Hay sueños que llegan de golpe y otros que se construyen poco a poco, casi sin hacer ruido. El de Lucía lleva más de media vida creciendo con ella. Desde que tenía cinco, años comenzó a sentir interés por la actuación, y hoy, con 27, disfruta de más de media vida volcada en ella. Con el éxito de Animal atraviesa uno de sus mejores momentos, donde tras años de castings, personajes y algún que otro “no”, el teléfono empieza a sonar. Lucía habla de su profesión como se habla de un gran amor, ese que te salva de todo lo malo y te hace reenamorarte todos los días de tu vida. Hoy nos cuenta quién es realmente y cuál ha sido su camino hasta aquí.
Tu último estreno fue Animal, en Netflix, serie en la que interpretas a Uxía y de la que acabas de grabar las próximas temporadas. ¿Crees que ha marcado un antes y un después en tu carrera?
Sí, siento que Animal ha marcado un cambio en mi carrera y ha sido el proyecto que más reconocimiento me ha dado, pero no viene de repente ni de la nada.
Llevas una vida dedicada a la actuación; debutaste con ocho años y hoy tienes 27. ¿En qué momento crees que estás?
Creo que estoy en un buen momento en el que no paro de avanzar y crecer como actriz. Ha sido muy progresivo y siento que cada vez llegan más oportunidades, tanto por parte de la industria como por parte del público.
"Animal ha marcado un cambio en mi carrera. Ha sido el proyecto que más reconocimiento me ha dado, pero no viene de repente ni de la nada"
No es el éxito de un proyecto aislado, sino el resultado de una carrera que llevas construyendo desde niña.
Exactamente, todo muy progresivo. Nunca me pasó lo de que me llamen directamente, y ¡me está pasando por primera vez! Es superemocionante, la verdad, porque es una cosa que oyes que pasa y, de repente, te pasa a ti y dices: “Pero, ostras, a ver si va a ser que me voy a poner de moda”. ¡Qué miedo y qué ilusión!
Qué vértigo, ¿no? ¿Cómo recibes estas llamadas?
Siempre desde el agradecimiento; me considero una chica superafortunada. Siento que todavía me queda mucho por mejorar y mucho por crecer y que cada vez tengo retos mayores como actriz, y eso es bueno. Siento que las cosas llegan cuando tienen que llegar.
Aparte de “Animal”, ¿qué proyectos tienes este año?
Estoy en un momento con muchísima cantidad de trabajo. Llevo desde noviembre sin parar y seguiré hasta abril de 2027. Tengo próximos papeles de mujeres protagonistas. En octubre estreno La maleta, una comedia de acción dirigida por Carlos Therón que protagonizo interpretando a Laura.
"Empecé en esto como un juego y, a día de hoy, para mí sigue siendo un juego», nos explica la actriz, que comenzó a trabajar con ocho años"
¿Cómo son estos últimos personajes?
Laura es una antiheroína, pero espero que empaticen con ella, aunque aparentemente haga todo mal y moralmente no sea la mejor persona del mundo. Me gusta muchísimo que me den este tipo de personajes. Uxía, en Animal, también es un personaje muy errático, no es nada lineal. Siento que no es un cliché, que es muy humana en el sentido de que hace lo que puede con lo que tiene. No aparece en la serie sabiendo cómo vivir, sino que aprende.
Su historia
¿Cómo recuerdas tus inicios? ¿Siempre tuviste claro que este era tu sueño?
Sí. Empecé porque era muy tímida. Entonces me apuntaron al teatro municipal de Rivas (Madrid) y me encantó. Recuerdo que allí se hizo un casting para un cortometraje y me cogieron. Descubrí mi vocación porque sobre el escenario me sentía más yo que en ningún otro sitio.
¿Y tus padres te apoyaron?
Bueno, esto fue como con cinco años y me tiré pidiéndoselo hasta los ocho, cuando ya me hicieron más caso. Siempre me han apoyado y protegido.
¿Sientes que, aun así, a pesar de esa protección, tuviste que madurar antes?
Yo empecé en esto como un juego y, a día de hoy, para mí sigue siendo un juego. No quiero perder nunca esa sensación. Pero, claro, no deja de ser un trabajo. Tienes que lidiar con el cansancio, las horas de estudio, los horarios de un rodaje… Una niña tiene menos interiorizada esa disciplina. Pero yo siempre fui responsable y gestioné todo sin problema.
Con 18 años te mudaste sola a Londres. ¿Qué aprendiste de aquella Lucía que tuvo que buscarse la vida lejos de casa?
Acababa de terminar la primera temporada de Estoy vivo. Creo que compaginar tu carrera con otros trabajos es algo muy común cuando quieres ser actriz. Trabajé de camarera, en la cocina de un restaurante y en una discoteca. Recuerdo que allí “me desmelené” y fue donde viví realmente mi adolescencia y aprendí a conocerme.
¿Cuál crees que fue la primera gran puerta que se te abrió y por la que más te recuerdan?
Creo que Física o Química o Estoy vivo.
"Vivo el trabajo de una manera muy personal. La interpretación es un lugar de mucha valentía, pero también de mucha fragilidad y vulnerabilidad"
A lo largo de tu carrera, ¿qué papel recuerdas que te haya marcado especialmente?
Inma, en La reina del pueblo, de Raúl Navarro, fue mi primer “prota” y también la primera comedia que hice. Yo no me consideraba nada graciosa ni pensaba que fuera una actriz que pudiera hacer comedia.
¿Qué personas de tu profesión te han marcado o recuerdas con especial cariño?
Ahora mismo te diría Luis Zahera. Le considero mi amigo, mi cómplice y un aliado absoluto dentro y fuera del set. Aprendo muchísimo de él, le quiero y tengo una confianza brutal. Vivo el trabajo de una manera muy personal, me implico mucho y me gusta hacer equipo. La interpretación es un lugar de mucha valentía, pero también de mucha fragilidad y vulnerabilidad, así que prefiero vivirla desde el amor y el compañerismo.
"He tenido tres rupturas en mi vida y las tres han sido justo antes del rodaje de uno de esos proyectos más 'cambiavidas'; siempre me han sanado"
¿Te ha ayudado alguna vez tu trabajo a salir de un momento oscuro de tu vida?
Sí. Mi profesión me ha salvado mil millones de veces, es mi salvavidas personal. Estoy enamorada de ella, vivo por y para la actuación, aunque precisamente por eso también me provoca mucho dolor. Recibo muchos “noes” que me generan inseguridades y me hacen cuestionarme si soy buena o si estoy tomando las decisiones correctas. En el instituto sufrí “bullying” y nunca sentí que encajara. Eso cambió cuando fui a mi compañía y escuela de teatro, donde encontré mi sitio. La actuación me ha dado un sentimiento de pertenencia y un lugar seguro que no he encontrado en ningún otro sitio. También me ha acompañado en momentos difíciles, como los desamores. De hecho, todos los grandes proyectos que he hecho han llegado justo después de una ruptura.
No me lo puedo creer. ¡Qué coincidencia!
Sí, sí. He tenido tres rupturas en mi vida y las tres han sido justo antes del rodaje de uno de esos proyectos más “cambiavidas”.
Dices que tu profesión te ha salvado muchas veces, pero creo que tú has crecido de su mano. Es casi como alguien que está a tu lado, te protege y te salva.
¡Totalmente! Justo así lo veo. Además, siento que va a llegar un momento en el que pueda ver mi vida a través de los proyectos que he hecho. Pensaré: “Dios mío, cuando hice esta serie tenía siete años, era mi tercer proyecto y me acuerdo de tal cosa”. O: “Madre mía, en este proyecto estaba en el instituto y me daba vergüenza que lo sacaran en la tele porque mis compañeros se iban a reír porque salía feísima”. Me vendrán mil pensamientos del momento vital en el que estaba. Ya llevo más de la mitad de mi vida en esto.
Cuando la cámara deja de grabar y los focos se apagan, ¿qué te gusta hacer en tu tiempo libre?
Me encanta hacer deporte e ir de voluntaria a refugios a los animales.
¿Cómo está ahora mismo tu corazón? ¿Está tranquilo?
Está lleno de la profesión. Enamorado de la profesión. Y de Galicia.
Su visión de la moda: personalidad y estilo
¿Disfrutas la moda? ¿Cómo definirías tu estilo?
Para mí es superimportante vestir de una manera sostenible y no caer demasiado en el fast fashion. No soy compradora compulsiva y le pongo muchísima conciencia y heredo muchas prendas de mi madre, que me encantan.
¿Cuál dirías que es tu prenda aliada ante un evento especial?
Un vestido midi. No me gusta llevar muchas capas, pero me gusta el color y llevar algo ajustado. Intento vestir con lo que me siento yo misma sin presión.
¿Has notado presión por encajar en algún momento?
Sí, por supuesto. Con la moda de la extrema delgadez, que está volviendo y se te mete en la cabeza sin que te des cuenta. También con los clean looks, que no son nada mi estilo. No soy nada clean girl. Me gustan las prendas llamativas, las transparencias, el color y las prendas con historia.
"En el instituto sufrí bullying y creía que algo en mí no estaba bien; tan solo en el escenario me sentía yo misma. La actuación me ha dado un lugar seguro"
¿Intentas ser fiel a ti misma al elegir cada look?
¡Por supuesto! Me gustan las prendas con personalidad y montar looks sin perder la identidad.
¿Te afectan las críticas en tu profesión?
Muchísimo, me afectan un montón. Pero, como digo, hago mucho trabajo para saber quién soy y por qué he hecho eso que están criticando. Intento ver si hay una parte de verdad, si me gusta o no, y si a mí me gusta, pues a seguir.
¿Qué sueños te faltan por cumplir? ¿Cómo te ves dentro de diez años?
Pues sueño con que todo siga por este camino. Porque, años atrás, no hubiera soñado con esto, porque ni siquiera sabía que existía. Quiero que me sorprenda la vida, con sus cosas buenas y malas.








