Vivir en una comunidad con calefacción central puede convertirse en una fuente de roces y facturas difíciles de entender. Sobre el papel, la normativa empuja a que cada vivienda pague (en parte) por lo que consume, pero en la práctica muchos edificios siguen repartiendo el coste “en bloque” o con sistemas poco transparentes, de modo que el ahorro individual se diluye.
El caso de Fabien, un propietario en Francia que ha intentado que su comunidad individualice los contadores y se ha encontrado con un “no” en junta, funciona como espejo de lo que pasa aquí: la ley puede ir en una dirección y la comunidad, por costes o por falta de información, en otra.
El gran cambio: ya no vale repartir “a escote” como antes
En España, el Real Decreto 736/2020 regula la contabilización de consumos individuales en instalaciones térmicas centralizadas: si el edificio no está dentro de las excepciones (por inviabilidad técnica o falta de rentabilidad, entre otras), la comunidad debe implantar contadores o repartidores de costes para medir consumos.
El objetivo es que la factura deje de ser un “misterio” y que haya un reparto más racional del gasto. El problema llega cuando la finca no se adapta: el consumo de quien calienta más puede terminar repartiéndose entre todos con un sistema que penaliza al que intenta ahorrar.
La “trampa” que desconcierta a muchos: “si no enciendo, ¿por qué pago?”
Aquí choca la lógica del consumidor con la vida comunitaria. Incluso con medición individual, la factura suele tener dos capas:
- Parte variable (consumo): lo que realmente gastas tú. Si cierras radiadores y no consumes, aquí debería notarse.
- Parte fija (costes comunes): mantenimiento de la caldera, revisiones, tuberías, pérdidas del sistema, gestión, etc. El Real Decreto contempla precisamente la combinación de coste variable y coste fijo.
Y, además, en comunidades de propietarios la regla general es que los gastos comunes se pagan, se usen o no, salvo que exista una exención clara en estatutos o acuerdo válido.
¿Puedo “desconectarme” y dejar de pagar?
Desconectarse por tu cuenta (anular radiadores o instalar otro sistema) no suele librarte de los costes comunes del sistema central. Para una exoneración real necesitas que esté prevista en estatutos o que se apruebe correctamente en junta (con mayorías reforzadas, y en algunos supuestos unanimidad si se cambian reglas de reparto).
Qué hacer si sospechas que estás pagando de más
Si crees que vuestra comunidad sigue con un reparto injusto o no se ha adaptado, pide por escrito al administrador/presidente:
- Informe de viabilidad/rentabilidad (clave): si la finca está obligada o realmente exenta.
- Situación de cumplimiento: qué se ha hecho y qué falta (presupuestos, acuerdos, plazos).
- Propuesta de sistema: contadores vs. repartidores, empresa instaladora y coste de mantenimiento.
- Cómo se repartirá el fijo/variable y con qué criterio (para evitar “sorpresas” después).
Importante: el incumplimiento de estas obligaciones puede conllevar sanciones que, en la práctica, suelen citarse en el rango de 1.001 a 10.000 euros (según el encaje sancionador y la gravedad), además del coste reputacional y el conflicto vecinal.






