Desde el tiempo necesario hasta el mejor lugar de tu cocina para hacerlo, te dejamos una pequeña guía práctica para hacerlo bien y conservar todas sus propiedades nutritivas, sabor y textura

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Salmón ahumado, un poco de hojaldre o turrón. El capón o pavo relleno. Algunos productos saben y hablan de Navidad, como el marisco. Porque, seamos sinceros, si algo nos gusta es regalarnos una gran mariscada fresca. Sin embargo, los precios en Navidad se disparan. Por eso, lo más inteligente para nuestro bolsillo es ir a comprarlo con antelación y congelarlo. Lo mismo que con los pescados, aunque, en esta ocasión, es más por una cuestión de salud. Si no te atreves porque no sabes cómo hacerlo, esta pequeña guía repleta de consejos te resultará muy práctica. Con ella podrás disfrutar de todo su sabor y no perder ninguna de sus propiedades nutritivas, que son muchas. Entonces, ¿qué debo hacer para congelar y descongelar correctamente mis pescados y mariscos?

El primer paso, además de ser siempre la higiene, es intentar no romper la cadena de frío. Por tanto, salvo que vayas a consumirlo en los próximos días -para lo que te recomendamos que mejor lo conserves en la nevera-, guárdalo inmediatamente en el congelador. Muchos de nuestros electrodomésticos no están preparados para lo que se conoce como ultracongelación y que se lleva a cabo a temperaturas menores a los -40 ºC, pero bastará con que lo metas en el tuyo, en cuanto llegues a casa. Puedes hacerlo en el envase original del producto, siempre que este no esté sucio o estropeado (garantizando así la seguridad del alimento). Además, para preservar su buen estado, no tengas mucho tiempo las puertas del congelador abiertas.

Si quieres ver todas las recetas con marisco que hemos preparado para esta Navidad, pincha en este enlace o en la imagen

Cómo descongelar mariscos correctamente

Para poder responderte a esta pregunta, lo primero que tenemos que saber es qué tipo de marisco tienes delante y la técnica que vas a utilizar para cocinarlo. Así, en el caso de querer servirlo cocido o al vapor, no necesitarás un proceso muy largo de descongelación e, incluso, podrás hacerlo prescindiendo de él por completo. Sin embargo, si vas a servirlo a la plancha o al horno, debes ser muy meticuloso.

Como regla general, es mejor que no descongeles nunca a temperatura ambiente porque, aunque sea la forma más cómoda, también es la más peligrosa, ya que la superficie será lo primero que se descongele, creará una capa de agua y, dependiendo del ambiente que haya en la cocina, podría favorecer el crecimiento de unas bacterias que se multiplican fácilmente entre los 5-65 ºC.

  • Si está crudo y lleva cáscara (como pueden ser unas gambas o cualquier crustáceo), lo mejor es que lo sumerjas en agua fría durante unos minutos. Si vives cerca del mar, aprovecha y hazlo con agua salada. Si no, echa un pequeño puñado de sal gorda en el bol en el que introduzcas las piezas. Si lo prefieres, puedes hacerlo sobre hielo, pero en este caso tendrás que vigilar que este no se derrite y baja la temperatura de los alimentos. Al final, tendrás que escurrirlo bien. Puedes mantenerlo fuera o dentro de la nevera.
  • Si está crudo, pero no tiene cáscara (como un pulpo): puedes descongelarlo dentro de la nevera siempre dentro de un recipiente estanco y sobre una rejilla para que el alimento se mantenga elevado y no entre en contacto con los líquidos que produce el proceso de descongelación.
  • Si está cocido, tenga o no cáscara, deberás mantenerlo siempre dentro de la nevera.

Una vez creas que se ha descongelado, la forma de comprobarlo es bastante sencilla. En los que no llevan cáscara lo puedes hacer a simple vista, pero en los que sí llevan, nada como presionar un poco y ver si está duro o no por dentro. En el primer caso, necesitarás algo más de tiempo.

Si aún tienes dudas, pincha en la imagen o en este enlace para ver más consejos de cómo congelar y descongelar todos tus alimentos

Cómo descongelar pescados correctamente

El pescado es quizás algo menos sensible que el marisco, pero merece la misma atención. Te recomendamos que siempre lo descongeles en el interior de la nevera (nunca por encima de los 5 ºC), colocando el recipiente en la parte baja, justo encima de los cajones destinados a las frutas y verduras, para evitar que los líquidos se derramen sobre otros alimentos y lo más lejos posible de la puerta. El tiempo estimado de descongelación es de unas 10 horas por kilo de pescado, más o menos y, transcurrido este tiempo, deberás consumirlo siempre entre las 24 y las 48 horas siguientes. Sabemos que es un proceso lento, pero así conservará todas sus propiedades organolépticas -como su color, sabor, textura y aroma- intactas, además de las nutritivas. 

Descongelar en tiempo récord

Si te ves con poco tiempo, no es lo más recomendable, pero sí puedes hacerlo. Eso sí, hazlo mejor por fases: girando el pescado, dándole vueltas a las piezas o removiendo en el caso de que tengas que hacerlo, sobre todo, para asegurarte de que no se cuece por ninguna parte o se nos queda congelado por otra. En este caso, debes cocinar o consumir tu pieza de pescado o marisco de manera inmediata, aprovechando ese calentamiento rápido, pero sin darle tiempo a las posibles bacterias de multiplicarse.

¿Puedo volver a congelar pescados y mariscos?

No, aunque esto depende más bien de si hablamos de un alimento crudo que finalmente no se consume, pues existen microorganismos resistentes que pueden crecer durante el proceso de descongelación, con un riesgo microbiológico bastante alto. Por tanto, solo después de haberlo cocinado, podrás hacerlo; porque, con la cocción, este riesgo desaparece.

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