Los 10 errores más comunes que cometemos al dar luz al salón, palabra de experto: "Una lámpara bonita no arregla una mala iluminación"


Desde poner solo una lámpara de techo hasta elegir una luz demasiado fría. Los diseñadores lumínicos Raquel Gutiérrez e Ignacio Castillejo nos dicen qué hacemos mal al elegir y colocar las luminarias en el estar.


Los diseñadores lumínicos Raquel Gutiérrez e Ignacio Castillejo
25 de enero de 2026 - 14:00 CET

Elegimos y colocamos el sofá, las cortinas, la alfombra... Y, muchas veces, pasamos por alto, y dejamos para el final, las lámparas, sin darnos cuenta de que la iluminación transforma por completo un interior. “Vemos mucho exceso de focos en el techo, luz en zonas que no interesa destacar (como paredes con imperfecciones o registros) y, de nuevo, mezcla de temperaturas de color. La luz tiene mucho poder, y mal utilizada puede llamar la atención justo sobre lo que preferiríamos no destacar”, señalan los diseñadores lumínicos Raquel Gutiérrez e Ignacio Castillejo, fundadores de Polight. 

Hablamos con ellos sobre cómo enfocar el proyecto lumínico del salón, para crear una iluminación inteligente que responda a nuestros gustos y necesidades, nos acompañe y nos haga sentir bien. Estos son, según los expertos, los 10 principales errores que debes evitar para iluminar adecuadamente esta estancia y la forma de corregirlos. 

Salón con sofá blanco, mesas de centro azul eléctrico, lámparas de sobremesa, adorno escultura en la pared, ventanales, mesas auxiliares madera  © Polight.

Poner focos encima del sofá

Según los expertos, esta es una de las cosas que solemos hacer mal al iluminar el salón y que tiene consecuencias en el ambiente, pero también en el confort de los usuarios. 

“Probablemente uno de los peores errores es poner focos justo encima del sofá o de la mesa de comedor, apuntando directamente a la cara. Es muy molesto, deslumbra y hace que el salón resulte poco confortable. Es típico colocar las lámparas encima o de forma que generen reflejos en la televisión. También es incómodo cuando la luz llega de frente a la cara mientras estamos sentados", afirman.

Para corregirlo nos dan estas pauta: "Para crear ambiente, funciona mucho mejor una luz lateral o indirecta, que acompañe sin molestar y haga el espacio más agradable”. Como en esta propuesta de su estudio, donde se han situado dos modelos de sobremesa a ambos lados del sofá.

Salón comedor con dos grandes balcones, sofás blancos, mesa de comedor, sillas tapizadas, lámpara de techo en la mesa de comedor, lámpara de sobremesa al lado del sofá© Polight.

No incluir la luz natural

No solo es parte de la iluminación sino que cumple un papel esencial en el resultado decorativo y en el bienestar de las personas. Sin embargo, a veces colocamos las lámparas sin pensar en ella. "La luz naturaes la base de todo. Hay que observar cómo entra en el salón, cómo cambia a lo largo del día y cómo complementarla con luz artificial cuando hace falta. Ignorarla es desaprovechar uno de los mejores recursos que tiene la casa”, afirman los fundadores de Polight. 

En este salón comedor, con proyecto lumínico de su estudio, los dos grandes ventanales se integran, dejando que el sol entre a todos los rincones y juegue con la artificial.  

Sofá marrón con lámpara de techo encendida en uno de sus lados, cuadro en la pared del sofá y cortinas© Faro Barcelona

Elegir mal la temperatura de luz

Puede ser que elijamos adecuadamente la lámpara y nos confundamos con la bombilla. “Lo primero es elegir una temperatura de luz adecuada, normalmente cálida. Después, combinar distintos tipos: algo indirecto, algo puntual y aprovechar bien la luz natural. También es bastante habitual mezclar distintos tonos de luz sin pensarlo o llenar el espacio de demasiadas lámparas. Al final, en lugar de mejorar el ambiente, lo estropeamos…", aseguran Raquel Gutiérrez e Ignacio Castillejo. 

En la imagen, el difusor envolvente de la Dome de Faro Barcelona genera una luz cálida, homogénea y confortable. Una invitación a relajarse en el sofá.

Rincón de lectura con librería de suelo a techo, focos iluminando, sofá de cuero, lámpara de techo, tipo plafón negro© Vibia

No adaptar la iluminación a los habitantes

Buscamos que sea bonita, que tenga nuestra lámpara preferida... Y nos olvidamos de darle sentido. “Es importante pensar para qué usamos el salón: no se ilumina igual un espacio para descansar que uno donde se reciben visitas o se lee. Y siempre ayuda destacar algunos elementos concretos, como un cuadro o una pieza especial, en lugar de iluminarlo todo por igual”, afirman. 

Cada zona del espacio debe responder a tus necesidades, como ocurre en esta propuesta de Vibia con focos dirigidos hacia la librería, luminaria de techo (modelo Plusminus Solo) y de pie, sin contar la ventana. Combinación perfecta para un rincón de lectura

Salón clásico con alfombra marrón, sofás beige, molduras en el techo, sillas, lámparas de sobremesa negras, mesa de centro, mesas auxiliares, cortinas y estor© Montse Garriga

Colocar las lámparas sin pensar en la distribución

Empezar la casa por el tejado es algo muy común cuando empiezas a colocar las lámparas por la estancia. “Es un error bastante común. La iluminación debería ir de la mano de la distribución del salón para que todo tenga sentido. Eso sí, también es verdad que, muchas veces, la estancia no está completamente definida desde el principio, así que conviene pensar en una iluminación flexible, que funcione, aunque el espacio vaya cambiando con el tiempo”, argumentan. 

En esta propuesta de Luzio Studio todo está perfectamente calculado para iluminar, realzar y crear atmósfera. 

Salón con chimenea, alfombra marrón, molduras en el techo, sofá gris, lámparas de papel de pie, mesa auxilia, cuadros en las paredes, cortinas grises© Vitra

Pensar que una lámpara bonita salva toda la iluminación

Compramos la lámpara soñada, permitiéndonos un capricho y pensamos que con ella no necesitamos nada más, pero, como señalan los fundadores de Polight., "la realidad es que una lámpara bonita no arregla una mala iluminación. Nosotros siempre empezamos por la técnica: cómo se reparte la luz, cómo se comporta en el espacio y qué uso se le va a dar. Después, si encaja, añadimos lo decorativo. De hecho, muchos salones funcionan perfectamente sin una lámpara protagonista”.

Incluso aunque sean las Akari Lights Sculptures de Isamu Noguchi (en Vitra). Así, en este salón se han combinado con focos en el techo y lámparas de sobremesa. La mezcla siempre enriquece.

Salón con sofá beige, cojines de colores, alfombra roja, perro en la alfombra, lámpara de sobremesa encendida, espejo de pie© Westwing

Situar las lámparas demasiado bajas o demasiado altas

Primero hay que elegir el lugar ideal y después la altura idónea, para que iluminen sin deslumbrar, como en esta propuesta de Westwing, que realza y acompaña. “Depende totalmente de qué zona del salón estemos iluminando. No es lo mismo una mesa de comedor que un rincón de lectura. Hay que tener en cuenta el tipo de lámpara, la cantidad de luz que da y si queremos que se note mucho o que pase más desapercibida. No hay una única regla válida para todos los casos”, aseguran los expertos. 

Salón con sofá beige, sillón de lana bouclé, lámpara de pie y de sobremesa© Nedgis

Poner muchas y mal distribuidas

Habitualmente la idea de un salón bien iluminado es que no haya rincón sin lámpara, para que brille y reluzca. “Normalmente ponemos demasiadas y mal colocadas, por miedo a que falte luz. Pero no se trata de poner más, sino de ponerlas bien. Con menos puntos, bien pensados, el salón suele funcionar mucho mejor”, aconsejan. En esta propuesta de Nedgis, ambos modelos se complementan y acompañan. 

Salón con chimenea moderna, sofás blancos, alfombra blanca, mesa de centro blanca, estructura de madera que integra la televisión y la chimenea, luz perimetral © Germán Cabo

Basar toda la iluminación en el techo

Los expertos lo tienen claro: pensar que una lámpara de techo es suficiente es uno de los errores más comunes. "Lo ideal es combinar diferentes alturas y tipos de luz: algo en el techo, pero también luz en paredes, en muebles o en puntos más bajos. Esa mezcla es la que hace que el salón resulte acogedor”.

En este proyecto del estudio Inspira Design, la luz es parte de la estancia, con iluminación perimetral en la paredes, la librería, el suelo, lámparas de techo, focos destacando los cuadros... 

Salón con galeria con despacho, vigas de madera en el techo, sofá gris, alfombras, lámpara de pie y de sobremesa, puf, mesa de centro negra© Nini Cortadellas

Abusar de la iluminación fría

Con nuestro afán de que todo esté 'bien' iluminado, solemos abusar de la luz fría. “Pasa muy a menudo. En un salón, lo más recomendable suele ser una luz cálida, alrededor de 2700K, porque crea una sensación más confortable y acogedora. Es la luz que hace que el salón se sienta realmente como un hogar. No olvidar que existe un factor que es la reproducción cromática (100 máximo similar a la natural) que es igual de importante que la temperatura. Una baja reproducción cromática genera fatiga, malestar y mala percepción de los colores y texturas del espacio”.

El poder y la magia de la luz cálida se siente en este salón del estudio Partchwork, donde también los colores y las texturas invitan a relajarse. 

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