Fernando Fitz-James Stuart hace historia como pregonero en Alba de Tormes: el emotivo discurso con el que honra a su abuela, la duquesa De Alba


Desde el balcón consistorial de la villa ducal, el duque de Huéscar ha reafirmado los estrechos lazos históricos


Jose MorenoREDACTOR ESPECIALIZADO EN REALEZA
Actualizado 15 de octubre de 2026 a las 18:20 CEST

El destino de los Alba se ha ido entrelazando a lo largo de los siglos a través de la historia, la tradición y la preservación de una dinastía que perdura en el tiempo. Ahora, Fernando Fitz-James Stuart y Solís —actual duque de Huéscar y futuro XX duque de Alba— se ha convertido en el gran protagonista de sus propias palabras a través de un pregón que guardaba una historia incompleta que, con su voz, alcanza una nueva dimensión. Es por ello que el heredero de la Casa de Alba se ha trasladado hasta el balcón consistorial de Alba de Tormes para continuar con una tradición muy arraigada en la dinastía, reforzando así los históricos lazos que la familia mantiene con la villa ducal. 

Fernando Fitz-James Stuart, duque de Huéscar, se dirige a los vecinos desde el balcón del Ayuntamiento de Alba de Tormes© Ayuntamiento de Alba de Tormes
Fernando Fitz-James Stuart, duque de Huéscar, se dirige a los vecinos desde el balcón del Ayuntamiento de Alba de Tormes

Las palabras que estrechan lazos

La Plaza Mayor de Alba de Tormes se ha convertido en el escenario de uno de los eventos más arraigados en la dinastía de los Alba, que en esta ocasión ha tenido al duque de Huéscar como gran protagonista tras recoger el testigo de su propio padre, Carlos Fitz-James Stuart y Martínez de Irujo, XIX duque de Alba. Un emotivo acto en el que Fernando quiso trasmitir sus profundos sentimientos hacia el epicentro histórico de su Casa: "Alba de Tormes no es solamente la tierra de mis antepasados, es también mi tierra y hoy me siento un albense más", confesó durante el pregón pronunciado en la tarde del 14 de octubre, poniendo el broche de oro a una visita que dejó imágenes para la posteridad. Fue en ese mismo discurso donde el duque de Huéscar quiso enfatizar la historia compartida desde 1472, momento en el que el rey Enrique IV otorgó a García Álvarez de Toledo el título de duque de Alba de Tormes. Una intervención en la que, además, el heredero al ducado tuvo muy presente al personaje más célebre de la estirpe, Fernando Álvarez de Toledo, recordado a lo largo de los siglos como el Gran Duque de Alba. 

El futuro XX duque de Alba pronuncia por primera vez en solitario este emotivo discurso© Ayuntamiento de Alba de Tormes
El futuro XX duque de Alba pronuncia por primera vez en solitario este emotivo discurso

Paralelamente, el heredero evocó el estrecho lazo espiritual con Santa Teresa de Jesús, impulsado por su amistad con la duquesa María Enríquez. Un vínculo que ilustró con un emotivo pasaje histórico: el envío a su antepasado del Libro de la Vida durante su confinamiento. "Teresa había conocido el mundo desde la clausura y el Gran Duque desde los campos de batalla; dos vidas aparentemente opuestas encontrándose en un libro", destacó con elegancia ante los vecinos de la villa. El pregón también quiso mirar hacia el futuro con la nueva Cátedra "Alba de Tormes y la Mística Española", puesta en marcha junto a la Universidad de Salamanca y la Orden de los Carmelitas Descalzos. La iniciativa nace con la idea de mantener vivo el legado histórico y acercarlo a nuevas generaciones, atrayendo a investigadores y demostrando que el pasado todavía tiene mucho que aportar al presente. "Disfrutad de vuestra tierra y de vuestra gente, abrazad a quienes queréis, recordad a quienes ya no están y recibid con alegría a quienes regresan", dijo Fernando Fitz-James Suart y Solís antes de cerrar el pregón, trasladando un mensaje lleno de cariño que puso el broche final al pregón y que fue recibido entre vítores y aplausos por los asistentes.

Durante su intervención, Fernando quiso ensalzar la valiosa huella del Gran Duque de Alba© Ayuntamiento de Alba de Tormes
Durante su intervención, Fernando quiso ensalzar la valiosa huella del Gran Duque de Alba

Un pregón que el propio Fernando ha pronunciado por primera vez en solitario, marcando un hito personal como heredero al ducado de Alba y siguiendo así los pasos de los miembros de la dinastía que a lo largo de las décadas se han ido convirtiendo en pregoneros de Alba de Tormes. Fue hace casi tres décadas cuando Cayetana, la eterna duquesa de Alba, se trasladó hasta el enclave para ser pregonera de la misma forma que lo ha hecho hoy el joven y carismático Fernando, quien ya pudo ser testigo del ambiente de la villa en 2007, aunque de la mano de su padre Don Carlos, quien se convirtió en la voz de una noche que ahora ha protagonizado su propio heredero. Un momento lleno de magia que, en cierto modo, se ha transformado en una excepcional velada repleta de historia.