4 tendencias de cirugía y medicina estética facial que liderarán el sector en 2026


Personalización e inteligencia artificial, láseres, exosomas y minilifntings protagonizan los tratamientos profesionales este año


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15 de enero de 2026 - 6:00 CET

Los expertos coinciden en que estos últimos años la belleza y la medicina estética han estado marcados por los "tratamientos caseros" bajo el consejo de TikTok y los tutoriales DIY (hazlo tú mismo). De ahí “el auge del uso de la aparatología doméstica, como máscaras LED, rollers faciales o microcorrientes”, asegura Teresa de Miguel Miró, fundadora del grupo Beldon Beauty. Sin embargo, en el año 2026 esta experta vaticina: “una vuelta a los centros especializados, con el foco puesto en tratamientos menos invasivos donde los exosomas y los péptidos biomiméticos llevarán la batuta. Así como la búsqueda de resultados basados en la longevidad, el largo plazo, la salud, la mente y el bienestar emocional". Y en esta línea ya hay cuatro tendencias claras que vamos a desgranar con la ayuda de los expertos.

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Personalización e Inteligencia Artificial (IA)

La medicina estética está evolucionando a una medicina de precisión y a ello contribuyen los estudios genómicos que se pueden realizar por los procesos de Big Data y el papel de la IA para aumentar la seguridad y la precisión al paciente. Y es que, de los tratamientos estándar de años anteriores se pasa a la personalización y el acierto gracias a herramientas como la IA. “La IA aumenta la precisión diagnóstica del ojo humano y supone un progreso, pues de realizar tratamientos con protocolos estandarizados, con muy pocas variantes individuales, se pasa a un diagnóstico basado en datos, no sólo la observación, y a una propuesta individualizada de tratamiento, según las necesidades individuales de cada persona. La IA lo consigue gracias a la Big Data, que tiene la capacidad de procesar muchos datos, y en función de estos datos almacenados, se procede al diagnóstico preciso de los parámetros recogidos de cada paciente”, explica Jaime Tufet, médico estético y fundador de Clínica Tufet. 

Es decir, si antes se ponían neuromoduladores, rellenos o bioestimuladores de colágeno a todo el mundo, según unas medidas anatómicas estándar fruto de las cuales hemos visto muchas caras prácticamente iguales, ahora la tendencia es la personalización de los tratamientos gracias a la IA. “La inteligencia artificial nos viene justamente a ayudar en ese punto; para evitar que las caras sean todas iguales. Esto lo que permite es analizar la piel, decir también cómo es su envejecimiento actual y prevenir cómo va a ser el futuro. Estas dos cosas unidas nos van a dar un plan de tratamiento que va a ser con mucha más exactitud que los planes de tratamiento estándar que se venían utilizando. Vamos a saber no solo tratar en el momento, sino ir manejando el envejecimiento en el medio y largo plazo sin llegar a distorsionar la cara”, detalla Elena Jiménez, cirujana plástica y estética, y directora médica de Eleca Clinic.

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Y no hablamos de futuro, hablamos de presente porque esto ya es una realidad en las clínicas médico estéticas. Por ejemplo, la Ecografía Cutánea Informada mediante IA en tiempo real: “Esta avanzada tecnología ya está presente en más de 50 clínicas de España (tecnología Nesai). Y mediante ella se obtiene el informe preciso del estado actual de la piel y su capacidad de respuesta a los diferentes tratamientos, orientando también al médico estético sobre cuáles serán los tratamientos más adecuados para el paciente. De manera que, con todos los datos obtenidos es posible pronosticar la evolución de los tratamientos”, asegura el doctor Tufet. Otra herramienta que ya es una realidad son las Imágenes Fotográficas obtenidas mediante algoritmos cuantitativos. “Estas son capaces de analizar, cuantificar y cualificar las características más superficiales de la piel: manchas, poros, arrugas finas, daño solar, alteraciones vasculares y cuantificación de bacterias en los poros”, detalla el Dr. Tufet.

Láseres fraccionados y de picosegundos

Estas tecnologías suponen, en muchos casos, una clara mejora sobre los ultrasonidos o la radiofrecuencia. “El proceso de regeneración es mucho más potente, mucho más activo y además el resultado es más duradero. Mientras que el ultrasonido y la radiofrecuencia actúan sobre una piel que ya existe para estimular a las células, el láser va a cambiarla porque quita capas superficiales buscando justamente la aparición de una nueva. Además, con el láser fraccionado o el de picosegundos vamos a conseguir que la recuperación sea más rápida”, asegura la doctora Jiménez. 

Esto se debe a cómo actúa en el tejido: “Se llaman fraccionados porque su haz de luz está fraccionado. Es decir, es como si el haz tuviese que pasar por un colador, sólo atraviesa por donde están los agujeritos, dejando espacios en el tejido indemnes (no ablativo significa que estas columnas de luz llegan a la dermis sin afectar la capa más superficial de la piel, que es la epidermis), a modo de tablero de ajedrez; zonas tratadas y zonas no tratadas, por lo que el periodo de recuperación es mucho más rápido”, añade el médico Jaime Tufet. 

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En el caso concreto del láser de picosegundos (el tiempo de emisión del disparo del láser es de 10 a 12 segundos) y para el doctor Tufet cambia casi todos los conocimientos previos que se tenían del láser y su interacción con la piel. “En este tiempo tan ultra corto, el láser concentra una cantidad enorme de energía, tanta que podría iluminar una ciudad completa como Madrid. Esta energía a esta velocidad atraviesa la piel y choca en la dermis produciendo una explosión que crea una onda de expansión; todo esto ocurre en la fracción de tiempo de 1 picosegundo”, explica el experto.

En definitiva, este tipo de láseres, en general, van a lograr una reestructuración y aireación del cutis: “De la misma manera que el agricultor ara la tierra para oxigenarla y que tenga mayor calidad, estos láseres oxigenan la piel. Además, aumentan la elastina, que es la proteína que en mayor medida contribuye a la elasticidad de la piel”, cuenta el Dr. Tufet. También disminuyen las arrugas finas, corrigen cicatrices, manchas y tatuajes, mejoran los poros y la textura cutánea, y aumentan el colágeno (proteína estructural) en la piel y el grosor de la dermis. “Es justo el complemento perfecto a los neuromoduladores, a los rellenos e incluso a la cirugía porque es un tratamiento completo de todo el envejecimiento en sus capas”, según la Dra. Jiménez.

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Evolución de los exosomas

Los exosomas supusieron el gran boom de la medicina estética regenerativa a principios del año 2025, pero ahora se conocen sus luces y sombras. Respecto a sus luces: “Lo importante de los exosomas son dos cosas: su contenido (ARN, proteínas y otros elementos necesarios para la salud celular); y su tamaño, que es de 30 a 150 nm. Son mensajeros de pequeñísimo tamaño y de enorme función, las ambulancias que salvan a la célula, la evolución de la medicina estética intervencionista a una medicina estética orientada a la longevidad. Ya se habla de una medicina estética celular. Lo más importante de éstos es su carga y qué célula es su objetivo. Un ejemplo: las nuevas terapias para el cáncer serán exosomas cargados con tratamientos para el cáncer que irán dirigidos a células tumorales”, detalla Jaime Tufet. 

Pero también tienem sombras: “Tienen varios hándicaps. Uno, solo se pueden inyectar los autólogos (obtenidos a través de un análisis de sangre). Dos, no dan volumen ni “paralizan” músculos, por lo que el cambio que producen es sutil. Su objetivo es mejorar la calidad de la piel y están más indicados en personas jóvenes, con la piel apagada, con las primeras arrugas fruto de la exposición solar, o como complemento a otros tratamientos, como los láseres fraccionados y de picosegundos. En general, aportan luminosidad, aumento de la firmeza y de la regeneración cutánea”, según la cirujana Elena Jiménez. Para el doctor Tufet la gran ventaja de los exosomas es la disminución de los efectos secundarios de cualquier tratamiento y la posibilidad de “congelar” el tiempo en el que la piel envejece. “Se pueden utilizar a partir de los 30 años para intentar retrasar el proceso de envejecimiento antes de su aparición”, asegura.

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Auge de los 'miniliftings'

Le hemos perdido el miedo al bisturí y, de hecho, ya hay determinados liftings: ponytail lift, minilifting, lifting de planos profundos o endoscópico que se están posicionando como tratamientos de elección a partir de los 45 años. ¿Por qué? “Primero, gracias a la evolución de la inteligencia artificial nos damos cuenta de que hay un momento en el paciente en el que no vamos a poder generar más colágeno ni reposicionar ciertas estructuras si no es pasando por un lifting en sus distintas versiones. Segundo, las técnicas actuales permiten resultados más rápidos, con un tiempo de recuperación más corto, y, sobre todo, con resultados más naturales. Se ve al paciente más joven no transformado o deformado”, asegura la doctora Jiménez.

Existe un lifting para cada tipo de paciente. Por ejemplo, el ponytail lift está más indicado en pacientes jóvenes (entre 35 y 45 años). “Se centra en la zona de las cejas aunque se puede hacer una ampliación hacia la zona de las mejillas o del malar lateral con un segundo vector de tracción. No hay cicatriz en la zona de la oreja, y éstas quedan escondidas en el nacimiento del pelo”, explica la Dra. Jiménez. En el caso de personas con más flacidez se está realizando el minilifting que se centra en elevar la zona de las mejillas. “Hay que hacer un abordaje más directo sobre la zona de los pómulos. Se trabaja traccionando también dos vectores (uno en la zona malar y otro en la mandibular). La recuperación es muy cortita, de siete días como máximo. Y queda una incisión por delante de la oreja o escondida entre los pliegues anteriores de ésta”, detalla la cirujana Elena Jiménez. 

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Por último, el lifting tradicional se suele realizar cuando ya es necesario tratar la zona del cuello. “Se puede trabajar perfectamente en la zona superior con un lifting endoscópico a nivel de las cejas o combinado con una blefaroplastia, y luego realizar el lifting de plano profundo tanto en la zona facial, como en la zona del cuello, donde se tienen que trabajar estructuras bastante profundas y que se encuentran por debajo de musculaturas como es el platisma”, explica la doctora Jiménez. Con éste último la recuperación puede suponer 15 días y los resultados perdurar 10 años.

A favor de los miniliftings hay que decir que van a reposicionar o volver a colocar estructuras que se habían caído por falta de hueso, paquetes grasos o ausencia de colágeno, que los resultados son inmediatos y naturales y que previenen el envejecimiento con una recuperación más corta. Pero, en contra hay que apuntar que no tratan bien el envejecimiento del cuello. “Nunca van a poder dar un resultado en el cuello como un lifting profundo”, concluye la Dra. Jiménez.

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