Un apartamento con altillo en el centro de Alicante en el que la luz es protagonista

Un dúplex en el casco antiguo de Alicante con escaso espacio, pero con mucha luz

Decorar este singular apartamento de dos plantas (una de ellas en altillo) requería cierta habilidad para aprovechar los espacios y crear armonía. Te contamos cómo lo hizo el estudio It’s Singular

por hola.com

No cabe duda de que los apartamentos justos de tamaño llaman poderosamente la atención de quien también los tiene. Porque suelen contar con soluciones llamativas y tremendamente prácticas para aprovechar el espacio y hacer uso de cada rincón de la casa. Por eso nos gusta traerlos hasta nuestra sección de decoración. El de hoy es uno de esos casos. Para empezar, se sitúa en un espacio singular dentro de un edificio de nueva construcción en el casco antiguo de Alicante.

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Pero es que, además, apenas cuenta con una planta de tan solo 55 metros cuadrados. Sin embargo, dispone de un altillo —un auténtico salvavidas— de otros 30 metros cuadrados, lo que supone una solución perfecta para ampliar espacio. Pero esta solución requiere de una habilidad extra en la decoración para conseguir armonía en ambas plantas, porque ‘viven’ juntas y separadas al mismo tiempo. En este caso, los propietarios, una pareja joven sin hijos, recurrieron a los servicios de los interioristas de It’s Singular.

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Claro, que se trata de un proyecto especial; para empezar, por la configuración del edificio, en la que los espacios se llenan de luz gracias a una cristalera de doble altura que a su vez es un punto muy destacado de la arquitectura del inmueble. Debido a premisas previas, el espacio se ve dividido por dos muros interiores de ladrillo visto dejando una parte muy diferenciada vinculada a la cristalera y el resto de zonas más privadas, tras los muros.

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Para conseguir cubrir todas las necesidades que requerían los propietarios —salón amplio, dos dormitorios, comedor…— se sitúa la zona de sala de estar en la zona más diáfana de la planta baja. A un lado del mismo se coloca la cocina comedor que queda semiabierta al salón. Al otro, un dormitorio y un baño. Ambas plantas se conectan gracias a una escalera. Eso sí, se ha apostado porque sea muy ligera visualmente y se ha recurrido a la chapa en forma de zigzag, que va anclada a uno de los muros de ladrillo visto de la planta inferior.

De este modo, la planta superior queda prácticamente volcada al salón, y para proporcionar cierta privacidad se levantan unos machones que pueden alojar puertas correderas cuando se busque —o se requiera por los cambios familiares o la llegada de hijos— una separación y/o privacidad completa.

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Sobre el dormitorio y el baño de la planta baja se situaron sendos espacios, en paralelo, pero invirtiendo la situación y variando la distribución. Y sobre la cocina comedor se creó un amplio vestidor al que se le añade un lavadero y un trastero. Estos espacios están conectados por un pasillo lleno de luz que da al exterior y en el que se sitúa el estudio. Al quedar todos los espacios de la planta alta vinculados a la cristalera, la luminosidad y la amplitud visual se convierten en elementos esenciales de la vivienda.

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Debido a lo reducido de los espacios y a la necesidad de almacenaje para libros y discos se crea en todas las estancias una doble piel blanca —cómo no, es el color de cualquier espacio ajustado— con estanterías laterales que a su vez embeben —y embellecen, por supuesto— tubos de aire acondicionado, instalaciones, pilares... Es una solución multifuncional porque permiten almacenar y dejar el espacio lo más limpio y libre posible. La piel que queda en un segundo plano se pinta en tono gris. Y son las paredes elegidas para decorar con cuadros o detalles. Esta solución proporciona un curioso efecto visual de profundidad a la vivienda.

Más información:
www.itssingular.com

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