Luka Modric atraviesa un momento pleno en el ámbito personal y familiar. El admirado futbolista ha querido compartir con sus seguidores una estampa entrañable cargada de afecto con motivo del noveno cumpleaños de su hija pequeña, a quien se refiere tiernamente como su "princesita". A través de sus redes sociales, el jugador ha publicado una bella secuencia de imágenes en la que se le observa secándole el cabello con mimo, paseando con ella a hombros o compartiendo miradas cómplices en las que salta a la vista el asombroso parecido físico que ambas niñas guardan con su progenitor, siendo la auténtica viva imagen de su padre. Junto a estas entrañables fotografías, el deportista acompañó una dedicatoria repleta de cariño: "¡Feliz cumpleaños a mi hermosa y muy especial princesita! ¡Te quiero muchísimo!".
Esta celebración coincide en el tiempo con otro gran motivo de alegría para el centrocampista, los progresos de su hija mayor, Ema, en el mundo del fútbol. A sus 13 años, la mayor de las hijas del astro croata se ha incorporado oficialmente al Cadete femenino del Real Madrid, la entidad donde su padre se convirtió en un mito viviente. Una coincidencia repleta de simbolismo que llena de orgullo a toda la familia Modric y que refuerza aún más su estrecho lazo con la capital española.
El esperado regreso al Real Madrid
Nacida en abril de 2013, Ema ha crecido respirando el ambiente futbolístico desde la cuna. Tras dar sus primeros pasos en la cantera del Madrid CFF y defender durante una temporada la camiseta del AC Milan, donde conquistó la Copa Garino tras marcar un gol decisivo frente al Sassuolo, la joven inicia ahora una nueva etapa deportiva a las órdenes del entrenador Héctor Bueno. Su devoción por este deporte no toma de sorpresa a su entorno, de hecho, el propio Luka ya anticipaba el talento de la joven durante las celebraciones de la Copa del Rey en 2023, cuando afirmó convencido: "Va a ser mejor que papá, seguro".
Una devoción compartida entre padre e hija
Para el jugador croata, ver a su hija mayor formarse como mediocentro, la misma posición en la que él ha hecho historia, supone un motivo constante de motivación y alegría. En una reciente entrevista, Modric abrió su corazón para explicar la profunda conexión que le une a su hija y cómo vive ella su pasión deportiva: "Cuando ella me mira, recuerdo por qué sigo adelante. Mi hija también juega al fútbol. No como un pasatiempo cualquiera: lo siente de verdad. Se le iluminan los ojos cuando entra a la cancha".
El astro croata destaca también la fascinación con la que Ema observa su trayectoria profesional y la complicidad cotidiana que existe entre ambos tras los compromisos deportivos: "Me observa, me estudia, me hace preguntas. Y cuando vuelvo a casa después de un entrenamiento pesado o de un partido en el que no me tocó arrancar, se me cuelga del cuello y me suelta, con total naturalidad: 'Papá, ¿cuándo vuelves a jugar?'".
Una saga de herederas de leyenda
El desembarco de Ema en la Ciudad Real Madrid coincide con la presencia de otras jóvenes promesas de ilustre apellido, como María González (hija de Raúl González), Manuela da Silva (hija de Roberto Carlos) o Bibiana Casquero (hija de Javier Casquero). Al término de un reciente encuentro internacional en el estadio Sánchez-Pizjuán, Luka abandonaba las instalaciones junto a sus dos hijas cuando se le comentó entre sonrisas que Ema podría arrebatarle en un futuro el estatus de leyenda del club. Ante la sugerencia, el centrocampista croata no ocultó su enorme orgullo de padre y respondió con total sencillez: "Ojalá".









