Blanca Romero está aprendiendo a convivir con una de las ausencias más dolorosas de su vida, la de su padre. Nadie te enseña a gestionar el vacío que deja alguien que ha sido tu referente, tu apoyo y una presencia constante durante tantos años. De repente, el mundo sigue girando, las obligaciones y la rutina continúan como si nada hubiera pasado, pero para quien atraviesa esa pérdida, hay algo que ha cambiado para siempre. Han transcurrido dos meses desde que la actriz tuvo que despedirse de Rafael Pablo Romero, fallecido el pasado 9 de agosto a los 81 años, y ahora ha querido rendirle un emotivo homenaje recuperando unas imágenes de su juventud.
Blanca ha compartido en sus redes sociales varias fotografías en blanco y negro de su padre toreando cuando tenía solo 20 años. En ellas podemos verlo en la plaza de toros de Cortegana, en Huelva, una tierra a la que siempre estuvo muy unido. Unas imágenes que nos permiten conocer cómo era Rafael Romero de joven y descubrir su pasión por los toros, donde era conocido como "Romerito". Para acompañar este recuerdo, la intérprete ha elegido la canción Fandangos de Huelva, de Kiki Morente, una elección que no parece casual, ya que su padre era natural de esta provincia andaluza. Un homenaje sencillo, pero lleno de cariño, con el que la actriz demuestra que, aunque pasen los meses, su padre sigue estando muy presente en su vida.
No es la primera vez que Blanca deja constancia del profundo cariño que sentía por su padre. Cuando falleció, después de varios meses con un delicado estado de salud, la actriz compartió una carta de despedida que reflejaba hasta qué punto Rafael había sido fundamental tanto para ella como para sus hijos, Lucía y Martín.
"Te vamos a echar tanto de menos. Vuela alto torero. Luci y Martín no solo pierden al mejor abuelo del mundo, también pierden a un padre. Gracias por todo, papá, sin tu ayuda habría sido imposible. Te quiero mucho. Hasta siempre", escribió entonces junto a varias fotografías familiares.
Rafael Romero, el abuelo que fue como un padre para Lucía Rivera
Rafael Pablo Romero no solo ocupaba un lugar imprescindible en la vida de Blanca. También había desempeñado un papel muy importante en la crianza de sus nietos, especialmente de Lucía Rivera, quien siempre ha reconocido el estrecho vínculo que mantenía con sus abuelos.
De hecho, tras su fallecimiento, la modelo quiso despedirse de él con unas palabras que evidenciaban la complicidad que los unía.
"Ojalá poder rebobinar y volver atrás. Todos te sentimos cerca. Te has ido por la puerta grande Romerito. Eres imborrable", escribió. Y terminó su mensaje con una declaración que resumía lo que su abuelo había significado para ella: "Siempre serás mi mejor amigo".
Para la familia, Rafael era mucho más que un abuelo. Había sido una figura paterna, un apoyo cotidiano y una presencia fundamental en sus vidas. Por eso, su ausencia ha supuesto un cambio profundo para todos ellos.
Cómo afronta Blanca Romero la muerte de su padre
Los últimos meses de vida de Rafael Romero no fueron sencillos. En octubre de 2025 tuvo que ser hospitalizado a causa de una complicada enfermedad y Blanca regresó a Asturias para acompañarlo. Durante aquel periodo, la actriz habló públicamente de la importancia del cariño familiar y del estado de ánimo durante una enfermedad.
Tras su muerte, la protagonista de Pura Sangre ha tratado de recuperar poco a poco sus rutinas, apoyándose en sus seres queridos, el deporte y los pequeños placeres cotidianos. Dos semanas después del fallecimiento de su padre, compartió una frase que reflejaba su voluntad de seguir adelante pese al dolor: "La vida sigue y bailaremos hasta el final".








