Joyas millonarias, la actriz más ágil y un abrazo de consuelo... los momentazos que siempre recordaremos de los Oscar 2018

La velada estuvo repleta de anécdotas, detalles y momentos que hicieron reir y emocionaron a partes iguales

Por hola.com

Muchas son las curiosidades que, tras una noche de premios, se quedan para siempre en la memoria colectiva. La entrega de los Oscar de Hollywood ha sido de nuevo una velada llena de emociones, repleta de anécdotas y detalles que hacen reír, sorprenden y conquistan. Hacemos un repaso por esa cara B de los premios, esos gestos espontáneos que no están en el guion y que siempre se convierten en lo que más se recuerda, por su originalidad sobre todo. Sobre el escenario del Dolby Theatre hubo discursos emotivos, abrazos y muchas bromas. Una de las más divertidas, cuando Jimmy Kimmel se fue con Guillermo del Toro, Margot Robbie, Gal Gadot y Lupita Nyong’o a un cine cercano, interrumpiendo la película y repartiendo chucherías entre el público. “Hola a todos. No sé si sabéis quiénes somos. Estáis en directo. Hemos venido a daros las gracias por ir al cine” dijo Kimmel.

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Y es que el presentador, cuyo “yo niño” apareció en algún momento de la noche –literalmente salió un pequeño que se encargó de presentar a las estrellas de Star Wars-,  fue el encargado de imponer ritmo y agilidad a una velada en la que se recalcó que los agradecimientos tenían que ser breves.

Para animar a los premiados a cumplir las normas, nada mejor que darles un galardón extra: el que pronunciara el discurso más corto se lo llevaba. Y el vencedor en esta original “categoría” fue Mark Bridges, con su Oscar al mejor diseño de vestuario por El hilo invisible. ¿El premio? Se lo entregó Helen Mirren, que casi parecía estar en algún concurso tipo El precio justo cuando le dijo que se llevaba una moto acuática Kawasaki (valorada en 15.000 euros).

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Este año, para evitar errores como los de la pasada edición, los sobres con cada uno de los premiados llevaban estampada la categoría correspondiente. Así Warren Beatty y Faye Dunaway, que esta vez volvieron a entregar el Oscar a la mejor película, no se equivocaron. ¡Menos mal! Emocionante fue el discurso de Rachel Shenton, que ganó la estatuilla al mejor corto por The silent child, y expresó su agradecimiento en lenguaje de signos (se lo había prometido a su compañera de reparto en dicho título, Maisie Sly, de seis años que es sorda) o la aparición del cocinero español José Andrés mientras sonaba el tema Stand up for something, el tema de la película Marshall, una de las nominadas, con la bandera de Puerto Rico (lleva meses repartiendo comida entre los más necesitados del país, que aún se recupera del desastre del huracán María).

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La entrega del Oscar a Kobe Bryant, primer jugador de la NBA nominado que se lleva el galardón (al mejor corto de animación por Dear Basketball) y el abrazo que se dieron las “no ganadoras” (nadie pierde cuando al menos ha sido nominado) en la categoría de mejor actriz, Meryl Streep, Margot Robbie, Saoirse Ronan y Sally Hawkins, se unieron a la broma de Jodie Foster, que subió al escenario con sus muletas para entregar el premio a la mejor actriz. "Streep, me has hecho un 'Yo, Tonya'" dijo Foster, a lo que Jennifer respondió: "A Mi me lo hizo una vez". Se refería, de modo cómico claro, a que Meryl Streep la habría lesionado, igual que ocurre en la película Yo, Tonya, que cuenta la historia del ataque de la patinadora Tonya Harding a su compañera  Nancy Kerrigan -se dijo que Harding había contratado a alguien para que atacara a Kerrigan-.

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Jennifer Lawrence, que ha dicho que se tomará un año sabático, se convirtió en el alma de la fiesta. Esta experta en acaparar flashes con sus ocurrencias no dudó un segundo en saltar por encima de la butacas para llegar a su asiento. ¿Para qué dar vueltas si se puede tomar  un atajo? Eso sí, sin derramar una gota de la copa de vino blanco que llevaba en la mano, ¡todo un derroche de agilidad! El mismo que demostró la actriz Rita Moreno que demostró que se puede mantener la figura a pesar del paso del tiempo: se metió en el mismo vestido con el que, hace 57 años, recogió su Oscar a la mejor actriz de reparto (por su papel en West Side Story).  Igual de espectacular este modelo vintage que las joyas de Salma Hayek, que desfiló por la alfombra roja con piezas valoradas en más de tres millones de euros: un collar de diamantes que cubría sus hombros y espalda y pendientes y anillo también de diamantes. Por cosas así, los Oscar vuelven a escribir su página en la historia.