Cualquier momento del año es perfecto para un cambio de look; hay quienes incluso se atreven con los radicales que marcan un antes y un después como el pixie del que habla maravillas la experta Kuki Jiménez: "Las versiones que interesan ahora juegan mucho más con la textura, los mechones algo más largos y el movimiento". Otras prefieren las tendencias conservadoras que ayudan a sanear las puntas y disimulan la caída otoñal como las capas invisibles o el desfilado. Y a caballo entre ambas se encuentra el flequillo, el corte horizontal de gran poder transformador que, diseñado con pericia, actúa como un tratamiento de belleza que difumina arrugas, agranda la mirada, armoniza las facciones y se puede esconder al gusto si cuenta con el largo suficiente. Sus adeptas más conocidas incluyen a Jennifer Lawrence, Dakota Jonhson o Taylor Swift, entre otras, quienes han encontrado en el look a uno de sus mayores aliados de estilo.
El flequillo como tratamiento de belleza
Es un corte lleno de magia y que se adapta a cualquier rostro cuando lo trabajan manos expertas: "Un flequillo puede cambiar por completo la percepción del rostro. Puede estilizarlo, acortarlo visualmente, destacar los pómulos o potenciar la mirada. Por eso hay que estudiar las facciones, pero también el nacimiento del cabello, su densidad y textura. La tendencia siempre debe adaptarse a la persona", apunta Luciano Cañete, fundador de Corta Cabeza. Como inspiración que siempre hay que ajustar como indica el peluquero, esta temporada arrasan cuatro tipos diferentes con Dakota como embajadora del baby bang, la versión por encima de las cejas que dirige la atención a la mirada y a los pómulos.
El flequillo 'baby bang'
También conocido como microflequillo, la premisa es que no debe bajar de la altura de la ceja; a partir de aquí habrá que jugar con el largo en función de la forma del rostro. Los estilistas de Corta Cabeza avisan de que cuanto más corto es el flequillo, menos margen para la equivocación: "Hay que estudiar muy bien dónde nace el cabello, los remolinos, la altura de la frente y la textura. Cuando funciona, tiene una fuerza increíble y puede convertir incluso una melena muy sencilla en un look completamente diferente".
El flequillo mariposa
El que mayor proyección tiene esta temporada es el también conocido como butterfly bang; la evolución más corta y ligera del flequillo cortina se alarga conforme se va acercando a los pómulos hasta integrarse con el resto de la melena. A Jennifer Lawrence le favorece especialmente y Cañete lo destaca como uno de los más fáciles de personalizar: "En un rostro redondo podemos dejar los laterales más largos para crear verticalidad; en uno alargado, darle algo más de presencia en el centro. Además, cuando crece se integra con el resto del corte".
El 'wispy bang'
Como dice el peluquero, "hay personas que creen que el flequillo no les favorece porque solo imaginan el clásico recto y tupido". Esta tendencia les ofrece una alternativa, pues "un wispy cambia completamente esa percepción: deja respirar la frente, aporta movimiento y puede modificar el rostro de una manera muy sutil". Una versión suavizada del look que sienta especialmente bien en rostros redondos porque estiliza visualmente las facciones.
El flequillo cortina
Cierra la lista el corte que elevaron a estatus de icono las mismísimas Brigitte Bardot y Jane Birkin; un look que triunfa por coqueto, deliberadamente imperfecto y con movimiento para evitar un acabado demasiado geométrico. Queda muy bien en rostros alargados y ovalados, aunque se adapta a otro tipo de facciones jugando con la densidad y la longitud. "La clave del flequillo francés está precisamente en que no parezca demasiado hecho. Tiene que moverse, abrirse y convivir con la melena. Es sofisticado, pero nunca rígido. Y conseguir esa aparente naturalidad requiere un corte muy preciso".
Como consejo final, el fundador de Corta Cabeza insiste en la importancia de la personalización: "Dos personas con la misma forma de rostro pueden necesitar flequillos completamente distintos. Nuestro trabajo consiste en interpretar la tendencia y llevarla al terreno de cada cliente. El mejor flequillo no es necesariamente el que está de moda: es aquel que parece que siempre debería haber estado ahí".








