esto se suma que su porte compacto y fragancia convierten a la lavanda en la planta perfecta para convertir cualquier rincón en un espacio relajante.
© Cristina Ionescu - stock.adobe.comAzalea
Otra planta que se beneficia de ser cultivada en maceta es la azalea (Rhododendron spp.). En un contenedor, podrás disfrutar aún más de una exuberante floración. Además, al tratarse de una planta que necesita un suelo ácido y suelto tenerla en maceta hace más fáciles de controlar estas dos necesidades, ya que en el jardín puede que no se den estas dos condiciones. En cambio, en un contenedor puedes conseguir la mezcla ideal y mantener una humedad constante sin encharcar.
Los cuidados de la azalea no son complicados y, si los respetas, conseguirás bellas flores, de tonos intensos y duraderos, que llenan de vida los meses de primavera. Además, al tenerla en maceta, te será más sencillo protegerla del sol más fuerte o del frío extremo moviéndola a zonas más resguardadas.
© Jianyi Liu - stock.adobe.comLantana
Si prefieres un toque más exótico y vibrante, la lantana (Lantana camara) te encantará. En tierra puede extenderse demasiado, pero en maceta se mantiene controlada y adopta una forma más redondeada y compacta. Esta planta tropical puede florecer casi todo el año si recibe abundante sol, y tolera sin problema el calor intenso y los periodos secos.
Puedes combinar flores de distintos colores, como amarillos, fucsias, rojos y naranjas, para crear composiciones alegres que no pasarán desapercibidas, incluso aunque las tengas en maceta. Los cuidados de la lantana son muy sencillos: necesita pocos riegos y un buen drenaje. Con estos dos cuidados el color es una garantía ¡durante meses!
© lynea - stock.adobe.comHeuchera
Esta planta que destaca por sus decorativas hojas que pueden ir desde el verde lima, hasta el púrpura o el ámbar con toques dorados. En maceta, la heuchera (Heuchera spp.), también conocida como coralina, desarrolla mejor sus raíces superficiales y te permite combinar distintas variedades para crear contrastes de color.
Es característica por su textura aterciopelada y su porte bajo, de manera que quedarán genial con otras macetas con plantas más altas o con una floración llamativa. Ponla en un lugar con luz indirecta, verás como se convierte en un foco de color en tu exterior.
© unverdorbenjr - stock.adobe.comEuphorbia milii
La euphorbia milii, comúnmente llamada corona de Cristo, es una planta que destaca por su resistencia y su sorprendente floración casi continua. Es una planta perfecta para cultivar en maceta porque tolera bien la sequía y agradece el buen drenaje. Sus tallos con espinas contrastan con sus pequeñas flores de tonos rojos, rosados o amarillos, que destacan aún más cuando reciben sol directo.
Al tenerla en un contenedor podrás controlar su crecimiento, ya que en el jardín podría crecer demasiado o sufrir con el exceso de humedad. En maceta es más fácil mantener su forma compacta y controlar el riego. Es una especie perfecta si buscas una planta de exterior resistente, duradera y decorativa que aporte textura y color. ¿Lo mejor? Que los cuidados de la euphorbia milii no son muy complicados.
© Zhuravleva Katia - stock.adobe.comGardenia
Si hay una planta que destaca por su elegancia, belleza e intenso perfume es la gardenia (Gardenia jasminoides). Eso sí, es también una planta que necesita cuidados muy determinados. Por eso, al cultivarla en maceta podrás controlar mucho mejor el sustrato ácido que necesita, así como garantizar un buen drenaje que evite el encharcamiento de sus raíces.
Sus hojas brillantes y sus flores blancas, de aroma envolvente, aportan un toque clásico y sofisticado a cualquier terraza y porche. Si la cultivas en contenedor será más fácil protegerla del exceso de sol o de las corrientes frías. Solo tendrás que cambiar su ubicación a una zona más protegida o bajo techo.
© honey - stock.adobe.comBuganvilla
Una de las plantas más características de las zonas de costa es la buganvilla (Bougainvillea). La vemos trepando por fachadas, vallas y postes, creando un llamativo manto de color. Pero, ¿sabías que en maceta es más fácil controlar su crecimiento? Y todo sin sacrificar su aspecto vibrante. Si la cultivas en contenedor, podrás mantenerla con una forma definida, incluso como pequeño árbol o arbusto, ideal para terrazas urbanas o patios soleados.
¿Los cuidados de la buganvilla? Sol directo y suelos muy drenantes para florecer sin parar durante meses. Y en maceta es más fácil proporcionarle esas condiciones y evitar el exceso de agua, que suele dañarla cuando crece en tierra.
© encierro - stock.adobe.comRomero
Al igual que otras plantas aromáticas, el romero (Rosmarinus officinalis) es perfecto para cultivar en maceta. Esta resistente planta prefiere el cultivo en contenedor, donde podrás garantizarle los suelos pedregosos y bien drenados que prefieren sus raíces, lo que hace que el cultivo en contenedor sea ideal. Además, su aroma es inconfundible y sus pequeñas flores azuladas aportan un toque de color sutil durante gran parte del año.
En maceta podrás controlar su crecimiento, mantener una forma compacta y situarlo donde más lo necesites, cerca de la cocina o junto a una zona de descanso, donde actuará también ahuyentando a ciertos insectos. Es una planta que soporta el sol directo, el viento y la sequía, por lo que resulta perfecta para ti si buscas bajo mantenimiento y mucho carácter.
© Svitlana Ozirna - stock.adobe.comCítricos enanos
Por último, los cítricos enanos (Citrus spp.) –como los limoneros o naranjos mini– son originales plantas que llenarán tu exterior de belleza y aroma. Cultivados en maceta, son fáciles de mover para protegerlos del frío invernal, prolongando así su vida y producción. Sus flores blancas perfuman el aire, y los frutos pequeños añaden un toque decorativo natural durante todo el año. Al tenerlos en macetas podrás controlar mejor el riego y la calidad del sustrato, evitando problemas de humedad.




