Alba Flores viene de triunfar en las tablas del Teatro de la Abadía con LIBRES!!!, la obra dirigida por Andrés Lima en la que se recupera la historia de algunas mujeres que lucharon para conseguir derechos que, ahora, consideramos fundamentales, pero que hace no mucho quedaban relegados a la esfera masculina. En su interpretación, la joven del clan Flores canta, baila, dicta, interpreta y hace reír, pero mucho, a los espectadores.
Apenas unos días después de la última función, el pasado 11 de octubre, la actriz y directora ha sorprendido al hacerse un tatuaje que, no solo se relaciona directamente directamente con su apellido, también con su historia familiar. "Le tatué unas flores a Alba Flores. Como soy la persona más distraída y torpe del mundo, tuve que preguntarle si de verdad era ella. Y sí, era ella, y encima fue majísima y me dejó hacerme una foto con una sonrisa enorme. Historia de España", ha dicho el tatuador, Sebas Astre, que ha compartido un vídeo en redes sociales en el que muestra el resultado final.
Alba ha escogido la zona inferior de la pierna para tatuarse dos flores, una roja y una violeta. La primera parece un clavel. Aunque desconocemos si el dibujo tiene un significado personal, las flores son, sin duda, una alegoría a su nombre y herencia. Su padre, Antonio Flores, fallecía en 1995, un año después de que en su álbum Cosas Mías le dedicase una canción a su pequeña, Alba, como su nombre. "Tan bonita, tan morena/Tan gitana como era/ La flor que siempre quise en mi jardín", esos son algunos de los preciosos versos que el intérprete y compositor le dedicaba a su hija, fruto de su relación con Ana Villa. Antonio falleció cuando Alba tenía ocho años, una pérdida que marcó a la actriz y que, en 2025 narró su realidad con el estreno de Flores para Antonio, el laureado documental por el que ganó un premio Goya.
El documental con el que (re)descubrió a su familia
"En el documental he abierto las entretelas de mi familia, que digo yo, qué sentido tiene esto para el público, y es porque, de alguna manera, el gran público siempre ha sido parte de nuestra familia, hemos sido artistas siempre, para mi constelación familiar era imprescindible devolverles la historia", dijo la actriz en su visita a La Revuelta con motivo de la promoción del filme, que ahonda en la historia de su padre, principalmente, pero en el que también aparecen sus tías Rosario y Lolita, para ayudarla a comprender e investigar sobre algunos de los capítulos familiares que han narrado su vida.
En su visita al programa dirigido por David Broncano, Alba contó que, al cumplir los años con los que su padre se despidió del mundo, hizo una celebración especial y atípica junto a su familia. "Tuve que hacer un ritual cuando cumplí los 33 años. Hice una cosa muy sencilla: hice una tarta Sacher, y le dije a mi familia que necesitaba que sopláramos todas las velas y compartirla con ellos, y que, de alguna manera, me acompañaran para darme permiso para vivir más que mi padre", contó emocionada.
"Él era muy natural, no ocultaba nada", dijo entonces de su padre. "En la película hay vídeos caseros y me he dado cuenta de que, en mi familia, no hay mucha diferencia de cómo somos en casa a cómo somos en público", explicó. "Sentimos a la gente muy cerca". No hay duda de que ser una Flores es una gran responsabilidad, pero la intérprete ha demostrado tener el desparpajo natural presente en su árbol genealógico. No en vano, recordó en el programa de La 1 una de las frases célebres que Antonio entonó para explicar el peso del apellido familiar: 'Yo desde que salí de la vagina de mi madre ya hicieron una foto'. "Es una condición particular que hace que tengas que hacerte preguntas", aunque no dudó en mostrar lo orgullosa que se ha sentido siempre de ser una de ellos. "Ahora podemos celebrar más quiénes somos, estoy muy contenta".










