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Cómo las redes han cambiado los gustos estéticos de las menores de 20 años

Un último estudio confirma que compararse con las 'influencers' y con sus fotos retocadas afecta a la autoestima

por hola.com

El eterno debate sobre las redes vuelve a abrirse tras varios datos reveladores, confirmando así que el uso inadecuado de estas aplicaciones virtuales afecta a la autoestima, especialmente en el caso de las adolescentes. Sus propios creadores lo saben desde hace años. Recientemente salía a la luz un informe interno de Facebook en el que se reconocía cómo Instagram puede influir negativamente en la autopercepción: "Estas comparaciones pueden cambiar la forma en que las mujeres jóvenes se ven y se describen a sí mismas", sostenía el escrito al que ha tenido acceso The Wall Street Journal. En concreto, "el 32% de las chicas adolescentes entrevistadas dijeron que cuando se sentían mal con sus cuerpos, Instagram las hacía sentir peor", recogía esta investigación presentada en 2020. Una de las consecuencias de este impacto podría ser el fenómeno del que los médicos estéticos llevan tiempo hablando: la edad de sus pacientes es cada vez menor y las peticiones, a menudo, inspiradas por los filtros. Hablamos con la doctora Moshgan Mahrani, licenciada en Medicina y Cirugía y directora de Moss Clinic, sobre el escenario actual y los efectos en la autoestima que han llevado a celebrities tan influyentes como son Kendall Jenner, Selena Gómez o Gisele Bündchen a tener que desconectar del universo digital de vez en cuando. 

- El retoque estético que todas quieren está inspirado en... ¿las videollamadas?

"Me encanta Instagram, creo que es una ventana fantástica de observación, pero se corre el peligro real de pensar que todo es verdad y no es así. Las cremas mágicas no existen, pero sí los filtros que dejan una piel perfecta. La frustración y el daño psicológico que se puede hacer a muchas personas con fotos que han pasado por filtros que nada tienen que ver con la realidad es real y de ahí estos datos tan potentes", opina la doctora sobre este último informe. Ella misma es una experta en el uso de las redes y conecta con sus pacientes desde @moss__clinic para explicar su trabajo desde la profesionalidad. Y es que ante tal aluvión de imágenes y tendencias, en este escaparate virtual se necesita manejar la información con precaución y grandes dosis de coherencia.

Peticiones estéticas inpiradas en un 'selfie'

El uso constante de filtros (prohibidos ya en ciertos países como Reino Unido cuando implican fines comerciales) pueden derivar en la bautizada como "dismorfia del selfie", una distorsión de la imagen personal que nos hace compararnos con nuestra versión virtual con ojos más grandes, pómulos más marcados, piel perfecta, labios gruesos... No estar contentas con su imagen, ya sea a raíz de contraponerla a la de famosas, modelos o a una foto con filtro -que, además, si se hace con la cámara frontal distorsiona todavía más las facciones- lleva a muchas adolescentes a iniciarse en la medicina estética a edades muy tempranas, demandando precisamente aquello que aparece en la pantalla de su smartphone

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"Como médicos tenemos una grandísima responsabilidad, no podemos normalizar los procesos de alienación que se están produciendo, creando réplicas de caras muy poco estéticas y que no sólo crean problemas físicos, también emocionales", continúa diciendo. "La medicina estética ha de conseguir nuestra mejor versión pero siempre desde la naturalidad. Los tratamientos han de ser equilibrados y no invasivos. Podemos borrar las huellas del estrés, la falta de sueño, el paso de los años… pero las caras no hay que cambiarlas". Precísamente, en el caso de Moshgan Mahrani, la búsqueda constante de la naturalidad es lo que ha conseguido que tratamientos como Moss Lips sea uno de los más demandados en su clínicas de Ibiza y Madrid y por el que sus pacientes guardan lista de espera. La doctora tiene su propia técnica en el diseño de labios con la que realza su forma aportándoles volumen, hidratación y armonía. Todo un reclamo en este último año donde el uso de las mascarillas sanitarias ha disparado los protocolos faciales.

Por qué la medicina estética no debería reflejar los filtros

"El bombardeo de imágenes anormales en las redes sociales está alterando nuestra percepción de lo normal. Nuestro primer deber como médicos es cuidar al paciente, no hacer daño, y por lo tanto tenemos que luchar contra estas tendencias perjudiciales. Todos conocemos esas tendencias y técnicas inventadas y las que irán saliendo, pero lo resumiría diciendo que estoy en contra de todas las técnicas que no respeten la anatomía normal y natural de las personas", continúa. Se refiere a los famosos foxy eyes, los labios rusos y otras tendencias de belleza creadas a golpe de filtro que las usuarias de las redes terminan por normalizar. Algo así como la figura Kardashian en cuestión de canon corporal: bellezas que pueden resultar accesibles y armónicas para ciertas mujeres, pero no en todos los casos... y mucho menos en la mayoría.

Frente a estas modas, la mayoría de profesionales abogan por la naturalidad en los resultados de sus intervenciones. "Todos somos bellos, en cada uno de mis trabajos busco la armonía y la naturalidad. Me gusta observar y exaltar la belleza de cada persona, respetando su belleza natural", explica antes de recalcar un beneficio de la medicina estética del que también hablaban desde la AECEP (Asociación Española de Cirugía Estética Plástica) en su última conferencia para la prensa: las intervenciones estéticas sí pueden mejorar la autoestima y, por lo tanto, la calidad de vida. Eso sí, "siempre hay que tener claro que hay que acudir a profesionales médicos cualificados, con años de experiencia en su especialidad y cuyo criterio estético y su afán de unificar salud y belleza nos asegure resultados excelentes", concluye la doctora.

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