La madre de Koke Resurreción, Ana Merodio Borja, ha fallecido este martes en Madrid. El capitán del Atlético de Madrid tenía esta noche un compromiso de Liga de Campeones -el conjunto rojiblanco se enfrenta al Manchester United en el Estadio Metropolitano-, y ha anunciado que se guardará un minuto de silencio y se llevarán brazaletes negros para rendirle homenaje. Su hermano, Borja Resurrección, también está asociado al Atlético, siendo entrenador del Juvenil A. "Desde el Atlético de Madrid queremos expresar nuestro más sentido pésame a todos sus familiares y amigos y en especial a Koke, capitán del primer equipo, y a Borja Resurrección, segundo entrenador del Juvenil A. Descanse en paz", ha dicho el club en un comunicado oficial emitido hace unos minutos. Koke, como ya se ha confirmado, no formará parte de la convocatoria del conjunto rojiblanco para medirse al equipo inglés.
Asimismo, el Atlético de Madrid ha explicado que ha pedido a la UEFA -la organización encargada de la competición continental- permiso para guardar el minuto de silencio antes de que el balón comience a rodar en el partido que, esta noche, les enfrentará a los 'Red Devils'. "Nuestro club solicitó a la UEFA autorización para guardar un minuto de silencio tanto en el partido del primer equipo como en el encuentro de la UEFA Youth League, así como para que los jugadores pudieran portar brazaletes negros", explican. "El organismo rector del fútbol europeo ha concedido su autorización para rendir este sentido homenaje en recuerdo de la madre de nuestro capitán y de nuestro entrenador del Juvenil A. Asimismo, en señal de respeto a su memoria, la bandera rojiblanca del Riyadh Air Metropolitano ondea a media asta".
"Mamá, gracias por ser una gran luchadora, día a día ser la mejor madre del mundo y un ejemplo para todos de superación. Gracias a ti soy la persona que soy. ¡Eres única! ¡Te quiero mucho!", expresó hace casi una década cuando le felicitó el 57 cumpleaños. Ana Merodio ha sido un pilar fundamental en la carrera deportiva de sus hijos. En una entrevista con ICON El País de 2016, Koke ahondó en sus raíces humildes en Vallecas, y habló sobre su familia, incluida su madre, y su infancia sin excesivos lujos. En aquel piso del barrio, el jugador compartía habitación con su hermano Borja, tres años mayor. "Siempre iba con los mayores. Con él, con mi primo. Mi madre decía a mi hermano: 'Cuida del niño'. Y ahí estaba yo, rodeado de chicos más mayores". Preguntado entonces por cuál había sido el día más feliz de su vida, Koke respondía: "Cuando a mi madre le hicieron un transplante de corazón y salió todo bien. Fue hace siete años".
Ana, junto a su marido, Eugenio, el padre de Koke y Borja, fue una de las grandes responsables de que ambos tuviesen la implicación que tienen en el Atlético de Madrid: sacrificó muchas cosas para que el canterano, ahora capitán, no se perdiera ningún entrenamiento o partido -por todos es sabido que el calendario deportivo no es cosa menor y requiere de una implicación completa, también a nivel económico-. Cuando el Atlético de Madrid perdió la agónica final de la Champions League de 2014 ante su eterno rival, el Real Madrid, lo primero que hizo el actual capitán fue llamar a su madre. "Fue un momento muy duro, el más duro de mi carrera. A la primera persona que llame fue a mi madre, que estaba en el estadio. Es un recuerdo complicado, la verdad. Hablamos y me dijo: 'Tranquilo, que habéis hecho un año espectacular'. Y no me dijo nada más. Y ya está", recordaba en El País.
Sobre cómo su primer contrato abultado le permitió cambiarle la vida a sus progenitores, Koke admitía que "no son gente de lujos", pero que intentaba hacer todo lo posible para que su vida fuese un poco más fácil y cómoda que en aquel estrecho piso de Vallecas en el que se criaron. "Intento que tengan todo lo que necesitan. Pero tampoco son gente de lujos. Yo siempre estoy ahí para ayudarles", admitía a ICON. Su padre trabajaba en una fábrica de cervezas y su madre era ama de casa. Su salto al fútbol profesional llegó con diversos regalos con los que respondía a todos los sacrificios que Ana y Eugenio habían hecho por él: una casa en Rivas (al este de Madrid), un coche para su padre, y los servicios de un fisioterapeuta que acudía a la nueva casa para atender algún problemilla de la madre en las articulaciones. Eso era en 2016. Diez años después, el capitán del Atlético vive uno de los días más complicados al despedirse de la mujer que ha sido apoyo, pilar y, ante todo, una madre ejemplar.









