¿Obligado a pagar la calefacción del vecino? El "sablazo" que miles de propietarios en España no pueden evitar (aún)


Aunque la ley obliga a individualizar el consumo, miles de comunidades siguen repartiendo la factura “en bloque”, lo que fuerza a muchos propietarios a pagar costes que no dependen de su uso real


Mujer encendiendo la calefacción © Getty Images
9 de enero de 2026 - 17:05 CET

Vivir en una comunidad con calefacción central puede convertirse en una fuente de roces y facturas difíciles de entender. Sobre el papel, la normativa empuja a que cada vivienda pague (en parte) por lo que consume, pero en la práctica muchos edificios siguen repartiendo el coste “en bloque” o con sistemas poco transparentes, de modo que el ahorro individual se diluye.

Mujer revisando un radiador © stock.adobe
La calefacción central sigue siendo habitual en miles de edificios antiguos, donde el gasto se reparte entre todos los propietarios

El caso de Fabien, un propietario en Francia que ha intentado que su comunidad individualice los contadores y se ha encontrado con un “no” en junta, funciona como espejo de lo que pasa aquí: la ley puede ir en una dirección y la comunidad, por costes o por falta de información, en otra.

 El gran cambio: ya no vale repartir “a escote” como antes

En España, el Real Decreto 736/2020 regula la contabilización de consumos individuales en instalaciones térmicas centralizadas: si el edificio no está dentro de las excepciones (por inviabilidad técnica o falta de rentabilidad, entre otras), la comunidad debe implantar contadores o repartidores de costes para medir consumos.

El objetivo es que la factura deje de ser un “misterio” y que haya un reparto más racional del gasto. El problema llega cuando la finca no se adapta: el consumo de quien calienta más puede terminar repartiéndose entre todos con un sistema que penaliza al que intenta ahorrar.

 La “trampa” que desconcierta a muchos: “si no enciendo, ¿por qué pago?”

Aquí choca la lógica del consumidor con la vida comunitaria. Incluso con medición individual, la factura suele tener dos capas:

  • Parte variable (consumo): lo que realmente gastas tú. Si cierras radiadores y no consumes, aquí debería notarse.
  • Parte fija (costes comunes): mantenimiento de la caldera, revisiones, tuberías, pérdidas del sistema, gestión, etc. El Real Decreto contempla precisamente la combinación de coste variable y coste fijo.

Y, además, en comunidades de propietarios la regla general es que los gastos comunes se pagan, se usen o no, salvo que exista una exención clara en estatutos o acuerdo válido.

Un radiador en el pasillo de una casa© stock.adobe
Cerrar los radiadores no siempre evita pagar: los costes de mantenimiento de la calefacción central son gastos comunes

¿Puedo “desconectarme” y dejar de pagar?

Desconectarse por tu cuenta (anular radiadores o instalar otro sistema) no suele librarte de los costes comunes del sistema central. Para una exoneración real necesitas que esté prevista en estatutos o que se apruebe correctamente en junta (con mayorías reforzadas, y en algunos supuestos unanimidad si se cambian reglas de reparto).

Qué hacer si sospechas que estás pagando de más

Si crees que vuestra comunidad sigue con un reparto injusto o no se ha adaptado, pide por escrito al administrador/presidente:

  1. Informe de viabilidad/rentabilidad (clave): si la finca está obligada o realmente exenta.
  2. Situación de cumplimiento: qué se ha hecho y qué falta (presupuestos, acuerdos, plazos).
  3. Propuesta de sistema: contadores vs. repartidores, empresa instaladora y coste de mantenimiento.
  4. Cómo se repartirá el fijo/variable y con qué criterio (para evitar “sorpresas” después).

Importante: el incumplimiento de estas obligaciones puede conllevar sanciones que, en la práctica, suelen citarse en el rango de 1.001 a 10.000 euros (según el encaje sancionador y la gravedad), además del coste reputacional y el conflicto vecinal. 

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