Apagas la luz, cierras la puerta y aun así la factura de la luz sigue sin dar tregua. No es solo una sensación: en muchas casas hay un consumo silencioso que suma euros cada día sin que nadie repare en él. Es el llamado gasto fantasma: electricidad que se sigue consumiendo aunque los aparatos estén “apagados”.
El problema está en el modo espera o lo que es lo mismo en el standby al que tan poca importancia damos. Muchos dispositivos parecen inactivos, pero siguen conectados a la red, actualizándose, manteniendo sensores activos o esperando una orden. El resultado: pequeños consumos constantes que, al cabo del año, pueden suponer hasta 80 o 100 euros más en la factura.
Los grandes culpables del consumo invisible
Uno de los más habituales es el decodificador de televisión. Aunque la tele esté apagada, el aparato suele seguir funcionando en segundo plano para arrancar rápido o descargar datos. Desenchufarlo por completo cuando no se usa, especialmente por la noche, puede marcar diferencia.
Otro clásico es el ordenador de sobremesa. En muchas casas se deja en reposo pensando que no consume, pero ese “modo hibernación” sigue costando dinero. Mantenerlo en standby durante todo el año puede suponer entre 10 y 15 euros, más si va acompañado de monitor e impresora conectados.
Las consolas de videojuegos son otro gasto que sumar. Aunque tengan modos de ahorro, muchas siguen activas para descargar actualizaciones o responder al encendido del mando. El consumo es bajo, pero constante, y se acumula mes tras mes si nunca se desconectan del todo.
A estos tres se suman otros dos aparatos muy presentes en los hogares. El primero, el router de internet. Funciona 24 horas al día, incluso cuando todos duermen o están fuera de casa. Apagarlo por la noche o durante ausencias largas puede reducir notablemente el consumo anual.
Y el último suele pasar totalmente desapercibido: cargadores enchufados sin el dispositivo. Móviles, tablets, relojes… aunque no estén cargando nada, siguen consumiendo pequeñas cantidades de electricidad de forma continua.
¿Cuánto se puede ahorrar realmente?
Cada aparato por separado parece insignificante. El problema es la suma. Varios dispositivos en standby, las 24 horas del día, durante todo el año, pueden traducirse fácilmente en decenas de euros extra. En hogares con muchos equipos electrónicos, el ahorro potencial ronda los 80–100 euros anuales solo con un gesto tan simple como desenchufar.
Además del impacto económico, hay otro efecto menos visible y que algunos les interesará más y a otros menos, pero es que además de reducir este consumo innecesario, también baja la huella energética del hogar, algo cada vez más relevante en un contexto de precios altos y mayor conciencia ambiental.








