Cuando los metros escasean y los armarios parecen haberse quedado pequeños, es momento de mirar tu casa con nuevos ojos. La clave no está en acumular más muebles, sino en dar un doble uso a los que ya tienes o elegir piezas que escondan más de lo que aparentan. Con un poco de ingenio, puedes multiplicar los metros útiles sin alterar la estética ni sobrecargar los ambientes.
Antes de incorporar un nuevo mueble, piensa qué puede ofrecerte además de su función principal. El almacenaje integrado combina funcionalidad con estética, y te ofrece una casa más despejada, en armonía y con todo el espacio para guardar que necesitas. El orden, al final, no depende de la cantidad de espacio disponible, sino por cómo lo utilizas. Y con estas ideas, puedes lograrlo sin comprar un solo armario más.
© La RedouteUn banco con almacenaje que también sea mesita de noche
En un dormitorio pequeño, cada centímetro cuenta, y un banco con almacenaje puede convertirse en una auténtica joya. Colócalo junto a la cama y haz que cumpla la función de mesilla. Ya tenga tapa abatible o cajones, es perfecto para guardar la ropa de cama, los libros que ya has leído o incluso las mantas extra de invierno.
Opta por un modelo de líneas sencillas y acabado en madera clara para no generar ruido visual y que se presencia sea más ligera. Con esta idea tendrás más almacenaje sin necesidad de incluir un mueble más. Además, aportan sensación de orden y armonía.
© Felipe Scheffel para Strada InteriorsMás espacio para guardar en el salón
El salón suele ser otro espacio en el que los objetos se multiplican: mantas, revistas, juguetes, cojines... Un banco con almacenaje puede servirte tanto como asiento auxiliar como para guardar todo aquello que no quieres tener a la vista.
Colócalo bajo una ventana o en una pared libre, y decóralo con unos cojines para integrarlo en la estancia. Si lo planificas con cajones, podrás ver todo lo que hay en su interior de un solo vistazo.
Un banco de almacenaje en el salón es una pieza versátil y que ofrece más espacio para sentarse, algo fundamental si te gusta recibir. Funcionan especialmente bien en salones de planta abierta.
© Amador Toril para Raquel GonzálezUna cama con cajones o con canapé
Si ya tienes un armario en el dormitorio, pero necesitas más espacio para guardar, mira a tu cama. Un modelo con cajones o con canapé es uno de los recursos más prácticos que existen. No solo aprovecha el espacio bajo el colchón, sino que sustituyen con creces a un armario auxiliar.
Los cajones inferiores resultan ideales para guardar la ropa de otras temporadas o la ropa de cama voluminosa. En un dormitorio pequeño es preferible un canapé (puede que no tengas espacio de sobra para abrir bien los cajones). Además, al ofrecer un arcón más amplio podrás guardar maletas, edredones o incluso los juguetes de los niños.
Elige un modelo tapizado o con estructura de madera natural para que se integre de forma armónica con el resto de muebles.
© Sabine Serrad para MobalpaEstantería divisoria con mucho espacio de almacenaje
Si tu casa tiene espacios abiertos, una estantería puede ser la clave para delimitar ambientes sin levantar tabiques. Funciona como una pared ligera que además te regala estantes extra para guardar. Ya sea entre el dormitorio y el salón, si vives en un loft, o entre el recibidor y el estar, una estantería abierta, con módulos de distintos tamaños, te permitirá combinar el almacenaje de libros y cajas con elementos decorativos. Funcionan también genial si necesitas separar una zona de trabajo del dormitorio.
© Vicente Paredes para María AchaUna estantería en una zona de paso, como el pasillo
A menudo el pasillo es un espacio desaprovechado. Conviértelo en un verdadero aliado del orden con una estantería con poco fondo o una composición de baldas que te permita ganar espacio para guardar sin sacrificar la comodidad del pasillo.
Coloca cestas, cajas o archivadores decorativos para agrupar pequeños objetos o papeles. Si es una zona próxima al recibidor, puedes usarla para guardar guantes, bufandas o llaves; si está junto a los dormitorios, puede servir para almacenar ropa doblada o libros.
El truco está en mantener la estética ligera: tonos claros, líneas rectas y una iluminación que evite sombras.
© Paloma Pacheco para Pia CapdevilaUn cabecero que sirve para mucho
El cabecero ya no es solo un elemento decorativo: algunos modelos incorporan estantes, huecos o compartimentos ocultos para aprovechar toda la pared detrás de la cama. Son perfectos para guardar libros, dejar el cargador del móvil o incluso la ropa de dormir sin saturar las mesillas. Además, puedes personalizarlo con cestas de fibras, complementos de madera o textil para mantener un aire acogedor. Si el dormitorio es pequeño, este recurso evita que tengas que añadir muebles auxiliares.
© Sabine Serrad para MobalpaArmarios colgantes tipo puente
Cuando no hay espacio en el suelo, las paredes pueden convertirse en tu mejor aliado. Los armarios colgantes tipo puente son una solución moderna y funcional, perfecta para el dormitorio o el salón. Puedes instalarlo sobre la cama, el sofá o el escritorio y aprovechar esa zona que normalmente queda libre. Los modelos suspendidos, con líneas rectas y acabado lacado, aportan ligereza sin restar capacidad.
Con esta solución conseguirás multiplicar el almacenaje, al mismo tiempo que mantienes una estética visual. Y todo sin ocupar ni un solo metro del suelo.
© Jordi Canosa para Pia CapdevilaMuebles tras el sofá para aprovechar la trasera
La parte trasera del sofá es un espacio olvidado con mucho potencial, sobre todo en casas de planta abierta, donde el sofá se coloca a modo de separador de ambientes. Un mueble bajo, tipo consola o estantería estrecha, puede resultar el complemento perfecto para ganar almacenaje sin robar metros.
Allí puedes guardar libros, revistas o incluso las mantas que usas en el salón. También puede servir de apoyo para una lámpara, plantas o marcos decorativos. La clave está en mantener la proporción: el mueble no debe sobresalir del respaldo y el acabado conviene que combine con el resto del mobiliario.
© MobalpaUn mueble a medida bajo la ventana
Bajo la ventana suele quedar un espacio poco aprovechado, pero que, bien trabajado, puede transformarse en un banco, un aparador bajo o una combinación de cajones y puertas diseñada para cumplir con tus necesidades de almacenaje. Puede ser un mueble a medida o exento (asegúrate de que puedas abrir cómodamente la ventana). Es ideal a modo de cómoda en el dormitorio o para guardar mantas, libros, vajilla o juguetes.
Si eliges un diseño cerrado, con frentes lisos y sin tiradores vistos, su imagen será más limpia y reforzará la sensación de calma, algo especialmente valioso en salones pequeños o dormitorios con pocos armarios.
En cambio, si prefieres módulos abiertos o tipo banco con huecos para cestas, consigues un aire más informal y cálido, ideal para crear un rincón de lectura junto a la ventana mientras escondes el desorden en el interior.




