Sonreír sin miedo

El blanqueamiento dental es una de las técnicas estéticas más demandadas

por hola.com

La sonrisa es, muchas veces, nuestra carta de presentación. Por ese motivo, mantener unos dientes sanos y cuidados es una de las mayores preocupaciones estéticas de muchas personas. El primer paso para lucir unos dientes níveos es realizar un doble trabajo: por un lado, una escrupulosa higiene dental, acompañada por medidas preventivas. Es decir, evitar tomar alimentos o bebidas que manchan los dientes tales como los refrescos de cola, el café, el té, el vino tinto y el tabaco.

  • Aunque para proteger el esmalte hace falta además tener cuidado con los cítricos (especialmente, zumos de naranja y limón) y los refrescos con gas, que lo atacan y pueden dañarlo. Por tanto, tras tomar este tipo de alimentos conviene cepillarse los dientes a conciencia.
  • No olvide llevar siempre un cepillo en el bolso: en las farmacias venden numerosos modelos hechos específicamente para el neceser, con minipasta de dientes incluida. Para casa, no está de más invertir en un cepillo de dientes eléctrico: éstos son mucho más eficaces que los manuales.

  • Las pastas dentífricas blanqueadoras ayudan a aclarar ligeramente el tono de los dientes, pero, seamos sinceros, no hacen milagros. Pueden compensar, por ejemplo, un exceso de cafés o el hábito de fumar, pero no transforman un esmalte dental amarillento en uno de un blanco resplandeciente.

  • El sistema más eficaz es, lógicamente, un blanqueamiento dental. Éste es un tratamiento extremadamente efectivo, especialmente para dientes que son naturalmente algo amarillentos o que han ido perdiendo resplandor con el paso del tiempo. Sin embargo, no ofrecen resultados perfectos en los dientes de manchas grisáceas o azuladas.

  • Los blanqueamientos pueden ser mediante láser (se realizan en una o dos sesiones en la consulta del dentista); o bien de tratamiento combinado en consulta y en casa. Este consiste en una limpieza y tratamiento de choque en consulta, continuado con la aplicación de cada noche de un molde con blanqueador que se lleva durante el sueño. Este proceso es algo más largo (lleva de diez a 15 días), pero resulta más barato. Realmente, ambos ofrecen muy buenos resultados, y decidirse por uno u otro es cuestión de presupuesto y tiempo. Eso sí: como quien avisa no es traidor, hemos de advertir que los dientes se sensibilizan, y mucho, durante estos tratamientos, por lo que es importante usar un dentífrico para dientes sensibles, e incluso, no descartar tomar analgésicos.
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