Cuando creíamos que ya nada podía desplazar al nude como la opción segura, universal y estilosa en manicura, llega un marrón oscuro, de subtono frío y base ceniza, grisácea o incluso ligeramente violácea, que cambia las reglas del juego. No es negro, no es chocolate, y tampoco es café. Se llama mole brown y está robando protagonismo en los salones de belleza. ¿Por qué? Porque tiene ese algo que combina sobriedad con carácter. Y porque, simplemente, queda bien siempre.
Este color toma su nombre del icónico mole mexicano. Y a diferencia del nude, que buscaba fundirse con la piel, propone contraste y profundidad. Y ahí está su fuerza. Eleva cualquier look sin competir con él.
Así se lleva el "mole brown" en manicura
En manos con uñas cortas y cuadradas, el mole brown transmite un minimalismo muy chic. En uñas almendradas y largas, grita sofisticación old-money. Y en versiones mate, se convierte en una declaración de modernidad absoluta. No es casual que nail artists de todo el mundo lo tengan ya como esencial en su paleta de tonos elegantes para este invierno.
Funciona con todos los tonos de piel, no marca imperfecciones, resiste el paso del tiempo y tiene ese efecto óptico de mano cuidada y estilizada que antes reservábamos al nude beige. Pero con más intención. Más moda.
Si has oído hablar de las chocolate milk nails y te preguntas si hablamos del mismo marrón sofisticado, la respuesta es no... aunque son primas cercanas. Mientras el mole brown es un marrón oscuro con matices neutros o ligeramente fríos, las chocolate milk nails se inspiran en un marrón más claro, cremoso y cálido (piensa en el tono del chocolate con leche derretido).
Así se ve el "mole brown" en todas sus versiones (y cómo distinguirlo del chocolate milk)
Lo maravilloso del mole brown es su capacidad para transformarse según la forma de la uña, el acabado y el subtono. En uñas cortas y redondeadas adquiere un aire de manicura parisina.
Cuando el mole brown se usa como acento, se convierte en un detalle moderno que transforma por completo el look de manos, manteniendo su elegancia.
Y en su versión más creativa se atreve incluso con reflejos púrpuras estilo cat eye, demostrando que no es un tono plano ni predecible, sino todo lo contrario.
¿Cómo conseguir el efecto "mole brown" en casa?
Si no quieres esperar a tu próxima cita de manicura para sumarte a esta tendencia, puedes lograr el acabado mole brown desde casa con algunos esmaltes icónicos que capturan a la perfección esa elegancia neutra y profunda que define el tono. Uno de los más fieles a la estética es Marron Glacé de Mavala, un marrón topo frío con matiz grisáceo que se siente clásico pero nada obvio. También lo consigue Freckles de Manucurist, un marrón amaderado sutilmente apagado, ideal para pieles medias y frías.
Otra opción impecable es 860 Crochet Away de Essie, con un punto más intenso y cremoso, perfecto para looks de invierno. Y si buscas un acabado aún más delicado, el tono 105 de Le Vernis de Chanel ofrece una versión suavizada y pulida del mole brown, ideal para quienes prefieren una manicura más luminosa sin perder ese toque sofisticado.
Todos estos tonos comparten esa base neutra con tendencia fría que hace del mole brown un marrón inconfundible, lejos del calor del chocolate o del dulzor del nude tradicional. La clave está en elegir fórmulas con buena cobertura y acabado opaco, que realcen la profundidad.















