Ya hay una imagen que resume toda una historia de amor: la de Sandra Barneda y Pascalle Paerel después de darse el “sí, quiero”. La periodista y la empresaria holandesa se han casado este sábado 10 de octubre en Candeleda (Ávila), tras cuatro años y medio de discreta relación. Un enlace lleno de emoción y complicidad que marca el comienzo de una nueva etapa para la pareja. La presentadora, que llegó del brazo de sus padres, Miguel y Blanca, acaba de casarse en una emotiva ceremonia civil celebrada en la localidad abulense.
En torno a las 13:00 horas, Sandra hacía su entrada y se desvelaba uno de los secretos más esperados de la jornada: su look nupcial. Para su gran día, la periodista ha confiado en Alvarno, la firma de sus amigos Arnaud Maillard y Álvaro Castejón, que han creado para ella un diseño de inspiración disco y setentera, con un inconfundible aire rockero y chic. Por su parte, Pascalle ha apostado por Rosa Clará para su vestido de novia.
Aunque ambas habían querido mantener el misterio sobre sus respectivos diseños hasta el último momento, sus estilismos estaban perfectamente armonizados. “Fue como estar dentro de una película. Pensé: “Madre mía, es verdad, me voy a casar”, confesaba Sandra al verse en el espejo durante las pruebas.
Sandra ha llegado al altar del brazo de sus padres, Miguel y Blanca, que la han acompañado en uno de los momentos más emocionantes de su vida. Pascalle, por su parte, ha hecho su entrada junto a su padre, Pawl. Durante la ceremonia, ambas han permanecido de cara a los invitados, con las filas mezcladas, en una disposición que ha reflejado el espíritu de unión y cercanía de la celebración.
De una aplicación de citas a una noche mágica en París: la historia de amor de Sandra y Pascalle
Detrás de la imagen de las dos recién casadas hay una historia de amor que comenzó de la manera más inesperada. Hace algo más de cuatro años, Sandra Barneda, con el corazón “tocado” y pocas expectativas en el universo de las citas digitales, decidió abrirse de nuevo al amor animada por sus amigos más cercanos.
Se creó un perfil en una aplicación de citas y, entre todas las conversaciones posibles, hubo una que destacó desde el primer instante: la de Pascalle. “Fue como encontrar una aguja en un pajar. Solo utilicé aquella aplicación para hablar con ella”, recuerda Sandra.
Poco después, la comunicadora puso rumbo a República Dominicana para grabar durante más de dos meses. La distancia, lejos de enfriar la conexión, terminó convirtiéndose en una aliada. Sin videollamadas ni llamadas telefónicas, comenzaron a conocerse a través de la palabra escrita, intercambiando un mensaje al día que, con el paso del tiempo, se hacía cada vez más largo y profundo.
Cuando llegó el momento de encontrarse cara a cara, ambas eligieron un punto intermedio entre Madrid y Ámsterdam. París fue el escenario de aquella primera cita a ciegas, que tuvo lugar en mitad de la noche después de varias horas de retrasos en los trenes. Un encuentro que ninguna de las dos olvidaría.
“Nos dimos un abrazo enorme y, desde ese instante, nunca nos soltamos”, recuerda Pascalle. Madre de una niña pequeña, la empresaria neerlandesa encontró en Sandra a su compañera de vida, mientras que la periodista catalana descubrió en ella, en su firmeza dulce y su sensibilidad, “la belleza del amor” que llevaba tanto tiempo buscando.





