El hijo de Victoria y David Beckham, que se encuentra en plena guerra con sus progenitores porque no aceptan a su esposa, celebra la vida con ella en restaurantes y hoteles de lujo. Recientemente, Brooklyn y Nicola Peltz han subido unas fotos en sus redes en las que se les ve disfrutando de algunos de los vinos más caros del mundo.
Mientras sus padres y hermanos celebraban en París la concesión de la Orden de las Artes y las Letras a Victoria Beckham, la pareja formada por el mayor de los hijos y su esposa pasaban unos días en el San Ysidro Ranch, en Montecito, una exclusiva y lujosa zona de California.
En algunas de las diferentes instantáneas, se ve a Brooklyn y a Nicola besándose y bebiendo vino tinto durante una cena. En una de las fotos, sin embargo, aparecen dos botellas del vino "más caro del mundo" de la bodega del restaurante, pero es un famoso blanco francés de Sauternes. Se trata del Château d’Yquem, de las añadas 1831 y 1811, cuyos precios podrían estar el primero en torno a los 20.000 euros y el segundo sobre los 93.000 euros.
Château d’Yquem: la belleza del exceso bien entendido
Este vino, uno de los considerados como mejores del mundo, es dulce pero con una altísima acidez. Se elabora -como los Tokaji de los que hace pocos días te hablamos- gracias a la Botrytis cinerea, un hongo que deshidrata la uva y concentra azúcares y aromas. Los años en los que la cosecha no alcanza el nivel de exigencia exigido, no se embotella, sus uvas se recogen a mano, y puede durar más de 100 años por su gran capacidad de envejecimiento.
"Cualquier amante del vino siente debilidad por Château d’Yquem. No solo por su historia —esa paciencia casi monástica de quienes esperan la podredumbre noble como si fuera una revelación—, sino porque representa algo que casi ningún otro vino consigue: la belleza del exceso bien entendido. Es un vino que no pide justificar su dulzor (ni su precio); es pura contemplación. Un sorbo de Yquem te recuerda que el tiempo, cuando se sabe esperar, puede volverse miel", explica Laura Sánchez Lara, periodista de vinos y sumiller.
Y añade la experta "por eso, cuando veo un d’Yquem de 1831 o 1811 en el perfil de Brooklyn Beckham, me cuesta no sonreír con ironía. No porque el vino no merezca la reverencia, sino porque el gesto lo dice todo. Esa botella, pensada para desafiar siglos, se convierte en un objeto más del escaparate digital, desprendida de su alma líquida".
Se desconoce si estos icónicos vinos Brooklyn y Nicola los compraron, los bebieron allí directamente o simplemente los fotografiaron, porque para ninguna de las dos celebrities el dinero parece ser un problema y solo la mujer del hijo mayor de los Beckham tendría una asignación mensual por parte de su millonario padre Nelson Peltz, según lo publicado por el Daily Mail, de un millón de dólares.
Dinero que les sobra para ir a lugares como San Ysidro Ranch, en que el solo pasar la noche puede costar hasta 2.595 dólares. Se sabe que es uno de los hoteles preferidos también por los duques de Sussex, Meghan y Harry, cuya residencia está muy cercana. De las dos parejas se dice que han conectado por los conflictos familiares que ambas atraviesan.
David Beckham, un apasionado de la cocina y gran coleccionista de los mejores vinos
Brooklyn, además de por los vinos y por la cocina del lugar, y como 'aspirante a chef' que parece ser, subió una instantánea del huerto del lugar. Es posible que, a pesar de su distanciamiento, haya sido su padre, el famoso futbolista, quien le haya enseñado a apreciar la gastronomía y el vino. En otras ocasiones, el vástago del exjugador del Manchester United y actual copropietario del Inter de Miami ha manifestado su interés por los vinos más caros.
David Beckham, gran aficionado a la cocina e, incluso, apicultor, posee una bodega espectacular con capacidad para más de 7.000 botellas. Alberga auténticas joyas, especialmente de Burdeos, como Château Margaux, Pétrus y Château Lafite Rothschild, y también se sabe de su gusto del famoso vino Malbec argentino Catena Zapata.
Aprovechamos para preguntarle a la periodista de vinos y sumiller, que también es colaboradora de ¡HOLA! Cocina, por esta increíble y fastuosa colección: "la bodega de 7.000 botellas de David Beckham me inspira una mezcla de admiración y sospecha. Hay algo admirable en alguien que se rodea de Margaux, Pétrus o Lafite Rothschild, y que incluso se atreve con un buen Malbec de lujo: habla de gusto, de curiosidad, de poder disfrutar el vino como un lenguaje. Pero también me pregunto si en esa colección hay sitio para la emoción, para la botella que se abre fuera de la etiqueta, en silencio, sin pensar en su valor".










