El flequillo cortina desfilado llega para quedarse esta temporada Tiene ese punto relajado que parece casual, pero detrás hay intención, tijera y mucho criterio. A diferencia del flequillo cortina clásico, más pulido y simétrico, este juega a desdibujarse, a no marcar tanto el centro y a integrarse con el resto del cabello. Es menos rígido, más imperfecto, ligero y bastante más natural con el paso de los días.
Por eso se ha convertido en el favorito de quienes quieren un cambio sin sentir que se han “hecho un flequillo” de verdad. Se adapta a todos los largos y texturas, algo que no todos los flequillos consiguen. El resultado es un look actual, pero sin fecha de caducidad. Y sí, también tiene ese aire parisino que tanto está de moda .
Aunque queda bien a casi todos los rostros, "es perfecto para rostros ovalados y cuadrados", dice Daniele Sigligliano, director de Blow Dry Bar. "Puede llevarse durante semanas igual de bonito que el primer día", explica, aunque según cómo sea tu pelo (y cuánto crezca) sí que tendrás que retocarlo, más o menos, cada mes.
¿Qué forma de rostro debe evitar el flequillo cortina?
Los rostros muy alargados se equilibran mejor con otros estilos, como el flequillo tupido o el largo tipo Jane Birkin. Y lo mismo sucede con las caras en forma de corazón, a las que favorece más un flequillo baby bang, que llega a la mitad de la frente.
En el bob, el flequillo cortina desfilado actúa como un gesto suave que rompe la geometría del corte. Evita que el look se vea demasiado rígido o serio, algo que a veces ocurre con los bobs rectos. Al ir desfilado, acompaña el movimiento natural del cabello y aporta ligereza al rostro. Funciona especialmente bien en versiones ligeramente despeinadas o con ondas suaves.
Las airy layers y este tipo de flequillo se entienden a la perfección porque comparten la misma filosofía. Todo es sutil, ligero y aparentemente improvisado, aunque no lo sea en absoluto. El flequillo se mezcla con las capas finas y difuminadas sin marcar un inicio claro. Da volumen sin apelmazar y movimiento sin exagerar. Ideal para quienes quieren un cambio que se note, pero sin arriesgar.
El long bob gana muchísimos puntos cuando se combina con un flequillo cortina desfilado. Ayuda a enmarcar el rostro y rompe la sensación de bloque que a veces tiene este largo. Además, estiliza las facciones y suaviza las mandíbulas marcadas. Es muy versátil, tanto con raya al medio como ligeramente ladeada. Y lo mejor: se adapta al día a día sin necesidad de un mantenimiento constante.
En el corte pixie, este flequillo suaviza muchísimo el conjunto y evita que el look se vea excesivamente masculino o radical, algo que frena a muchas a la hora de dar el paso. Al ir desfilado, no crea un contraste muy marcado en la zona frontal, sino que se integra con el resto del cabello corto de forma fluida y natural. Además, permite jugar con el peinado según el día, más pulido o más despeinado.
En el cabello rizado el flequillo cortina desfilado no siempre se reconoce a la primera, y precisamente ahí está la gracia. No busca una forma perfecta ni simétrica, sino adaptarse al rizo y a su movimiento natural. Puede encogerse, abrirse o cambiar según el día, y aun así sigue siendo favorecedor. Aporta equilibrio al rostro y le quita peso visual a la melena. Es un flequillo que no se impone, acompaña.
Si hay un corte que entiende el flequillo cortina desfilado, ese es el wolf cut. Ambos estilos comparten ese punto relajado, un toque rebelde y nada rígido. El flequillo se mezcla con las capas y refuerza ese efecto desenfadado tan característico. Funciona igual de bien en cabello corto, medio o largo, adaptándose a cada longitud sin perder identidad. Es imperfecto, sí, pero con mucha intención.
El mítico corte Rachel en Friends vuelve, pero esta vez con un aire mucho más actual y llevable. El flequillo cortina desfilado encaja a la perfección con esas capas desfiladas que se trabajan principalmente en la zona inferior del cabello para aportar movimiento y cuerpo. Enmarca el rostro de forma favorecedora y aporta dinamismo sin que el corte se vea demasiado “hecho”.
Uno de esos cortes que nunca pasan de moda, y con un flequillo cortina desfilado encuentra el equilibrio perfecto entre tendencia y comodidad. Este tipo de flequillo ayuda a romper la sensación de melena recta y demasiado controlada, aportando movimiento justo en la zona del rostro. Suaviza las facciones, estiliza visualmente el conjunto y hace que el corte se vea más actual sin perder elegancia.
En las melenas XL, el flequillo cortina desfilado es clave para evitar que todo se vea demasiado plano. Aporta movimiento en la zona frontal y equilibra de manera suave y natural la longitud del cabello. Además, hace que el pelo largo resulte más moderno y menos pesado. Es perfecto para quienes no quieren renunciar a centímetros, pero sí refrescar su imagen. Y lo mejor: crece con mucha estilo.
El flequillo cortina desfilado en versión invisible es la opción ideal para las más indecisas. Este estilo se difumina tanto con el resto de la melena que casi no se llega a percibir como flequillo. Aporta suavidad al rostro y un marco muy natural, sin líneas marcadas. Es ese cambio sutil que mejora el conjunto sin que nadie sepa muy bien por qué. Discreto, favorecedor y muy fácil de mantener.